Una detención basada en una coincidencia algorítmica
Angela Lipps, una abuela de 50 años residente en Tennessee, fue arrestada el 14 de julio de 2025 por unos supuestos delitos cometidos en Dakota del Norte, un estado que, según ella, nunca había visitado. La intervención llegó, de acuerdo con su relato, con un entusiasmo policial bastante difícil de justificar: “un equipo de U.S. Marshals” la detuvo “a punta de pistola” mientras cuidaba a cuatro niños pequeños.
La causa estaba relacionada con una investigación por el robo de dinero en bancos de Fargo, Dakota del Norte. En ese caso, las autoridades habrían analizado imágenes de vigilancia con un sistema de reconocimiento facial impulsado por IA, identificado como Clearview AI. El programa señaló a Lipps como posible sospechosa.
El software señaló a una sospechosa “similar”
Según la información recogida por CNN, el jefe de policía Dave Zibolski afirmó que desconocía el uso de esa herramienta y que “no habría permitido que se utilizara”. También explicó que el sistema ha sido prohibido desde entonces.
La versión policial, tal y como consta en una declaración citada en el caso, es que el software “identificó a una posible sospechosa con rasgos similares a Angela Lipps”. Una formulación precisa, como suelen serlo estas cosas cuando una persona acaba esposada por un sistema que promete precisión casi quirúrgica.
Lipps sostiene que nadie la llamó, nadie la entrevistó y nadie contrastó su versión antes de detenerla. Fue arrestada y trasladada a la cárcel sin que, según dijo, pudiera defenderse en ese momento.
Más de cinco meses en prisión esperando una explicación
De acuerdo con una campaña de GoFundMe verificada abierta en su nombre, Lipps afirmó que nunca había estado en Dakota del Norte ni en los estados cercanos. También aseguró que nunca había subido a un avión antes de este proceso.
“Jamás he estado en Dakota del Norte ni en ninguno de los estados de alrededor”, dijo. “Estuve en una cárcel del condado en Tennessee durante 108 días. No tuve fianza. Nadie me entrevistó. Solo me quedé allí esperando”.
Durante ese tiempo, alegó que ni siquiera pudo conseguir sus dentaduras postizas.
El 30 de octubre la trasladaron en avión a Dakota del Norte para el juicio. Según su testimonio, era la primera vez que volaba y estaba aterrorizada. Pero la comparecencia, al final, duró poco.
Cuando pudo defenderse, Lipps aseguró que “todo se desmoronó en cinco minutos”. Sus registros bancarios habrían bastado para demostrar que estaba en Tennessee cuando ocurrió el delito.
Un caso archivado en Nochebuena
Los cargos fueron retirados en Nochebuena. Lipps afirmó que la dejaron en la calle en pleno invierno, vestida con ropa de verano, y que no le ofrecieron transporte para volver a casa.
Durante los más de cinco meses que pasó encarcelada, dijo haberlo perdido todo. Su familia guardó sus pertenencias en un almacén, pero no pudo pagar la factura. Además, según su relato, perdió su vivienda de alquiler, el Ingreso de Seguridad Social, el seguro médico, su perro y su coche.
Sus abogados, según se ha informado, estudian posibles reclamaciones por vulneración de derechos civiles, aunque por ahora no han presentado ninguna demanda.