Una etapa con más sombras de las que parecía
Daniel Ricciardo ha reconocido que, a lo largo de su carrera en la Fórmula 1, hubo muchos días en los que lo único que sentía era dolor. Sí, el deporte de élite también viene con su parte de papeleo emocional, aunque no salga en las tablas de tiempos.
El australiano explicó que esos malos momentos podían dejarle incluso sin ganas de seguir pendiente del campeonato. Ricciardo, que vivió sus mejores años en Red Bull, recordó que su paso por la categoría tuvo luces muy brillantes, pero también una buena colección de jornadas frustrantes.
Con Red Bull logró siete victorias, y más adelante añadió otro triunfo con McLaren. Aun así, sus resultados fueron empeorando con el tiempo y, tras una breve etapa en AlphaTauri entre 2023 y 2024, su trayectoria en la F1 llegó a su fin.
Las victorias no borran el resto
Ricciardo dejó claro que no da por sentados sus éxitos, pero también sostuvo que los días de frustración pesan mucho más de lo que parece desde fuera.
"Siempre soy un poco reacio a hablar de las decepciones, los baches y los días duros", explicó en Drive with Jim Farley.
Añadió que el público suele ver sobre todo la parte buena, y que eso también aporta mucho. Pero, según dijo, el subidón y la caída van de la mano.
"Hay muchos días que duelen. Hay muchos días de frustración. Hay muchísimo que no depende de ti", señaló.
Aun así, aseguró que también sabe asumir su parte de responsabilidad cuando corresponde. El problema, dijo, es que no todo se puede controlar, y hay jornadas que simplemente resultan insoportables.
Ricciardo recordó que fue uno de los afortunados: ganó carreras en la F1 y completó más de 250 grandes premios. Eso deja una tasa de éxito bastante modesta, incluso para un deportista de élite, donde las estadísticas siempre tienen ese pequeño talento para recordar lo difícil que es ganar.
Comparó esa realidad con los deportes de equipo, donde los porcentajes suelen ser mucho más altos.
El tirón de los días buenos
Pese a todo, Ricciardo insistió en que la posibilidad de volver a vivir un gran momento deportivo fue lo que le empujó a seguir adelante en las etapas más complicadas.
"Los días buenos, o los realmente buenos, son pocos", dijo. "Pero hay algo en esto que hace que siempre quieras volver".
Ese contraste, añadió, es precisamente lo que hace que las victorias se sientan aún mejor. No se gana cada día, así que cuando llega una buena jornada se valora de otra manera.
También admitió que hubo momentos en los que estuvo muy poco interesado en continuar. De hecho, dijo que podría enumerar varias ocasiones en las que pensó que había llegado el final.



