Una historia larga y una imagen en la tapa

La colección Constellation de Omega lleva más de 70 años en su catálogo. Antes de que el Speedmaster saltara a la fama en 1957, la Constellation era la pieza elegante por excelencia. Su nombre y su tapa con un observatorio bajo ocho estrellas no son decorado gratuito: esas ocho estrellas recuerdan dos récords de cronómetro y seis primeros premios de precisión que Omega obtuvo entre 1933 y 1952, año en que nació la Constellation.

El problema del segundero

Tradicionalmente, los controles de precisión se hacen fotografiando la posición del segundero a intervalos. Si no hay segundero, esa técnica se vuelve inútil. Sin embargo, la nueva línea Constellation Observatory de Omega es la primera familia de relojes de dos agujas que obtiene la certificación Master Chronometer sin llevar segundero.

Cómo funcionan las certificaciones

  • COSC: certifica únicamente el movimiento. Usa fotografía para medir la posición de las agujas en distintas posiciones y temperaturas durante 15 días. El estándar de precisión es de -4 a +6 segundos por día. Para relojes de dos agujas, normalmente hay que añadir un segundero para poder medir.
  • METAS: prueba el reloj terminado, con la caja puesta, en condiciones reales. Mide precisión entre 0 y +5 segundos por día, resistencia a campos magnéticos hasta 15.000 gauss y comportamiento ante cambios de temperatura y agua.
  • Para lograr la etiqueta Master Chronometer de Omega, un reloj debe superar ambos procedimientos, COSC y METAS.

La solución: escuchar el reloj

En lugar de volver a añadir un segundero o depender de fotos, el Laboratoire de Précision de Omega ha construido una unidad de ensayo autónoma que registra de forma continua el sonido de cada tic y toc. Esa caja también anota parámetros ambientales: temperatura, posición y presión atmosférica. La prueba dura 25 días completos, y los datos son continuos desde el primer segundo.

Eso es una mejora importante frente a la fotografía, que produce apenas unos pocos puntos de datos por día. Con la medición acústica se obtiene una trazabilidad constante: frecuencia, sensibilidad a la temperatura y presión, variaciones por posición y fluctuaciones de amplitud. En otras palabras, los relojeros no solo saben que hay una variación, sino cuándo y dónde sucede.

¿Es esto nuevo?

La medición acústica ya existe en la industria. Máquinas como las de la firma Witschi usan micrófonos de alta precisión y software especializado para analizar propiedades físicas del reloj, como la tasa (segundos ganados o perdidos al día), la amplitud y el error de batido (la diferencia entre tic y toc). La diferencia clave de Omega es que la prueba es continua durante 25 días y cubre las variaciones exigidas por METAS, no solo mediciones puntuales en un dispositivo.

Una comparación útil: es como la diferencia entre un electrocardiograma breve y un monitor cardiaco continuo. La técnica es parecida, pero la escala y la densidad de datos son muy superiores.

La colección y el precio

La nueva Constellation Observatory añade dos calibres nuevos y modelos en acero, oro de 18 quilates y una versión en oro platino. Los precios comienzan en 10.900 dólares y el modelo totalmente en oro se sitúa en 59.100 dólares. La venta empieza el 27 de marzo.

¿Era necesario tanto detalle?

La técnica es sin duda innovadora: permite certificar como Master Chronometer relojes sin segundero. Pero queda la reflexión práctica. Un reloj de vestir suele buscar elegancia y obra artesanal más que una precisión al segundo. Son piezas pensadas para consultarlas de vez en cuando, no para cronometrar segundos en una prueba científica.

Con todo, es impresionante que Omega haya encontrado una manera técnica y rigurosa de medir lo que antes parecía imposible. Si te interesa la relojería en clave técnica, esto es un avance; si solo quieres un reloj bonito para salir elegante, quizá no sea tan necesario.