Un visitante muy viejo para ser una visita cualquiera
La cometa interestelar 3I/Atlas, el tercer objeto procedente de fuera del Sistema Solar detectado hasta ahora en su paso por nuestro vecindario cósmico, podría rondar los 12.000 millones de años. Dicho de otro modo: sería casi tan antigua como la propia Vía Láctea, que nació hace unos 13.000 millones de años. Nada mal para un objeto que básicamente ha estado viajando desde una época en la que la galaxia todavía estaba estrenando sus primeros capítulos.
El estudio, dirigido por el Goddard Space Flight Center de la NASA y publicado por el momento en arXiv, apunta además a que la cometa podría ser tan antigua que el sistema estelar donde se formó quizá ya ni exista. En el trabajo también participa el Near-Earth Object Coordination Centre (Neocc) de Frascati, cerca de Roma, el centro de la Agencia Espacial Europea encargado de vigilar asteroides y otros objetos y de valorar si representan o no un riesgo para la Tierra.
De una horquilla amplia a una apuesta más concreta
Una investigación previa, publicada en The Astrophysical Journal Letters, había utilizado la gran velocidad de 3I/Atlas, de unos 58 kilómetros por segundo, para situar su edad entre 3.000 y 11.000 millones de años. Era un margen amplio, como suele pasar cuando se intenta poner fecha de nacimiento a algo que lleva vagando por la galaxia desde antes de que existiera cualquier recuerdo útil. Ahora, el equipo encabezado por Martin Cordiner estrecha esa estimación y se inclina por la parte más antigua del rango.
Qué han mirado exactamente
Los autores han llegado a esa conclusión analizando la composición química de 3I/Atlas, en especial la presencia de determinados isótopos de carbono e hidrógeno. Los isótopos son átomos del mismo elemento con el mismo número de protones, pero distinto número de neutrones en el núcleo.
Para ello han usado datos obtenidos por el telescopio espacial James Webb, una misión conjunta de la NASA, la ESA y la Agencia Espacial Canadiense. Según los resultados, la cometa se habría formado en una zona de la galaxia muy lejana a la nuestra y hace muchísimo tiempo, durante la primera etapa de vida de la Vía Láctea.
Si esas mediciones son correctas, 3I/Atlas podría ser la reliquia de uno de los primeros sistemas planetarios de nuestra galaxia y conservar pistas valiosas sobre aquellos planetas primitivos que, en teoría, existieron mucho antes de que nosotros apareciéramos a plantearnos preguntas tan inconvenientes como esta.