Josh D'Amaro, el nuevo CEO de Disney, ya ha puesto nombre al responsable de contar la historia oficial de la compañía: Paul Roeder. A partir de ahora Roeder será senior executive VP y chief communications officer, puesto clave que reúne relaciones públicas globales, asuntos públicos, responsabilidad social corporativa y la labor de portavoz principal de la empresa.
Un veterano con 25 años de experiencia
Roeder lleva un cuarto de siglo en Disney. Hasta ahora era executive VP de comunicaciones para Disney Entertainment Studios, Direct-to-Consumer e International, y supervisaba la comunicación y la publicidad de la rama cinematográfica, uno de los platos fuertes de la compañía.
En su nuevo rol reportará directamente a D'Amaro, lo que deja claro que la reputación pública de Disney sigue siendo tema de primera prioridad para la dirección.
Palabras desde arriba y desde dentro
Desde la cúpula celebran el nombramiento: D'Amaro destacó el instinto, la integridad y las relaciones que Roeder ha construido en todas las áreas de la compañía y la industria. Roeder, por su parte, dijo sentirse honrado y entusiasta por asumir el cargo en un momento que definió como emocionante y clave para Disney, y mostró respeto por la dirección y gratitud por mentores y líderes que le han apoyado en su carrera.
Quién deja el puesto y otros cambios
Roeder sustituye a Kristina Schake, que abandonará la compañía la próxima semana. Ese movimiento ocurre junto a la salida del hasta ahora CEO Bob Iger; Iger, no obstante, permanecerá en el consejo de administración hasta finales de 2026.
Más movimientos en la estructura de Experiencias
- Thomas Mazloum ha sido elevado a chairman de Disney Experiences.
- Jill Estorino ha sido nombrada presidenta de Disney Experiences.
- Tasia Filippatos asumirá la presidencia de Disney Parks International.
- Lisa Baldzicki será presidenta de Disney Consumer Products.
Traducido al lenguaje cotidiano: se están moviendo piezas importantes en la dirección para alinear la marca, los parques, los productos y la mensajería global bajo la nueva etapa liderada por D'Amaro.
¿Y ahora qué?
El trabajo de Roeder es sencillo en el papel y complicado en la práctica: mantener brillante la imagen de una de las marcas más reconocibles del planeta, gestionar crisis cuando aparezcan y asegurarse de que el mundo siga viendo a Disney como la casa de la magia y no como un circo de titulares indeseados. Si hace su trabajo bien, nadie notará al portavoz. Si falla, todo el mundo lo sabrá en prime time.
En resumen, Disney ha apostado por la experiencia interna para llevar su comunicación global. Veremos si la jugada mantiene la magia o si termina siendo otro número en la rueda de prensa.