En un juzgado de Santa Mónica que olía a café recalentado y papeles, Kevin Spacey pasó horas explicando por qué cree que le quitaron la silla en House of Cards para poder cobrar una jugosa póliza de seguro. El actor afirmó que estaba dispuesto a rodar la sexta temporada, pero que fue apartado injustamente mientras productores y aseguradoras se peleaban por millones.
El trato por los registros médicos y los 31 millones
Spacey llegó al estrado tras un acuerdo con Media Rights Capital, la productora. A cambio de reducir una condena arbitral de 31 millones de dólares, entregó sus registros médicos. Esos documentos son ahora pieza clave del caso: la productora intenta demostrar que el actor tenía una enfermedad que le impedía trabajar y por eso la serie quedó hecha añicos.
¿Enfermo o expulsado por el escándalo?
- La compañía de seguros Fireman’s Fund quiere probar que el motivo real fue la presión mediática tras las acusaciones públicas, no un problema de salud.
- MRC sostiene que los registros muestran una condición que impedía a Spacey cumplir con el rodaje en 2017.
Los registros, The Meadows y la versión de Spacey
Gran parte del pleito gira en torno a una estancia de Spacey en The Meadows, un centro de rehabilitación en Arizona. En los documentos hay notas que él niega tajantemente haber dicho. «Atribuyen comentarios que yo nunca hice», declaró, con esa mezcla de ironía y molestia que ya conocemos. Se quejó incluso de cosas curiosas como que los registros daban por hecho que tenía acento británico y una esposa.
Sobre el diagnóstico, Spacey contó que primero le dijeron que no encajaba como adicto sexual, y que más tarde figuró en los papeles como «compulsivo sexual». Dijo que no podía disputar eso profesionalmente, pero sí lo hizo a nivel personal. Añadió que el fundador del centro le sugirió actuar como portavoz del problema, lo que le pareció sospechoso.
Testigos clínicos y la versión contraria
El psiquiatra experto de MRC, Michael Genovese, ofreció otra lectura: según él, Spacey llegó a contemplar el suicidio y estuvo clínicamente incapacitado para trabajar. Genovese dijo que el actor había pensado en colgarse antes de ingresar y en quitarse con la vía pública durante su estancia.
En resumen, el perito afirmó que la enfermedad impedía que Spacey cumpliera con sus obligaciones en el set en 2017.
Acusaciones, declaraciones y sarcasmo en la sala
En el interrogatorio surgieron las viejas acusaciones de conducta sexual inapropiada. Spacey negó los tocamientos e incluso calificó alguna denuncia previa como «una historia enteramente inventada». También se permitió una pulla hacia la reportera que publicó la investigación en 2017: «Sería bueno que corrigiera su historia», dijo con sorna.
En un arbitraje posterior, el árbitro consideró creíbles a varios testigos que se habían quejado y concluyó que Spacey infringió las políticas antiacoso establecidas en su contrato. Esa decisión fue la que desembocó en la condena de 31 millones que luego se negoció parcial y condicionadamente.
Confusión entre el entorno y Netflix
Otro nudo enredado: la comunicación entre el equipo de Spacey y los directivos de la serie. El abogado del actor aseguró por escrito en noviembre que Spacey estaba disponible y dispuesto a cumplir con el contrato. Sin embargo, días antes su agente había dicho a la productora que estaba «enfermo» y se iba por «mucho tiempo».
Spacey contó que, antes de ingresar, habló con el responsable máximo de Netflix y le dijeron que era «de la familia» y que todo quedaría en pausa hasta después de Thanksgiving. Aún así, Netflix terminó distanciándose públicamente y cancelando proyectos relacionados con el actor, incluido el film Gore.
Quejas contra compañeros y números grandes
El testimonio no olvidó mencionar quejas de miembros del equipo sobre otros protagonistas de la serie, como Robin Wright y Michael Kelly. Sobre Kelly, Spacey declaró que hubo incidentes de conducta que la gente comentaba en el rodaje, como un episodio en el que supuestamente tiró a una compañera de equipo sobre una cama. No se especificó mucho sobre las quejas contra Wright.
MRC ahora pide más de 100 millones de dólares en daños. El juicio arrancó con las exposiciones iniciales hace unas semanas y se espera que continúe durante bastante tiempo.
Lo que queda por ver
Este caso mezcla Hollywood, salud mental, acusaciones de conducta sexual y contratos millonarios, todo en un paquete que parece un guion que nadie quiso escribir pero que ahora todos discuten en sala judicial. La moraleja por ahora: en el mundo del entretenimiento, las pausas no siempre significan descanso y los rumores pueden costar fortunas.
Lectura recomendada para amantes del drama legal y para cualquiera que disfrute viendo a los poderosos discutir sobre quién tenía derecho a sentarse en el sofá.