Anthropic ha decidido poner en marcha su propio think tank interno llamado Anthropic Institute, justo cuando mantiene una pelea pública con el Pentágono que terminó en una lista negra y una demanda. Sí, tensión y mucho café en la misma empresa.

¿Qué es el Anthropic Institute?

Es una mezcla de tres equipos que ya existían dentro de Anthropic: el equipo de impactos sociales, el red team de frontera que busca fallos y vulnerabilidades, y el equipo de investigación económica. La idea es mirar a lo grande: qué pasa con el empleo y la economía, si la IA nos hace más seguros o introduce nuevos peligros, cómo sus valores pueden moldear los nuestros y si podremos seguir teniendo control.

Quiénes arrancan

  • Aproximadamente 30 personas en el lanzamiento.
  • Miembros fundadores: Matt Botvinick (procedente de Google DeepMind), Anton Korinek (profesor en licencia de la Universidad de Virginia) y Zoe Hitzig (investigadora que dejó OpenAI).
  • Planes para incubar nuevos equipos, por ejemplo uno que estudie el impacto de la IA en el sistema legal.
  • Expectativa ambiciosa: duplicar plantilla cada año durante el futuro previsible.

Movimientos en la cúpula

Jack Clark, cofundador de Anthropic, cambia de rol: deja la jefatura de políticas públicas y pasa a ser head of public benefit, liderando este nuevo instituto. Sarah Heck, antes al frente de asuntos externos, toma las riendas del equipo de política pública. Además, la compañía abrirá una oficina en Washington, DC, y el equipo de políticas seguirá centrado en seguridad nacional, infraestructura de IA, energía y liderazgo democrático en IA.

El contexto: la disputa con el Pentágono

El anuncio llega apenas después de que Anthropic presentara una demanda contra el gobierno por haberla puesto en una lista que la declara riesgo para la cadena de suministro. Esa designación podría impedir que clientes de Anthropic participen en contratos con el Departamento de Defensa. La empresa alega que la decisión fue ilegal y que se la penalizó por marcar "líneas rojas" contra la vigilancia masiva y las armas letales totalmente autónomas.

Sobre el momento elegido, Clark ha dicho que el proyecto llevaba tiempo en marcha y que no piensa frenar por los eventos externos. Según él, la situación ha confirmado la necesidad de compartir más información y de fomentar una conversación pública amplia sobre la tecnología.

Dinero, riesgo y una posible OPV

Anthropic ha declarado ingresos comerciales acumulados de más de 5.000 millones de dólares y un gasto estimado de 10.000 millones en entrenamiento e inferencia de modelos. La compañía estaría planeando salir a bolsa, y la sanción gubernamental podría poner en riesgo cientos de millones de ingresos en 2026, o incluso miles de millones en el peor escenario.

¿Debería preocuparles destinar recursos a investigación a largo plazo en medio de ese riesgo financiero? Clark responde con calma: la inversión en seguridad y en estudios sobre seguridad no es un mero gasto, sino algo que ayuda a construir confianza y, a la larga, también negocio. "La gente tiende a comprar confianza", dijo.

Investigación y prioridades

El instituto abordará proyectos diversos: grandes estudios económicos liderados por Korinek y Hitzig, investigación sobre cómo la IA afecta al sistema legal a cargo de Botvinick, y también grandes estudios sociales sobre la dependencia emocional que la gente puede desarrollar con la IA. Planean incluso usar IA para ayudar a entrevistar a usuarios y entender sus experiencias.

En cuanto a recursos de cómputo, Anthropic dice que, fuera de lo dedicado al preentrenamiento de modelos de frontera, asigna cómputo semana a semana según prioridades. No esperan grandes conflictos entre investigación y producto por ahora.

Mirando al futuro

Clark ha expresado la expectativa de que una forma de IA muy potente —lo que Anthropic llama AGI— llegue a finales de este año o a principios de 2027, y eso explica en parte su cambio de enfoque hacia la investigación y el trabajo de fondo. El Anthropic Institute se ha definido como una entidad dedicada a responder las preguntas más difíciles que plantea la IA poderosa.

En resumen: Anthropic apuesta por jugar en todos los frentes. Mientras disputa su futuro comercial con el gobierno, duplica esfuerzos en investigar cómo la IA cambia la sociedad. Es una mezcla de valentía, estrategia y un poco de teatro corporativo. Veremos si el nuevo instituto ilumina el camino o sirve sobre todo para mejorar la comunicación de la empresa. Por ahora, lo único seguro es que el tema no va a aburrir.