Marvel y Disney han decidido que un solo episodio no bastaba para seguir machacando a Matt Murdock, así que esta semana soltaron de golpe los capítulos 2 y 3 de la temporada 2. El resultado: más resistencia clandestina, más represión institucional y más razones para que Nueva York parezca gobernada por alguien que entiende la política como una extorsión con despacho oficial.
Episodio 2: Fisk aprieta el cuello de la ciudad
La primera mitad de este doble estreno sigue dejando claro que Daredevil y Karen Page llevan tiempo operando en la sombra contra el alcalde Wilson Fisk, interpretado por Vincent D’Onofrio. Su control sobre la ciudad no afloja, sino todo lo contrario. La AVTF, la Ant-Vigilante Task Force, funciona prácticamente como su brazo armado particular.
El grupo no se limita a perseguir vigilantes. También detiene, encierra y somete a juicios chapuceros a cualquiera que parezca sospechoso de llevar máscara, capa o, en general, de incomodar al poder. Jack Duquesne, también conocido como Swordsman, lo descubre de la peor manera.
Mientras Cherry, interpretado por Clark Johnson, se recupera en el hospital tras el ataque de la AVTF en el episodio anterior, Bullseye, al que vuelve a dar vida Wilson Bethel, se presenta en una iglesia muy familiar para los seguidores de la serie de Netflix. Pide hablar con “Sister Maggie”, pero le dicen que está en Roma. Maggie, conviene recordarlo, es la madre de Matt, que lo abandonó de niño porque no pudo sostener su vida como monja sin venirse abajo del todo. Pequeños traumas familiares, los de siempre.
Bullseye deja entonces una frase bastante inquietante al sacerdote: “Padre, necesito absolución, traicioné a gente, me traicioné a mí mismo…”. Y, por si no quedaba suficientemente claro que la serie sabe muy bien qué está haciendo con él, vuelve esa iluminación azul tan reconocible de la primera temporada y de la serie original de Netflix.
¿Está empezando una posible redención para Bullseye? Puede ser. Aunque tampoco conviene cantar victoria, porque más tarde mata a varios agentes de la AVTF que intentan interceptar a Cherry cuando sale del hospital.
Mientras tanto, Fisk se prepara para su gran noche de combate y, al mismo tiempo, diseña la forma de responder a Daredevil. No quiere revelar la identidad real de Matt, porque el abogado ciego de Hell’s Kitchen que le salvó la vida no le parece un objetivo fácil de vender políticamente. En su lugar, lanza por toda la ciudad carteles de búsqueda de Matt para presentarse como un alcalde preocupado por un hombre desaparecido desde los sucesos de la primera temporada. Bastante astuto. Y bastante cínico. Dos cualidades que, en esta ciudad, ya casi se confunden.
También aparece el asunto de las emisiones falsas de Kingpin, que parodian todo lo que Fisk hace. Sheila, la asistente de Fisk, acusa a Daniel Blake, interpretado por Michael Gandolfini, de filtrar información a la persona que está detrás. Él lo niega, pero más adelante se le ve copiando material del Northern Star, y el propio Fisk acaba amenazándolo por las filtraciones. Qué sorpresa tan poco sorprendente.
El episodio también desarrolla a Angela del Toro, interpretada por Camila Rodriguez, como la nueva White Tiger. Está con su tía Soledad, interpretada por Ashley Marie Ortiz, en una bodega cuando el dueño saca un arma para frenar a unos adolescentes que están robando.
La AVTF llega, golpea al propietario, agrede a uno de los chavales y arresta incluso a Soledad. La reacción del barrio no tarda en llegar en forma de disturbios, porque la comunidad sigue resistiéndose al régimen de Fisk como puede. Ese caos empuja a Angela a recuperar el amuleto de White Tiger con ayuda de Kirsten McDuffie.
Más tarde, Karen y Matt se permiten un breve momento de calma en su escondite del loft, encima del bar de Josie. Bailan un poco. Sí, una pequeña tregua emocional. Dura lo justo para que una sirena en la calle desestabilice a Matt mientras la AVTF entra en el bar para arrestar a Josie.
Matt reacciona enseguida, se pone el traje y se mete en una pelea cuerpo a cuerpo con el grupo de agentes. En un momento especialmente satisfactorio, apunta con una escopeta a dos de ellos. La luz los ciega y creen que va a dispararles, pero él se limita a disparar al techo y luego los deja fuera de combate con bastante entusiasmo.
Tras rescatar a Josie, Matt y Karen huyen al viejo búnker de El Castigador, donde Karen revela que tiene retenido a un agente de la AVTF. Está claro que Karen no tiene ningún problema en moverse por zonas éticamente bastante turbias si eso ayuda a ganar algo de terreno frente a Fisk.
Episodio 3: asalto a la prisión de Red Hook
El agente secuestrado por Karen en el episodio anterior resulta ser, al menos en apariencia, alguien dispuesto a desertar. Le dice a la pareja que quiere pasarse a la resistencia. Matt escucha su pulso para comprobar si miente, porque ya se sabe que la confianza en Nueva York está más baja que la moral, pero parece decir la verdad y les entrega una tarjeta de acceso a la prisión de Red Hook.
Mientras tanto, Heather Glenn, interpretada por Margarita Levieva, sigue obsesionada con la máscara de Muse y con el trauma que le dejó la temporada anterior. También discute con McDuffie sobre la naturaleza de los vigilantes y sobre si pueden ser buenas personas o si, llegado el caso, todos acaban usando una excusa estética para sacar lo peor de sí mismos.
No le falta algo de razón, aunque su postura nace claramente de que Muse casi la mata. Por eso está tan empeñada en cargar contra Jack/Swordsman en los juicios.
Por su parte, McDuffie es llevada a Red Hook para reunirse en privado con Jack. Cole North, interpretado por Jeremy Isaiah Earl, la trata con una descortesía digna de premio y la acompaña por la prisión como si estuviera escoltando un problema, que es básicamente lo que hace la serie con todo el mundo. Cuando por fin habla con Jack, ambos constatan que en realidad no hay demasiadas pruebas sólidas contra él. Pero también saben que eso da igual.
Jack señala que Fisk probablemente ni siquiera necesita pruebas para condenarlo. En esta versión de Nueva York, la acusación basta. El alcalde gobierna como si la ciudad fuera su reino particular, con menos cortesía y más barro.
Esto abre una grieta entre Karen y Matt, que discuten seriamente la posibilidad de matar a Kingpin. Karen cree que quizá sería lo correcto. Matt admite que se lo plantea cada día, pero sigue pensando que el sistema aún no está del todo roto y que, por tanto, lo máximo que deberían hacer es detenerlo. Al final, para él la pregunta decisiva es simple: “¿Traería de vuelta a Foggy?”. La respuesta es no. Así que, por desagradable que resulte, el asesinato no parece la solución.
Arranca el juicio de Swordsman y, como era de esperar, lo declaran culpable de violar la iniciativa Safer Streets y las leyes anti-vigilante de Fisk. No hacía falta mucho suspense ahí. Lo mandan de vuelta a Red Hook, pero no se queda demasiado tiempo.
Daredevil entra en la prisión usando la descripción que McDuffie le dio del recorrido interior, y además localiza el reloj que había dejado en la caja de armas del Northern Star. A partir de ahí, libera a todos los presos y se alía con Jack en una pelea larguísima y muy bien rodada, filmada en un solo plano. Ver al héroe sacando a gente inocente de un centro de detención tiene una fuerza obvia, y la serie no es precisamente sutil con sus paralelismos con el mundo real. Tampoco hace falta.
Matt no está solo en el asalto. Angela del Toro llega con un traje de White Tiger inspirado en el de su tío y ayuda a Karen a robar un camión militar para sacar a los reclusos de allí.
Pero Fisk, que sigue siendo un manipulador de primer nivel, encuentra la forma de darle la vuelta a todo. Bombardea el Northern Star y mata al equipo de noche. Como la explosión coincide con la fuga de la prisión, queda claro que va a intentar culpar a Daredevil de las muertes. Así que sí, Matt libera a los inocentes, pero Fisk le gana terreno en el frente de la opinión pública. Un pequeño detalle, claro. Nada que no pueda arreglarse con más rabia, más trauma y un par de temporadas adicionales.
Mientras esperamos a ver cómo responde Matt en el siguiente episodio de Daredevil: Born Again, ya podemos decir que la serie ha elevado bastante el nivel de caos. Y también que Fisk, por si alguien tenía dudas, sigue jugando a una política de demolición con traje y sonrisa de alcalde.