Un incidente que encendió el paddock
La comunidad de periodistas de Fórmula 1 ha pedido a la FIA que abra un diálogo con los equipos y con los medios después de lo que considera un claro deterioro en la relación entre ambas partes durante el fin de semana del Gran Premio de Japón.
El foco de todo esto está en Max Verstappen, que vetó a un periodista con acreditación permanente de su rueda de prensa previa a la carrera, celebrada el jueves en la zona de hospitalidad de Red Bull, en Suzuka.
Nada más comenzar la sesión, Verstappen interrumpió la primera pregunta al reconocer en la sala a Giles Richards, corresponsal de F1 de The Guardian. El neerlandés le ordenó que se marchara. Más tarde explicó que su decisión respondía a la actitud que, según él, mostró Richards cuando le hizo una pregunta en la rueda de prensa posterior a la carrera de la FIA en Abu Dabi el año pasado, después de que perdiera el título por dos puntos frente a Lando Norris.
La reacción fuera de la pista también se ha enrarecido
Según se ha sabido después, Richards ha sido objeto de un abuso online especialmente desagradable. Otros periodistas que salieron en su defensa también han recibido ataques en redes. Porque, al parecer, debatir civilizadamente sigue siendo opcional para una parte del internet.
El F1 Media Advisory Council, formado por varios periodistas veteranos del campeonato, habló con la FIA durante el fin de semana sobre lo ocurrido. La información disponible apunta a que el organismo también trasladará el asunto a Red Bull.
La UIGA pide frenar la escalada
En paralelo, la UIGA, asociación italiana de periodistas del motor, publicó un comunicado muy duro en el que expresó su “profunda preocupación” por lo sucedido en Suzuka.
La organización defendió que los insultos verbales y el ambiente hostil dirigidos a periodistas y fotógrafos son inaceptables, porque erosionan el respeto profesional y la libertad de prensa. También advirtió de que las tensiones entre pilotos y fotógrafos pueden acabar empujando a medidas cada vez más restrictivas que castiguen de forma desproporcionada el trabajo informativo.
Su mensaje fue claro: puede haber respeto mutuo, pero eso no debería traducirse en límites al derecho de los medios a informar con libertad e independencia.
Por eso, la UIGA pidió a la FIA que siente a todas las partes a hablar, desde representantes de los medios hasta los equipos, para evitar que la situación empeore todavía más. Recordó además que una prensa libre, respetada y protegida no es un detalle decorativo, sino una pieza básica de la transparencia y la credibilidad en cualquier deporte, incluida la Fórmula 1.