Un diagnóstico sin anestesia
Alessandro Del Piero no ha suavizado ni un poco su lectura de la crisis del fútbol italiano, que vuelve a quedarse fuera de un Mundial por tercera vez consecutiva tras la derrota en los penaltis ante Bosnia. El exjugador de la Juventus, con esa calma tan propia de quien ya ha visto demasiadas reuniones donde todo se arregla con una frase optimista, habló de “tristeza, enfado, decepción e incredulidad”.
Según Del Piero, la primera ausencia fue un shock, la segunda un desastre y la tercera resulta directamente difícil de justificar. Y, llegado este punto, tampoco parece que sirva mucho discutir solo sobre nombres propios.
Un problema que va mucho más allá de Gattuso, Buffon y Gravina
Del Piero citó a Gattuso, Buffon y Gravina al hablar de las responsabilidades de esta situación, pero enseguida amplió el foco. Para él, Italia está muy por detrás no solo de lo que debería exigirle su historia, sino también de países como Francia y Alemania, que detectaron el problema, cambiaron de rumbo y empezaron de nuevo con decisión.
La parte menos cómoda del mensaje es bastante clara: el fútbol italiano no parece tener una respuesta a mano. Ni rápida, ni elegante, ni especialmente tranquilizadora.
Canteras, estadios e inversión
El antiguo internacional, con 91 partidos y 27 goles con la selección italiana, defendió que no hace falta buscar un chivo expiatorio. A su juicio, el diagnóstico debe ser colectivo y mirar todo el sistema.
Del Piero insistió en que los problemas están en varios frentes:
- los sectores de formación
- los estadios
- la inversión
- la cadena de decisiones, desde los presidentes hasta técnicos y dirigentes
También subrayó que el fútbol femenino y otros deportes sí están ofreciendo resultados extraordinarios, una comparación que deja al fútbol masculino italiano en una posición poco cómoda. Italia, dijo en esencia, debe aceptar que ya no es la referencia que fue. Ni siquiera la segunda. Ni la tercera. Una forma bastante elegante de pedir algo que en muchas oficinas sigue escaseando: humildad.
Proyecto, tiempo y menos autoprotección
Del Piero remarcó que el problema no es solo económico. Hace falta planificación, pasos bien definidos y tiempo para que un proyecto crezca. Recordó, por ejemplo, el caso de Gasperini en el Atalanta, al que con el tiempo ha terminado considerando casi intocable, y también el de Ancelotti en la Juventus, cuya etapa allí no fue tan brillante como hoy suele presentarse en retrospectiva.
Su conclusión fue directa: no se trata de pensar solo en salvarse a uno mismo, sino de construir jugadores y acompañarlos en su desarrollo. Los futbolistas, dijo, no se fabrican en serie. Se moldean. Y eso exige algo más que improvisación y fe en que el problema desaparezca solo.