Riot cierra su investigación sin sanción
Ava “florescent” Eugene, profesional de VALORANT y exjugadora de Apeks, ha sido exonerada de las acusaciones de conducta indebida tras la investigación de Riot sobre su Código Global de Conducta. Traducción práctica: no habrá castigo y, de momento, puede competir en todos los eventos de Riot.
La actualización llegó el 30 de marzo a través de VALORANT Esports NA en X. Según Riot, su revisión no encontró ninguna infracción del Esports Global Code of Conduct relacionada con las denuncias contra florescent.
La compañía explicó que examinó materiales de acceso público y también información enviada directamente a Riot antes de llegar a su conclusión. Con eso, el caso queda archivado por ahora, aunque la propia empresa dejó la puerta entreabierta con una advertencia bastante típica: si aparece nueva información relevante, el asunto podría reabrirse.
Qué había detrás de las acusaciones
El cierre de esta investigación pone fin, al menos de momento, a un caso que comenzó a tomar forma en mayo de 2025, cuando circuló en redes sociales un documento detallado que acusaba a la jugadora de agresión sexual y abuso emocional contra una mujer identificada públicamente como Brick.
Brick es la expareja de florescent. Ambas mantuvieron una relación a finales de 2022 y durante 2023, y siguieron en contacto hasta principios de 2024.
Las primeras acusaciones se hicieron públicas a través de una declaración publicada por Marceline “karie” Carson, exjugadora retirada de Game Changers. Más adelante, Brick difundió su propio documento, más extenso, en el que amplió su versión de la relación y describió con más detalle la supuesta agresión.
Según esas declaraciones, Brick sostiene que se sintió presionada para realizar actos sexuales y que sus negativas verbales, así como sus expresiones de dolor, fueron ignoradas. También ha optado por no revelar su nombre real y utiliza únicamente el alias “Brick” para proteger su privacidad y su seguridad.
Qué alegaba el documento y cómo respondió Riot
La versión que ganó tracción en redes también incluía capturas y un relato de una persona cercana a Brick, donde se acusaba a florescent de presionar a Brick después de que esta dejara claro que no quería mantener relaciones íntimas, y de continuar pese a repetidas señales de incomodidad y dolor.
El documento además describía un patrón más amplio de comportamiento: manipulación, cruce de límites y uso de amenazas de autolesión para mantener el control. Un clásico de las relaciones sanas, por lo visto.
En los días siguientes, Riot reconoció públicamente la situación a través de la cuenta oficial de VCT. La empresa calificó las acusaciones de “extremadamente graves”, aseguró que cooperaría con las autoridades y señaló que estudiaría cómo podía afectar el caso a la elegibilidad competitiva de la jugadora, cuyo nombre en ese momento no se había hecho público oficialmente.
Florescent negó de forma pública todas las acusaciones de agresión sexual y afirmó que había buscado asesoramiento legal mientras se apartaba temporalmente del circuito profesional.
La actualización del 30 de marzo no entra a juzgar la relación entre florescent y Brick. Se limita a la elegibilidad competitiva, que es lo que a Riot parece importarle cuando la cosa ya ha salido a Internet y toca redactar una nota.
La comparación inevitable con sinatraa
La resolución ha reavivado enseguida las comparaciones con Jay “sinatraa” Won, exestrella de Sentinels, que fue suspendido durante seis meses en 2021 tras acusaciones de conducta sexual inapropiada por parte de una expareja.
En su caso, Riot dijo que la investigación fue “inconclusa”, pero aun así impuso una suspensión y le obligó a completar formación sobre conducta profesional.
Con florescent, en cambio, el resultado ha sido distinto: ninguna sanción competitiva y una confirmación explícita de que sigue siendo elegible para jugar en eventos aprobados por Riot.
Eso ha dejado a parte de la comunidad señalando mensajes contradictorios entre ambos casos. Algunos usuarios en redes cuestionaron por qué uno terminó con sanción y el otro no, mientras otros recordaron que sinatraa no estaba formalmente vetado por Riot, sino que decidió alejarse de la competición ante el desgaste público y el daño a su imagen.
Sea como sea, el contraste entre ambos expedientes vuelve a dejar claro que, en esports, la diferencia entre “aclarado” y “complicado” a menudo depende más del siguiente comunicado que de una explicación especialmente útil.