Este mes BYD ha subido la apuesta con sus cargadores llamados Flash. La compañía dice que algunos coches pueden pasar del 10 al 70 por ciento de batería en cinco minutos, y del 10 al 100 en alrededor de nueve minutos. Sí, lo han dicho en serio: suficiente carga en el tiempo que tardas en pedir un café y pagar con tarjeta.

Cómo lo consiguen

La clave está en la potencia. Los cargadores Flash de BYD pueden entregar hasta 1.500 kilovatios, frente a los 150 o 350 kW que son habituales en muchos cargadores rápidos. Esa diferencia permite añadir cientos de kilómetros en minutos.

Producción y despliegue

  • BYD ya ha instalado más de 4.000 cargadores en China.
  • Planea construir cerca de 16.000 más antes de que termine el año y alrededor de 2.000 en Europa.

Baterías y el coche preparado

Para aprovechar esas potencias, el vehículo tiene que estar diseñado para recibir tanta corriente. BYD fabrica sus propios coches, sus baterías y sus cargadores, lo que facilita que todo funcione en conjunto. El único modelo que, de momento, podrá usar la máxima velocidad en Europa es el Denza Z9GT porque monta la nueva generación de batería Blade.

Qué aporta la nueva Blade

La versión más reciente de la batería usa una química llamada LMFP, que mejora la densidad energética respecto a la LFP anterior. BYD afirma haber rediseñado electrodos, electrolitos y separadores, y que la densidad sube alrededor de un 5 por ciento frente a su versión previa. La marca anuncia autonomías por carga superiores a 620 millas, aunque en condiciones reales suelen ser algo inferiores a las cifras oficiales.

El cargador en sí

El equipo tiene un diseño en forma de T y color turquesa. Poner más de un megavatio en una toma no es solo enchufar y listo, hay mucha ingeniería detrás. Para facilitar la instalación, BYD integrará estos cargadores en sus bancos de carga ya existentes y añadirá baterías de almacenamiento en las estaciones para aliviar la carga sobre la red eléctrica.

Límites y realidad

Las velocidades suenan espectaculares, pero no significan que todo cambie de pronto. Gil Tal, director del Centro de Investigación de Vehículos Eléctricos en la Universidad de California Davis, describe esto como una mejora técnica relevante, pero no un cambio radical en la vida diaria de la mayoría de conductores.

  • Carga en casa. Muchos propietarios de coches eléctricos cargan principalmente en casa. Para esos usuarios, pasar de 20 minutos a 5 puede no ser crítico.
  • Red eléctrica. Para desplegar cargadores de 1.500 kW hace falta capacidad de la red muy superior. No bastaría con cambiar el cargador, harían falta «tuberías» eléctricas nuevas, inversión y coordinación.
  • Cargadores megavatios ya existen. En Estados Unidos hay desarrollos de estaciones de carga de megavatios pensadas para camiones pesados, no para coches de uso diario.

Impacto en el mercado y contexto

La tecnología rápida puede convencer a conductores que comparan la experiencia con repostar gasolina, pero no todos los problemas del mercado se solucionan con cargadores más potentes. Recientemente varias marcas han ajustado o cancelado proyectos eléctricos, y las políticas públicas también influyen. En Estados Unidos, cambios regulatorios y decisiones políticas han complicado algunos apoyos federales al sector y hay disputas sobre la capacidad de estados para aplicar normas de emisiones que fomentan los vehículos sin emisiones.

Mientras China y Europa avanzan con despliegues de carga y modelos eléctricos, Estados Unidos avanza a un ritmo distinto. En cualquier caso, la propuesta de BYD demuestra que la tecnología puede acercarse mucho a la velocidad de una gasolinera, siempre que el coche, la batería y la infraestructura estén diseñados para trabajar juntos.

En resumen, BYD ofrece una versión muy rápida de recarga que podría cambiar la percepción sobre la autonomía, pero su impacto práctico depende de la red eléctrica, del parque de vehículos preparado para esas potencias y de las decisiones industriales y políticas que acompañen al despliegue.