Una obsesión, según él
JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos, aseguró este fin de semana que considera que los extraterrestres son “demonios”. La declaración llegó en un momento especialmente tranquilo para Washington, si por tranquilo entendemos guerra en Irán, precios disparados de la gasolina y la cesta de la compra, y un caos persistente en los aeropuertos por un cierre parcial del Gobierno.
Vance apareció en el pódcast conservador The Benny Show, publicado el sábado, para hablar de su interés por los ovnis y los visitantes de otros mundos. Dijo que tiene intención de dedicar tiempo a investigar lo que describió como su “obsesión” con los objetos voladores no identificados, ahora rebautizados con la más burocrática etiqueta de fenómenos anómalos no identificados, o UAP.
“Estoy obsesionado con esto”
Benny Johnson, que presenta el programa como un espacio de “información privilegiada” sobre el conflicto global por la libertad, preguntó a Vance si ya había revisado los archivos sobre UAP que el presidente ha prometido hacer públicos.
Vance respondió con una energía notablemente superior a la que ha mostrado en otras preguntas, especialmente las relacionadas con los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán.
“Todavía no he podido dedicarle suficiente tiempo, pero lo haré. Créeme, estoy obsesionado con esto”.
La obsesión, explicó después, incluye la posibilidad de que existan seres extraplanetarios y el lugar que ocuparían dentro de una conversación más amplia sobre religión.
“No creo que sean extraterrestres, creo que son demonios de todos modos, pero eso da para una conversación más larga”.
Cuando Johnson le pidió que ampliara la idea, Vance insistió en que hay fenómenos difíciles de explicar y que las religiones, incluido el cristianismo, llevan mucho tiempo contemplando la existencia de fuerzas buenas y malas.
Según su explicación, su reacción ante cualquier fenómeno “sobrenatural” parte de una visión cristiana del mundo. Y añadió una frase que parecía pensada para subrayar el punto con solemnidad, aunque logró justo lo contrario:
“Una de las grandes tácticas del diablo es convencer a la gente de que nunca existió”.
La vieja fiebre por los UAP
Las reflexiones de Vance y su promesa de “llegar al fondo del asunto” llegan en un momento en que tanto Donald Trump como su predecesor, Barack Obama, han quedado arrastrados a la discusión pública sobre lo que saben acerca de los UAP.
Obama tuvo que aclarar el mes pasado unas declaraciones en las que había dicho que los extraterrestres eran “reales” en el pódcast estadounidense de Brian Tyler Cohen. Horas después, en un mensaje en redes sociales, el expresidente explicó que solo intentaba mantener el ritmo rápido de la entrevista y precisó que, si los extraterrestres existieran, no había visto pruebas de ello durante su presidencia.
Trump, como era de esperar, también intervino. En su plataforma Truth Social anunció que había ordenado a varios organismos “iniciar el proceso de identificación y difusión de archivos gubernamentales relacionados con vida alienígena y extraterrestre… y con cualquier otra información vinculada a estos asuntos altamente complejos, pero sumamente interesantes e importantes”.
A principios de este mes, la Agencia de Ciberseguridad e Infraestructura de Estados Unidos registró los dominios alien.gov y aliens.gov, incorporándolos al registro oficial de sitios del Gobierno. El gesto alimentó otra ronda de especulaciones sobre lo que, si es que sabe algo, sabe realmente la Administración.
Cuando Johnson preguntó a Vance si el Gobierno iba de verdad a publicar todos esos archivos, el vicepresidente respondió con su habitual contundencia administrativa:
“Estamos trabajando en ello”.