Respira hondo y sírvete un café, porque según Helmut Marko, veterano del paddock y antiguo asesor de Red Bull, Mercedes ha llegado a la nueva temporada con un cohete bajo el capó. En el Gran Premio de Australia, la escudería plateada dejó claro que no vino de paseo.

Lo esencial del fin de semana

George Russell consiguió la pole en Australia, por delante de su compañero Kimi Antonelli. Esa vuelta de Russell fue ocho décimas más rápida que la de Isack Hadjar, que terminó tercero para Red Bull.

Durante la carrera, Ferrari intentó meter presión al principio, pero una diferencia de estrategia permitió a Mercedes hacerse con un cómodo doblete. Russell peleó con Charles Leclerc en las primeras vueltas, mientras Antonelli tuvo que remontar tras un mal arranque.

¿Un segundo por vuelta? Marko lo cree

Tras ver el ritmo de los Silver Arrows, Marko llegó a la conclusión de que el W17 está un paso, o mejor dicho, un segundo, por delante del resto. Comentó que Antonelli cayó hasta la séptima plaza al inicio y luego remontó rápidamente hasta la segunda. En ese tramo, según él, era aproximadamente un segundo más rápido que los demás.

Además describió al monoplaza como "como si fuera sobre raíles" y «realmente bueno, a diferencia de años anteriores». Palabras duras para los rivales y de cariño para el equipo que ahora manda en la parrilla.

Un ex dentro pero fuera

Marko se desvinculó de Red Bull al final de la temporada 2025, poniendo fin a una relación de veinte años con la escudería. Aun así, el veterano admite que sigue teniendo cierta conexión emocional con lo que ocurre en la pista. Contó que su pulso se aceleró al ver el inicio, porque sabía que habría sorpresas, y que cuando dos coches de Red Bull estuvieron delante en la primera vuelta, su ritmo cardiaco subió.

¿Qué significa todo esto?

  • Mercedes llega fuerte y con ritmo consistente; si Marko tiene razón, pueden ser un rival difícil de batir.
  • Red Bull y Ferrari necesitarán respuestas rápidas si quieren recortar esa supuesta ventaja de un segundo.
  • La temporada promete tensión y ajustes estratégicos, que al final son el chisme favorito de los aficionados.

En resumen, si eres de los que disfruta ver cómo los ingenieros sudan y los jefes de equipo gesticulan, agárrate: esta temporada puede traer mucha adrenalina... y quizá algún que otro ataque de nervios en el box.