Un ex Navy SEAL alineado con MAGA llamado Crane, quien completó cinco despliegues en tiempos de guerra, hizo pública una preocupación que muchos en el Capitolio comparten: no quiere quitarle al presidente la capacidad operativa, pero hay numerosos partidarios y miembros del Congreso inquietos por la posibilidad de una acción terrestre en Irán.

La inquietud crece entre los republicanos

La reacción dentro del Partido Republicano no es uniforme, pero la alarma se oye fuerte. Algunos advierten, en público y en privado, que una invasión terrestre provocaría un revés electoral inmediato en las legislativas de medio término.

  • Un representante republicano, que habló bajo condición de anonimato, llegó a decir: “Perdemos 60 a 70 escaños” si se produce una escalada abierta.
  • Varios congresistas veteranos y recién elegidos recuerdan las promesas de campaña contra guerras interminables y cambio de régimen en el extranjero.

Voces concretas

Algunos nombres están saliendo a la luz por su postura clara:

  • Nancy Mace (R-S.C.) afirmó en una entrevista: “No quiero tropas estadounidenses en tierra” y añadió que si hay soldados en el terreno, el conflicto cambia de fase y eso exige la participación del Congreso.
  • Derrick Van Orden (R-Wis.), otro ex Navy SEAL que sirvió en Irak y Afganistán, dijo de forma explícita que no apoya la presencia de soldados uniformados en Irán. También expresó la idea de que el presidente podría haber aprendido lecciones de errores pasados que llevaron a guerras largas.
  • Ryan Mackenzie (R-Pa.) advirtió que no quieren quedar atrapados en otra guerra prolongada y pidió claridad sobre el rumbo a seguir.
  • Gabe Evans (R-Colo.) sugirió que algunos despliegues pueden ser tácticas de negociación y señaló que renunciar por completo a la opción de intervención quita una herramienta de presión.

La respuesta de los líderes y los informes clasificados

El presidente de la Cámara, Mike Johnson, dijo inicialmente que no había visto los detalles del movimiento de fuerzas. Tras aparecer más reportes sobre despliegues, afirmó que la operación actual contra Irán está “finalizándose” y que el objetivo del presidente no sería poner tropas en tierra.

Sin embargo, la preocupación aumentó después de una reciente sesión informativa clasificada que, según varios miembros del Comité de Servicios Armados, no aclaró las intenciones sobre las divisiones enviadas a la región.

La estrategia demócrata: otra votación sobre poderes de guerra

Los demócratas de la Cámara están preparando otra votación para aprobar una resolución que limitaría la acción militar estadounidense en Irán sin el consentimiento del Congreso. Retrasaron esa iniciativa hasta el regreso del receso en la segunda quincena de abril por ausencias y porque buscan más apoyo republicano tras la falla por poco de una medida similar.

Según fuentes anónimas, los líderes demócratas creen haber convencido a varios colegas demócratas que antes se opusieron y que a estas alturas solo necesitan un republicano más que cambie su voto para aprobar la resolución. Mace ha sido mencionada como una posible ruptura con la línea del partido republicano.

El mensaje directo del presidente

El presidente Trump se dirigió a los republicanos de la Cámara y describió las acciones militares recientes sin usar la palabra “guerra”. En sus palabras: “No voy a usar la palabra ‘guerra’, porque dicen que si usas la palabra ‘guerra’ eso quizá no sea algo bueno”. Añadió que prefiere llamar a esto una “operación militar” y usó la expresión “decimación militar” para describirla.

También reconoció que la escalada puede elevar los precios de la energía, pero dijo que es necesario enfrentar lo que llamó el “cáncer” de Irán a pesar de esos riesgos.

Costes políticos y económicos

En el Partido Republicano hay un doble problema: la reacción política está, por ahora, en gran medida polarizada por partido, pero el electorado tiene poca paciencia con el aumento de los precios de la gasolina. Además, circulan estimaciones preocupantes sobre el precio de la operación y otros fondos militares que el Congreso tendría que discutir. Se menciona una posible factura cercana a los 200 000 millones de dólares.

En resumen, el despliegue de fuerzas hacia la región iraní ha desatado una mezcla de cautela, debates internos y tácticas legislativas. Los republicanos buscan evitar un coste político alto en las urnas, los demócratas presionan por controles, y el resultado depende en buena medida de si algunos congresistas cambian su voto en las próximas semanas.