Un episodio que por fin abre la caja

El octavo episodio de la segunda temporada de Paradise, titulado “Exodus”, despeja una de las grandes incógnitas de la serie: Alex no es una persona misteriosa, sino el primer ordenador cuántico con inteligencia artificial capaz de modificar el futuro. Y, como era de esperar, eso complica bastante las cosas.

Además de esa revelación, el capítulo deja el bunker al borde de la destrucción, aparenta cerrar el destino de varios personajes y prepara el terreno para la tercera y última temporada. Todo muy tranquilo, como siempre en esta serie.

Qué ocurre en “Exodus”

El episodio arranca con un flashback clave sobre Henry Miller, genio de la computación cuántica, que trabaja junto a un Link más joven en la creación de Alex. El proyecto está financiado por Sinatra y nace con una misión muy ambiciosa: ayudar a resolver la crisis climática mundial. Alex, además, puede predecir y corregir acontecimientos globales “en el futuro en microsegundos”. Sí, suena tan sensato como peligroso.

Ese mismo experimento acaba siendo el motor de toda la serie. Alex empieza a alterar patrones, a provocar bucles de sucesos y a generar anomalías que no encajan con la línea temporal actual. Incluso responde a preguntas antes de que se formulen, una forma bastante poco discreta de dejar claro que ve más allá del presente.

Sinatra, el reactor y el colapso del bunker

En el presente, Sinatra por fin se encuentra con Link y le dice que es su madre. El problema es que ella cree saber con certeza que Dylan está muerto, así que la situación no encaja ni un poco con lo que tiene delante. Pero no hay tiempo para procesarlo, porque el reactor nuclear sigue camino del desastre y el bunker empieza a sufrir explosiones y daños por todas partes.

En medio del caos, Geiger, interpretado por Michael McGrady, muere.

El desastre puede arrasar el bunker, pero no eliminar a Alex. Su núcleo cuántico está almacenado bajo el aeropuerto de Denver, a más de 160 kilómetros de distancia, así que la mente artificial sobrevive aunque el refugio se venga abajo. Antes de eso, Sinatra decide sacrificarse para asegurarse de que el bunker se cierre una vez que los supervivientes escapen durante el protocolo “Exodus”, que da título al episodio.

Antes de despedirse, le entrega a Xavier unos códigos relacionados con Alex que lo identifican como “User X”. Después, ya en la sala de control, Sinatra recorre su Paradise subterráneo mientras todo se derrumba a su alrededor. Nada como un final de temporada con modales mínimos.

Quién sale vivo y quién no parece tan muerto

Los demás consiguen escapar, incluida Jane Driscoll, la asesina personal de Sinatra, que aparentemente no murió cuando Gabi Torabi la apuñaló en defensa propia. En los últimos momentos dentro del bunker, la serie muestra la ducha de la casa de Gabi y el cuerpo “muerto” de Driscoll ya no está allí. Vamos, que quizá no haya terminado su historia.

El giro final: dos líneas temporales

Cuando los supervivientes ya están fuera, en la superficie, Link se reúne con Xavier y su familia. Allí anuncia que llamará Annie a su hija, un gesto que funciona como homenaje a la personaje interpretada por Shailene Woodley.

Pero el episodio guarda todavía una última carta. Un flashback revela la conversación completa entre Xavier y Sinatra antes de la destrucción del bunker. Ella le ordena viajar a Denver, al otro refugio, para apagar Alex de una vez por todas. Y remata la instrucción con una frase inquietante: “De hecho, ya ha detenido todo esto”.

Eso confirma que la serie maneja, en esencia, dos líneas temporales. Las hemorragias nasales, las visiones y otras anomalías serían el resultado del cruce entre ambas realidades.

Dicho de forma simple:

  • existe una realidad en la que Dylan muere;
  • existe otra en la que Dylan vive;
  • ambas versiones han terminado solapándose en algún punto.

Por eso Link, o Dylan, sigue vivo aunque Sinatra recuerde su muerte.

Lo que deja preparado para la temporada 3

Todo apunta a que la tercera temporada llevará a Xavier hasta el bunker de Denver para intentar desconectar Alex. A partir de ahí surgen las preguntas inevitables, porque la serie no sabía vivir sin ellas y, sinceramente, tampoco lo va a intentar ahora:

  • ¿pueden fusionarse las dos líneas temporales?
  • ¿los muertos volverían a la vida si eso ocurre?
  • ¿el mundo se acabó en una de esas realidades?
  • ¿cómo salvaría exactamente el planeta apagar a Alex?

De momento, toca esperar.

Las ocho entregas de la segunda temporada de Paradise están disponibles en Hulu y Disney+.