Bueno, agárrense que esto parece película policial europea con música dramática. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha ordenado que un envío de efectivo y oro procedente de Ucrania quede en custodia hasta 60 días mientras la autoridad fiscal de Hungría hace sus pesquisas. El convoy fue detenido la semana pasada cuando circulaba por carretera, y las autoridades húngaras dijeron sospechar de blanqueo de capitales.
Lo que había en el camión
El cargamento no era para comprar pan. Dentro había 40 millones de dólares en efectivo, 35 millones de euros y 9 kg de oro, que vienen a valer alrededor de 1,5 millones de dólares según los precios actuales. La incautación se produjo después de un rifirrafe por el suministro de gas, en el que Hungría y Eslovaquia acusaron a Kiev de retrasar deliberadamente las reparaciones de un oleoducto atacado por un dron.
Reacción ucraniana: palabras fuertes
En Kiev no se lo tomaron como una simple multa de tráfico. Las autoridades ucranianas denunciaron la acción como ilegal y el presidente Volodímir Zelenskyy calificó a Budapest de practicar "bandolerismo". Además, el equipo ucraniano del camión fue detenido provisionalmente, lo que intensificó la indignación. Zelenskyy pidió a los líderes europeos que no miren hacia otro lado.
Mientras, en el frente: victorias contrapuestas
Como si la política internacional fuera poco, las noticias del frente son de esas que dependen de quién las cuente. Kiev aseguró que ha empujado a las fuerzas rusas hacia atrás en varios puntos de la línea, y que recuperó casi todo el territorio de la región industrial sudoriental de Dnipropetrovsk durante una contraofensiva, recuperando más de 400 km2, según dijo el mayor general Oleksandr Komarenko a medios ucranianos.
En la otra esquina, Vladímir Putin afirmó que las fuerzas rusas han ampliado sus avances en el Donbás, la pieza que Moscú ha puesto como objetivo. Según Putin, hace seis meses Ucrania controlaba alrededor del 25% del Donbás y ahora lo haría entre el 15% y el 17%.
¿Charlas de paz? Otra vez en el tablero
Estados Unidos propuso una nueva ronda de conversaciones entre Rusia y Ucrania, con mediación estadounidense. Zelenskyy dijo que las reuniones podrían celebrarse en Suiza o Turquía, después de que los planes iniciales para un encuentro en Emiratos Árabes Unidos se vieran afectados por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. El intercambio de prisioneros de guerra podría figurar en la agenda. El presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, resumió el mood: "El conflicto en Irán no debe obstaculizar los esfuerzos de paz para Ucrania".
Acusaciones graves sobre niños deportados
En un informe duro, una comisión independiente de la ONU concluyó que la deportación y el traslado forzoso de miles de niños ucranianos a Rusia constituye un crimen contra la humanidad. La investigación recolectó pruebas y confirmó hasta ahora 1.205 casos, y apuntó que, cuatro años después, el 80% de esos niños investigados no han regresado.
Ataques y víctimas civiles
La violencia sigue con episodios trágicos. Las fuerzas ucranianas atacaron una planta en la región rusa de Bryansk que, según el ejército ucraniano, fabricaba componentes vitales para misiles; se usaron misiles Storm Shadow de origen británico, según comunicaron desde Kiev. El gobernador de Bryansk informó que seis civiles murieron y 37 resultaron heridos.
En el lado ucraniano, un ataque ruso contra la ciudad de Sloviansk en el frente oriental dejó cuatro muertos y 16 heridos, entre ellos una niña de 14 años. Son números que quitan el aliento y que complican cualquier clima para negociación.
El arte también entra en la pelea
Por si fuera poca la mezcla de guerra y diplomacia, la Bienal de Venecia decidió permitir la participación rusa en la edición de este año. La Unión Europea condenó la decisión y avisó que podría suspender subvenciones a la organización. Kiev había pedido a la Bienal que volviera a excluir a Rusia, como hizo en 2022 y 2024. Resultado: otra manzana envenenada en el cesto de la política cultural internacional.
Resumen rápido y sin adornos: un convoy con millones y oro retenido en Hungría ha encendido un incendio diplomático; el frente militar sigue con noticias contradictorias; la comunidad internacional mira, amenaza y negocia. Y mientras tanto, algunos inocentes siguen pagando el precio más alto.