Ben Starr, actor de Clair Obscur: Expedition 33, ha mostrado preocupación sobre la interpretación que la industria podría sacar del éxito del juego. Según Starr, el relato dominante sobre un equipo minúsculo detrás del proyecto puede esconder realidades menos glamurosas y provocar decisiones peligrosas.

Un equipo «pequeño», pero con más manos detrás

Sandfall Interactive se presentó ante el público como un estudio de unas 33 personas durante el desarrollo de Clair Obscur. Sin embargo, el trabajo real reunió a más de 100 personas, porque varios elementos del juego se subcontrataron a otros estudios. Aun así, en redes sociales se impulsó la idea de que solo 30 personas hicieron “el mejor juego de 2025”.

Por qué eso importa

La narrativa del estudio reducido suena bien en titulares y en timeline, pero tiene efectos secundarios. Starr advierte que inversores, muchos de los cuales no conocen en detalle cómo se desarrolla un videojuego, podrían usar ese ejemplo para justificar recortes o estructuras más pequeñas en otros estudios. La lógica sería simple y peligrosa: si Sandfall lo consiguió con poco, ¿por qué no reducir costes en otras empresas?

El debate del por qué frente al cómo

Starr resume el problema con claridad: "El 'por qué' es la razón por la que esto tiene éxito, y si puedes encontrar la respuesta al 'por qué', podrás replicar el éxito. Y creo que el capitalismo no está dispuesto a preguntar el 'por qué' porque le interesa el 'cómo'." En otras palabras, hay quien preferirá copiar procesos y números en lugar de entender las causas profundas del éxito.

Consecuencias potenciales

  • Presión para reducir equipos clave y externalizar tareas esenciales.
  • Valoración simplista del desarrollo basada en cifras de plantilla en lugar de en cultura, tiempo y experiencia.
  • Riesgo de que se repitan modelos que funcionan por circunstancias concretas y no por una fórmula universal.

Starr no niega el mérito de quienes trabajaron en Clair Obscur, pero pide precaución: celebrar historias de éxito está bien, siempre que sirvan para entender qué funcionó realmente y no solo para repetir números.