Laporta no dejó casi ningún frente sin tocar

Joan Laporta hizo un repaso bastante completo a la actualidad del Barça en una entrevista concedida a Món Esport. Hablaron de lesiones, de Flick, de títulos, del estadio, del catalán en el vestuario y, cómo no, del caso Negreira. Un menú completo, porque parece que al presidente azulgrana le han dado por fin un micro y tiempo suficiente.

Raphinha y el calendario de la FIFA

Laporta se mostró muy molesto por la lesión de Raphinha en un amistoso entre Francia y Brasil disputado en Estados Unidos. El presidente del Barça responsabilizó a la FIFA por un calendario internacional que, a su juicio, no tiene en cuenta la carga de competiciones de los grandes clubes.

Para él, no tiene sentido trasladar la culpa al futbolista, que compite con su selección como cualquier profesional. El problema, insistió, es de planificación.

Flick: renovación, pero sin prisas

Sobre Hansi Flick, Laporta dejó claro que está satisfecho con su trabajo y cree que ya ha hecho méritos para renovar. Aun así, aseguró que la conversación se abordará con calma al final de la temporada.

Según explicó, el técnico alemán no tiene ninguna urgencia y prefiere analizar la situación una vez terminado el curso. Laporta sostuvo que Flick es muy profesional, muy exigente consigo mismo y que le gusta sentirse reconocido por lo que hace. También deslizó que el entrenador prefiere no encadenar contratos demasiado largos para evitar la sensación de acomodamiento. Sí, el fútbol también vive de estas pequeñas supersticiones administrativas.

Planificación: primero consolidar, luego fichar

En cuanto a la planificación deportiva, Laporta defendió que el Barça debe priorizar la continuidad del bloque actual. Su idea es consolidar un equipo ya muy competitivo antes que lanzarse al mercado por impulso.

El mensaje fue claro: hay que mirar primero dentro de casa y, solo si hace falta, reforzar la plantilla con criterio.

El Fair Play, otra vez el viejo obstáculo

Laporta también habló del control económico de LaLiga. Reconoció que todos los clubes españoles arrastran esta misma problemática, aunque defendió que el Barça está mejorando sus cifras y que eso debería reflejarse en el margen para fichar.

Afirmó que el club facturará 1.100 millones de euros, por encima de lo presupuestado, y que los estados intermedios que han presentado recogen más ingresos de los previstos. Con esos números, según su versión, el Barça podría llegar a este verano con unos cuatro millones de margen de fair play. Su esperanza es que el Comité de Control Económico tenga en cuenta esa evolución y permita operar sin tensiones.

Títulos: optimismo a dosis muy altas

Laporta se mostró convencido de que el Barça puede pelear por todo. Se definió como muy optimista y aseguró que el equipo es candidato a ganar las competiciones en las que participa.

Incluso quiso rescatar la eliminatoria de Copa del Rey frente al Atlético de Madrid, en la que el Barça no logró remontar por muy poco. Según su lectura, si se hubiese jugado en el Gol Nord, la historia habría sido distinta. Una teoría tan específica como difícil de comprobar, que en el fútbol siempre encuentra algún eco.

Lengua y vestuario: sin imposiciones

Preguntado por la posibilidad de obligar a los jugadores a aprender catalán por contrato, Laporta descartó de plano esa idea. Dijo que no se contempla imponer nada y que el club prefiere dejar libertad, aunque recordó que el Barça es una institución catalana, abierta al mundo y comprometida con su cultura y su lengua.

También subrayó que el catalán es el idioma oficial del club y elogió ejemplos como Fermín, nacido en un pueblo de Andalucía, o Kika Nazareth, portuguesa, que ya habla catalán con soltura. Para Laporta, la clave no es obligar, sino dar ejemplo y mostrar que la lengua puede ser útil dentro del vestuario y en la vida diaria del club.

La celebración electoral y la imagen pública

Sobre su celebración tras ganar las elecciones, Laporta defendió que bailar un poco no ofendió a nadie. También habló de la pancarta que utilizó en campaña y aseguró que ya es parte de la historia del club.

Incluso dejó caer que le propusieron repetir la misma fórmula en otra campaña, pero que no le gusta hacer lo mismo dos veces. Dice que habría faltado originalidad. Y, en esto, al menos, no le falta coherencia.

El Barça bajo presión

Laporta opinó que hay mucha gente interesada en controlar al Barça, tanto desde fuera como desde dentro. En pleno contexto electoral, añadió, aparecen muchos intentos de influir en el club.

Aseguró que él podría haber sacado a la luz algunas cosas que le comunicaron en su momento, pero que no lo hizo porque no va con su estilo. Según su visión, otros sí están dispuestos a jugar sucio sin demasiados reparos.

Caso Negreira y choque con el Real Madrid

En el caso Negreira, Laporta denunció que el Barça ha sido condenado antes de ser juzgado. Dijo que al club se le exige siempre rendir cuentas y que eso forma parte de la realidad de ser el Barça, un club exitoso y, por tanto, sometido a una vigilancia constante.

Pero fue más allá al hablar del Real Madrid. Explicó que su relación con Florentino Pérez es de respeto mutuo, aunque reconoció que se enfrió cuando los blancos se personaron en el caso Negreira. Laporta sostuvo que el Madrid presenta maniobras y pruebas que, en su opinión, acaban no teniendo recorrido y que todo ello alarga artificialmente el procedimiento.

Su conclusión fue directa: cree que el Real Madrid tiene un interés muy turbio en este asunto y que busca prolongarlo para sostener el relato de su propia televisión, según el cual los jueces favorecen al Barça. También admitió que este conflicto ha deteriorado mucho la relación institucional entre ambos clubes.

Las obras del Spotify Camp Nou

Por último, Laporta actualizó el estado de las obras del Spotify Camp Nou. Dijo que el equipo ya ha regresado a casa y que el estadio cuenta con las dos primeras gradas, con más de 62.000 asientos.

La reforma sigue en fases: primero habrá que completar el lateral con la tercera gradería y los asientos VIP, después la tribuna con el museo y, por último, los goles. Si no surgen más imprevistos, el objetivo es que el estadio esté terminado a comienzos de 2028.

La corona superior requerirá más tiempo y obligará a parar cuando llegue ese tramo. La intención del club es encajarlo en el verano de 2027 y que LaLiga permita empezar entonces los partidos en casa más tarde de lo habitual.

Sobre el estadio provisional, Laporta explicó que la idea inicial era volver al Johan Cruyff, aunque dependerá del tiempo que necesiten para las obras. Si solo son unas pocas jornadas, sería la opción ideal. Si el regreso se alarga, volvería a entrar en escena Montjuïc, porque en el fútbol moderno la logística siempre acaba teniendo más protagonistas de los que nadie quisiera.