JB Pritzker volvió a dejar claro que en Illinois manda alguien que no solo ocupa la oficina del gobernador, sino que también sabe usar la chequera, el apoyo del partido y el aparato institucional. Su respaldo a la candidatura de la vicepresidenta estatal Juliana Stratton empujó la primaria demócrata al Senado y, de paso, puso a Donald Trump en el centro del discurso político estatal.

El poder de Pritzker en Springfield

Pritzker ha consolidado una reputación de gobernador influyente usando tres palancas: la autoridad institucional, el respaldo del Partido Demócrata en el estado y recursos económicos considerables. Gracias a eso ha podido empujar políticas sobre:

  • Desafíos energéticos
  • El coste de la vida
  • Mejoras en infraestructura

Con los demócratas controlando la legislatura estatal, su dominio político en Springfield se ha visto reforzado.

Apuntar a Trump en público

En un acto en el centro de Chicago, Pritzker celebró su victoria primaria a gobernador sin competidores y aprovechó para cargar contra el expresidente. Dirigiéndose a simpatizantes, dijo:

"Para las familias trabajadoras, la presidencia de Trump ha sido un desastre total. El precio del petróleo sube. El sarampión ha vuelto. Granjas cierran. Los aranceles han subido el precio de la comida y los coches, y ciudadanos de Illinois han sido enviados al extranjero a luchar en otra guerra en Oriente Medio. ¿Qué está haciendo el Partido Republicano de Illinois para ayudar a la gente? Nada."

La multitud celebró en parte con la ayuda de un bar abierto en el acto, un contraste con otro evento donde el rival de Stratton, el representante Raja Krishnamoorthi, fue señalado por cobrar por las bebidas.

La primaria del Senado: dinero, raza y viejas rencillas

La contienda por la candidatura al Senado fue intensa y se definió por gastos masivos, dinámicas raciales y rivalidades internas del partido. Krishnamoorthi llegó con una tesorería de 30 millones de dólares y un respaldo externo considerable, pero no pudo igualar el músculo financiero y el apoyo institucional que Pritzker volcó en Stratton.

Otra figura importante en la primaria fue la representante Robin Kelly, que quedó en tercer lugar y recibió críticas por, según algunos, dividir el voto negro junto a Stratton. Ese escenario fue aprovechado por Krishnamoorthi, que incluso emitió anuncios que en apariencia favorecían a Kelly para obtener ventaja.

Pritzker canalizó millones hacia un super PAC que apoyaba a Stratton y apareció con frecuencia en actos de campaña junto a ella. Además, otro candidato al que respaldó, Brad Schneider, ganó la nominación demócrata en el décimo distrito congresional de Illinois.

Un apoyo directo y personal

Pritzker trató en distintos momentos de minimizar las críticas sobre su intervención. En un almuerzo de candidatos dijo:

"No elijo candidatos porque haya hecho una encuesta y decida apoyar solo a quienes sé que van a ganar al cien por ciento. Cuando hay alguien hipercalificado para el puesto, a esa persona apoyo."

Pero ya entrada la noche en la fiesta de seguimiento de Stratton, reconoció que la contienda había tenido un componente personal:

"Mucha gente dijo que esto era personal para mí. Tenían razón. Lo fue."

Reacciones dentro del Partido Demócrata

El respaldo de Pritzker suscitó críticas dentro del partido. La presidenta del Congressional Black Caucus, la representante Yvette Clarke, expresó frustración por la intervención del gobernador, acusándolo de intentar inclinar la balanza en Illinois. Kelly resumió la queja con datos: afirmó que el 73 por ciento de las donaciones a Stratton procedían de una sola familia.

Esas tensiones tienen raíces más antiguas. En 2022 se produjo una lucha por el control del Partido Demócrata de Illinois que acabó con Kelly apartada de cierta influencia interna, en medio de preocupaciones sobre su capacidad de recaudación de fondos. La primaria del Senado reabrió esas heridas y alineó a grupos externos y facciones del partido detrás de distintos candidatos.

El senador Cory Booker, miembro del Caucus y figura nacional, comentó antes del cierre de urnas que sería una verdadera pena que Robin Kelly perdiera, y señaló la ventaja de quienes pueden movilizar grandes recursos: que un gobernador con muchísimos medios es libre de apoyar a quien quiera.

Por su parte, el representante estatal Kam Buckner defendió la intervención de Pritzker comparando el capital político con el capital financiero: dijo que el primero crece cuando se utiliza, y que poner esa influencia en juego era lo correcto.

Qué queda en juego

La intervención de Pritzker en la primaria mostró cuánto puede mover un gobernador con recursos y apoyo partidario. También puso de relieve que el dinero y el poder institucional pueden provocar divisiones internas, especialmente cuando hay factores raciales y rivalidades personales en juego. Para los votantes de Illinois, la pelea deja claro que las próximas elecciones al Senado serán un laboratorio sobre la influencia del dinero, la lealtad partidaria y las prioridades políticas frente a la figura de Trump en el discurso nacional.