Una decisión más en la misma dirección

España ha dado un paso más en su oposición a la guerra de EE UU e Israel contra Irán: ha cerrado su espacio aéreo a aeronaves militares estadounidenses implicadas en ataques. Una medida bastante coherente con la línea que Madrid lleva semanas defendiendo, por si a alguien todavía le quedaba alguna duda.

La noticia, adelantada por El País y confirmada este lunes por la ministra de Defensa, llega después de que el Gobierno español ya advirtiera de que EE UU no podía usar las bases militares que ambos países gestionan de forma conjunta para operaciones relacionadas con la guerra.

«No autorizamos ni el uso de las bases militares ni el del espacio aéreo para acciones relacionadas con la guerra en Irán», dijo Margarita Robles ante los periodistas. «Creo que todo el mundo conoce la posición de España. Es muy clara», añadió, y calificó la guerra de «profundamente ilegal y profundamente injusta».

El cierre obligará a los aviones militares, incluidos los desplegados en Reino Unido y en otros puntos de Europa, a rodear España en su ruta hacia objetivos en Oriente Medio, salvo en situaciones de emergencia.

La fricción con Washington sube otro nivel

Pedro Sánchez ya había molestado a Donald Trump con su rechazo explícito al conflicto. El presidente del Gobierno pidió a EE UU, Israel e Irán que detuvieran la guerra y sostuvo: «No puedes responder a una ilegalidad con otra, porque así es como empiezan las grandes tragedias de la humanidad».

La negativa a permitir que EE UU usara las bases españolas llevó a Trump a amenazar con cortar el comercio con Madrid. Nada como la diplomacia moderna para mantener las formas.

Preguntado este lunes por si la restricción del espacio aéreo podía empeorar la relación ya delicada con la Casa Blanca, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, respondió en una radio local que la decisión forma parte de la postura del Ejecutivo de no participar ni contribuir a una guerra «iniciada unilateralmente y en contra del derecho internacional».

Rota, Morón y los matices que siempre llegan después

Sánchez ya había adelantado el nuevo movimiento la semana pasada en el Congreso. Según explicó, España había denegado a EE UU el uso de las bases de Rota y Morón de la Frontera en esta guerra «ilegal», y también había rechazado todos los planes de vuelo vinculados al conflicto en Irán, incluidos los vuelos de repostaje.

Aun así, los aviones militares estadounidenses pueden seguir utilizando las bases dentro de lo previsto en el acuerdo bilateral, por ejemplo para tareas logísticas de apoyo a los 80.000 efectivos de EE UU desplegados en Europa.

A finales de febrero, 15 aviones cisterna KC-135 estadounidenses estacionados en España fueron desviados desde Morón de la Frontera y Rota hacia bases en Francia y Alemania.

En respuesta a las informaciones de El Mundo, que aseguraba que al menos 70 vuelos militares estadounidenses habían usado las bases desde que empezó el conflicto, Robles precisó que esos vuelos eran de transporte militar y que no se había tratado de cazas ni de aviones de repostaje.

Un precedente muy concreto

Los bombarderos B-2 y B-52 han despegado desde bases españolas en ejercicios militares, pero la única vez que se usaron para atacar directamente a un tercer país fue durante la guerra del Golfo de 1991, bajo el Gobierno socialista de Felipe González. Porque, en política exterior, los precedentes nunca desaparecen del todo; solo esperan su turno para volver a la conversación.