Varios aliados cercanos al presidente están inquietos y dicen, con cautela y anonimato, que la situación en Irán ha cambiado de signo: “Les pegamos en el terreno, pero en gran medida ahora ellos tienen las cartas”, explicó una fuente próxima a la Casa Blanca. En resumidas cuentas, según esas voces, Teherán decide cuánto tiempo permanecen involucradas las fuerzas estadounidenses y si hay que desplegar tropas en tierra.

¿Por qué preocupa esto a los aliados de Trump?

La preocupación principal es práctica y política: asegurar el flujo de crudo por el estrecho de Ormuz podría requerir controlar partes de la costa iraní. Eso, en la práctica, casi siempre significa poner boots on the ground, es decir, soldados estadounidenses en suelo iraní.

Otra voz familiar con la operación resumió el cambio: “Las condiciones han variado. Las salidas ya no funcionan igual porque Irán está impulsando la acción asimétrica”.

Consecuencias políticas

  • Los aliados del movimiento “America First” temen que el presidente acabe en un conflicto abierto y sin fin en Oriente Próximo, algo que él mismo ha criticado históricamente.
  • Con Irán capaz de perturbar suministros de petróleo y encarecer la gasolina, algunos republicanos ven riesgo político antes de las elecciones intermedias: la economía y el coste de la vida ya son asuntos sensibles para los votantes.

Impacto en los precios de la energía

Desde el inicio del conflicto, el precio del petróleo subió de menos de 70 dólares por barril a alrededor de 100 dólares por barril. El precio medio nacional de la gasolina en Estados Unidos subió a 3,70 dólares el galón, lo que supone aproximadamente un aumento del 25 por ciento respecto al mes anterior, según datos de AAA citados por fuentes del sector.

Una fuente dijo con pesimismo: “Para la Casa Blanca, el único día fácil fue ayer. Tienen que preocuparse por un posible deshilachado”.

La versión de la Casa Blanca

Los asesores de la presidencia defienden que la operación no solo va según lo previsto sino que es un “éxito tremendo”. Informan reducciones significativas en ataques iraníes: un descenso del 90 por ciento en ataques con misiles balísticos y del 95 por ciento en ataques con drones, según sus cifras. Añaden que la campaña seguirá hasta que el presidente considere alcanzados sus objetivos.

Una portavoz de la Casa Blanca explicó que la administración planificó con detalle cualquier posible acción del “régimen terrorista iraní” y subrayó que ya se han destruido más de 30 embarcaciones dedicadas a poner minas. También afirmó que cualquier interrupción energética será temporal y que, a largo plazo, habrá beneficios importantes para la economía nacional y global.

Refuerzos en la región

El despliegue adicional de fuerzas ha alimentado la inquietud. Entre los movimientos recientes está el del buque de asalto anfibio USS Tripoli, con la Unidad Expedicionaria de Marines 31 embarcada. Esa unidad suma aproximadamente 2 000 marines y aviones, y puede tomar puertos, proteger rutas marítimas y lanzar operaciones terrestres limitadas.

Alternativas a una invasión terrestre

Algunos aliados piden cautela y recuerdan que todavía hay herramientas para presionar a Irán sin enviar tropas a tierra. Entre las opciones mencionadas por voces cercanas a la administración y comentaristas alineados con el presidente están:

  • detener buques petroleros sospechosos,
  • ataques cibernéticos,
  • apuntar a activos financieros iraníes,
  • aprovechar el apoyo de marinas aliadas.

Esas medidas, aceptan, aumentan la presión y el nivel de escalada, pero no exigen necesariamente una ocupación en tierra.

Por qué puede ser difícil dar marcha atrás

Algunos aliados creen que la magnitud de los ataques iniciales complicará cualquier retroceso. Señalan que las primeras operaciones han eliminado a altos mandos y a varios miembros de redes vinculadas al liderazgo, lo que podría endurecer la respuesta de Teherán y hacer menos probable que quiera dar pasos atrás.

Además, cada escalada reduce las alternativas políticas disponibles. Una fuente advirtió que la decisión de enviar tropas a tierra no encaja con el instinto del presidente y que hacerlo podría dañar mucho su popularidad. Actualmente su apoyo ronda el 40 por ciento, por debajo del más de 50 por ciento que tuvo al inicio del mandato.

Estado actual y próximos pasos

El presidente ha mostrado mensajes cambiantes sobre la duración del conflicto, en ocasiones sugiriendo un final cercano y en otras advirtiendo de una posible escalada si Irán sigue atacando el tránsito por el estrecho de Ormuz. Cuando anunció que pronto identificaría países que ayudarían a asegurar esa vía, el precio del petróleo cayó por debajo de 95 dólares por barril.

En resumen, dentro del círculo del poder hay una mezcla de confianza oficial sobre los resultados inmediatos y un nerviosismo real sobre cómo evolucionará la situación, con implicaciones militares, económicas y políticas de calado.