La pesadilla del GP de Australia deja a Aston Martin en tierra
La apertura de temporada de Lance Stroll en Melbourne no terminó como una vuelta de victoria. El canadiense vivió un fin de semana más parecido a una prueba de vibración que a una preparación para la carrera, rematado por un problema de vibración brutal que persigue al AMR26.
En los días previos a la carrera, Stroll apenas encontró tiempo en pista. Consiguió solo tres vueltas en la primera práctica y dieciséis en la segunda. El sábado llegaron más problemas cuando la unidad de potencia de Honda tuvo un fallo, lo que le obligó a saltarse la última práctica y la clasificación. Tras las discusiones con la FIA, se le autorizó a iniciar la carrera, pero las reparaciones lo dejaron 15 vueltas por detrás para cuando volvió a la acción.
Qué ocurrió en Melbourne
- Tres vueltas en la primera práctica, dieciséis en la segunda.
- Un fallo en la combustión interna de la unidad de potencia de Honda dejó fuera de la última práctica y de la clasificación.
- Comenzó la carrera tras la aprobación de la FIA, pero terminó 15 vueltas por detrás, tras pararse para cambios antes de continuar.
Al preguntarle por su fin de semana, Stroll ofreció una visión honesta. “La carrera es una palabra fuerte, pero salimos, dimos una vuelta. En realidad fue la única sesión que hice durante todo el fin de semana. Fue agradable rodar un poco por el circuito y sumar kilómetros en el coche.”
El déficit de ritmo fue evidente a lo largo del gran premio, aunque Stroll logró aguantar más que su compañero de equipo, Fernando Alonso, quien también afrontó paradas en boxes tempranas y luego se retiró tras un breve regreso a la pista.
Los cambios de neumáticos tempranos de Alonso lo dejaron varios giros atrás, y su jornada terminó con una retirada tras un breve regreso a la pista. ¿Cuál es el veredicto de Stroll ante esa diferencia? “No es difícil. El mayor problema es que no tenemos velocidad ni fiabilidad. Eso es lo más importante.”
La saga de vibraciones y el dilema del chasis
El origen del dolor de Aston Martin parece ser las vibraciones que recorren el chasis desde el motor de Honda. El problema no es solo incómodo; podría ser dañino. Las negociaciones y las advertencias del jefe de equipo, Adrian Newey, han destacado la gravedad del problema, con avisos de que vibraciones fuertes y continuas podrían arriesgar daño nervioso permanente en las manos de los pilotos.
Sobre si el nivel de vibración había mejorado desde la primera sesión de práctica, la respuesta de Stroll de una sola palabra siguió siendo No.
En resumen, Melbourne mostró que Aston Martin tiene un largo camino por recorrer mientras lucha con la fiabilidad de la unidad de potencia y una vibración que resiste soluciones fáciles. Para Stroll, ese camino sigue con una única enseñanza clara: las vibraciones no se irán sin hacer ruido.