La Tierra recibirá una tormenta geomagnética clasificada como G2, de intensidad moderada, el jueves 19 de marzo. La alarma la lanzó la NOAA, la agencia estadounidense que vigila la atmósfera, el clima y los océanos. El evento se debe a una combinación de eyecciones de masa coronal (CME) del Sol registradas el 16 de marzo y a un flujo de viento solar de alta velocidad procedente de un agujero coronario (CH HSS).
¿Qué es una CME?
Las CME son grandes nubes de plasma y campos magnéticos expulsadas por el Sol hacia el espacio. Si van dirigidas hacia la Tierra, chocan con la magnetosfera y pueden provocar perturbaciones que llamamos tormentas geomagnéticas.
La velocidad de estas expulsiones varía mucho: pueden moverse desde unas pocas centenas de kilómetros por segundo hasta casi 3.000 km/s. Eso significa que el tiempo de llegada a nuestro planeta puede ir desde menos de un día hasta varios días. Los pronósticos aún tienen un grado de incertidumbre sobre el momento y la intensidad exacta del impacto.
Efectos y posibles molestias
Los científicos esperan una perturbación del campo magnético terrestre que podría durar horas o algún día. No se prevén daños graves, pero sí algunas molestias técnicas. En resumen, nada apocalíptico, pero sí situaciones a vigilar.
Qué puede fallar
- Comunicaciones radio: degradación temporal en bandas HF utilizadas por aviación y servicios marítimos.
- Satélites y navegación: errores en sistemas de posicionamiento y comunicación por interferencias o variaciones en la ionosfera.
- Redes eléctricas: pequeñas fluctuaciones de tensión que, en casos extremos y muy raros, pueden requerir ajustes de seguridad por parte de los operadores.
Hay que recordar que una tormenta G2 está lejos de los niveles G4 o G5, que sí pueden provocar apagones extensos o daños más graves en satélites y sistemas eléctricos.
Un lado positivo
Si te apetece mirar al cielo, estas perturbaciones aumentan la probabilidad de ver auroras boreales en latitudes más meridionales de lo habitual. No es garantía, pero sí una buena excusa para mirar hacia arriba y comprobar si la naturaleza decide poner su propio espectáculo.
En resumen: mantén la calma, los operadores están atentos y es probable que los efectos se limiten a molestias técnicas temporales y a alguna aurora extra en el mapa.