El CEO de la Fórmula 1, Stefano Domenicali, ha reconocido que el deporte está explorando activamente planes de contingencia para sus próximas carreras en Medio Oriente, con el conflicto regional en curso generando dudas significativas sobre su viabilidad. Los Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudita, programados para el próximo mes, ahora están bajo revisión seria mientras la dirección de la F1 prioriza la seguridad y la estabilidad logística.
Seguridad primero, decisiones después
En una entrevista reciente con Sky F1, Domenicali enfatizó que no se han tomado decisiones finales, afirmando que es "demasiado pronto" para cancelar los eventos. "Nuestro enfoque, ante todo, es la seguridad de todas las partes interesadas relevantes, las personas y también el propio promotor", explicó. "No queremos hacer ninguna declaración hoy, porque las cosas están evolucionando, cambiando, todavía tenemos tiempo para tomar la decisión correcta."
Confirmó que "todas las opciones podrían estar abiertas", incluyendo la posibilidad de no reemplazar las carreras si no pueden llevarse a cabo. Esta decisión, señaló, se tomará colectivamente y está "toda conectada con los riesgos que están evolucionando, y que necesitamos gestionar".
Se desarrolla una pesadilla logística
Los desafíos prácticos ya han comenzado a surgir. Los ataques del fin de semana pasado en Baréin forzaron la cancelación de una prueba de neumáticos de Pirelli, requiriendo que la F1 evacuara rápidamente al personal de Baréin, Dubái y Doha. Domenicali lo describió como "un par de días muy intensos tratando de reprogramar todo".
La interrupción también ha afectado los viajes para el inicio de temporada de este fin de semana en Australia, ya que varios aeropuertos regionales utilizados para vuelos de conexión a Melbourne enfrentaron caos. Destacando la escala de las operaciones de la F1, Domenicali señaló: "Un equipo de fútbol tiene entre 22 y 40 personas. Nosotros tenemos alrededor de 3,000 que tienen que moverse por el mundo. Tenemos 900 toneladas de material que vuela, y más en los barcos. Así que es una gran prueba".
La situación presenta un claro dilema: apresurar una decisión podría comprometer la seguridad, pero retrasarla arriesga mayores consecuencias logísticas y financieras. Con el Gran Premio de Baréin a poco más de un mes de distancia, el tiempo se agota para que la F1 finalice una estrategia viable.