La caída del empleo creativo en California tiene otra explicación
Durante los últimos años, Hollywood se ha reorganizado para adaptarse a la fiebre del streaming, las grandes empresas han seguido fusionándose y, entre recortes de presupuesto y deslocalizaciones, buena parte del sector del entretenimiento ha ido reduciendo plantilla. Todo ello coincidió con el salto de la IA generativa, incluida la llegada de ChatGPT en 2022, justo el mismo año en que Netflix y el resto de Hollywood empezaron a dar marcha atrás en su modelo de crecimiento a toda costa y a centrarse en la rentabilidad. Qué momento tan oportuno para confundir causas con casualidades.
Pero el último informe del Otis College of Art and Design sostiene que no conviene culpar a la IA generativa del fuerte retroceso reciente del empleo creativo en California. El estudio, que analiza cada año los sectores de cine, moda, videojuegos, medios, publicidad, artes y arquitectura del estado, concluye que la pérdida de puestos responde a otros factores más terrenales, y menos futuristas.
Patrick Adler, coautor de la investigación y socio fundador de Westwood Economics and Planning Consultants, lo resume así: “El patrón de pérdida de empleo, en cuanto a los tipos de puestos que desaparecen y el momento en que lo hacen, no respalda la idea de que haya habido un desplazamiento de trabajadores por la IA”. Y añade que la IA sí ha modificado de forma notable la manera de trabajar dentro de la economía creativa.
The Hollywood Reporter pudo revisar antes de su publicación el informe de 2026, titulado Creative Disruption: AI and California’s Creative Economy: 2022–2025, elaborado por Otis College of Art and Design junto con Westwood Economics and Planning Consultants. Además de Adler, el trabajo cuenta con la firma de Taner Osman y combina datos públicos con entrevistas a profesionales del sector para trazar un panorama cuantitativo y cualitativo.
Las cifras apuntan a otros culpables
Entre 2022 y 2025, la economía creativa californiana perdió un 14 % de sus empleos, es decir, 114.000 puestos. La caída se concentró sobre todo en dos áreas: cine, televisión y sonido, con un descenso cercano al 30 %, y medios tradicionales, con una bajada de casi el 34 %.
Sin embargo, los trabajos más expuestos a la IA en ese ecosistema creativo, como los de escritores, desarrolladores de software y artistas, no se han reducido. Al contrario, han seguido creciendo, y las ofertas de empleo para esas ocupaciones también han aumentado.
Según el informe, la explicación está en una mezcla de desplazamiento de empleos peor pagados por presión de costes y cambios estructurales dentro de los sectores creativos, que han golpeado a California con más fuerza que al resto del país. Parte de la fuerza laboral con salarios más bajos ha abandonado el estado por el alto coste de vida, mientras que los recortes presupuestarios posteriores a la era del llamado “Peak TV” han hecho el resto.
La IA sustituye tareas, no plantillas enteras
La buena noticia para los trabajadores de Hollywood es que, de momento, la IA generativa parece estar reemplazando tareas concretas y no personas completas. Tras entrevistar a profesionales del sector creativo en California, los autores del estudio señalan que “ningún entrevistado describió la IA como sustituta de un puesto o un flujo de trabajo completo”. También añaden que, cuando se usa, suele aplicarse a tareas muy acotadas, con resultados verificables, ahorro de tiempo claro y una calidad aceptable.
El informe pone como ejemplo la posproducción en cine y televisión. La IA puede encargarse de tareas como el rotoscoping o la eliminación de cables, pero sigue teniendo problemas con trabajos creativos más complejos. Y, como suele ocurrir, la supervisión humana no desaparece, sino que se multiplica. Revisar y corregir lo que produce la máquina también cuesta tiempo. Uno de los dueños de una empresa de efectos visuales citado en el informe describe así el uso de IA en una gran producción televisiva: “Tienen a 15 artistas sentados en sus estaciones corrigiendo la IA... Cuando multiplicas el precio por hora de esos artistas por 15 y lo comparas con el coste del trabajo que estás haciendo, se anulan los ahorros que la IA te aporta”.
Más control, más presión y menos confianza
El estudio también sostiene que los trabajadores creativos conservan bastante margen para decidir cuánto se usa la IA en sus campos. Aunque puedan seguir instrucciones de sus responsables, suelen ser ellos quienes manejan directamente la tecnología. “Un trabajador que cree en la tecnología iterará con paciencia; uno escéptico puede concluir que la IA aún no es capaz de hacer una tarea concreta. Ambas posturas aparecieron entre los entrevistados”, señalan los autores.
Aun así, muchos profesionales expresaron dudas éticas sobre el uso de estas herramientas. Algunos incluso ocultaban que las utilizaban, por miedo a que eso los hiciera parecer prescindibles. Porque nada inspira confianza como una tecnología presentada a la vez como ayuda y como amenaza laboral.
El informe concluye que la IA no está expulsando a los trabajadores creativos del mercado en California, pero sí está cambiando la naturaleza del trabajo. Los entrevistados hablaron de expectativas de productividad cada vez más altas, de directivos que invierten antes en herramientas de IA que en colaboración humana y de una presión creciente para entregar trabajos de menor calidad.
Una directora creativa de movimiento citada en el estudio recuerda una escena reveladora: “En cierto momento, simplemente tienes que decir que ya es suficiente”, algo que considera el mayor riesgo de la IA, porque “rebajamos nuestros estándares”.
Qué recomienda el informe
Los autores proponen que las organizaciones creativas no se lancen a implantar herramientas de IA sin más y que combatan el estigma que todavía pesa sobre quienes las usan. Entre las medidas sugeridas figuran políticas como congelaciones de despidos, con la idea de que los trabajadores experimenten con más libertad si no sienten que están entrenando la sustitución de su propio puesto.
Dicho de otro modo, según Adler, hay bastantes indicios de que la adopción de la IA sería mucho más rápida y profunda si los trabajadores creativos confiaran más en ella. Y, en este sector, la confianza sigue siendo un bien escaso. Casi tanto como la paciencia con los discursos demasiado cómodos.



