El secretario de Defensa, Pete Hegseth, avanzó con recortes importantes en las oficinas encargadas de evaluar y reducir el daño a civiles en operaciones militares, a pesar de una fuerte oposición dentro del Pentágono. La decisión redujo de forma drástica equipos y dejó sin personal funciones que hasta ahora revisaban riesgos para la población civil.

Qué se recortó y quién se opuso

Funcionarios de alto rango enviaron señales de alarma antes de que se aplicaran los recortes. Uno de ellos elevó un memorando clasificado dentro de la cadena de mando oponiéndose a la medida. Aun así, la dirección siguió adelante.

  • Las oficinas centrales y las similares en los mandos combatientes fueron recortadas en más del 90 por ciento.
  • En el Mando Central de Estados Unidos la unidad que analizaba posibles daños a civiles pasó de 10 personas a solo 1.
  • El Mando de Operaciones Especiales Conjuntas eliminó por completo su oficina de daño a civiles.
  • Además, se anunciaron nuevos recortes entre los abogados que asesoran sobre la legalidad de las operaciones, conocidos como judge advocates, después de despidos anteriores de muchos de esos militares.

Motivos y respuesta oficial

El Pentágono dijo que estas oficinas están siendo sometidas a una "revaluación estratégica" para reorganizar sus funciones e integrarlas en los mandos combatientes. En la declaración se afirmó que el departamento reconoce la importancia de mitigar daños a civiles y confía en la capacidad militar para actuar con precisión y reducir pérdidas civiles.

Algunos mandos, incluido el entonces líder del Mando de Operaciones Especiales, mostraron su rechazo al recorte. Otros altos oficiales enviaron advertencias internas. Varios de quienes expresaron su oposición hablaron con reservados por temor a represalias.

Contexto: un conflicto con víctimas y críticas

La polémica llega en un momento de intensa atención pública por un ataque a una escuela primaria que pudo haber sido alcanzada por error. Informes preliminares sugieren que el incidente mató a más de 170 alumnos, y se convierte en la mayor matanza de civiles relacionada con Estados Unidos en décadas. Ese episodio ha intensificado las críticas y llevó a que líderes demócratas pidieran la dimisión de Hegseth.

Expertos y exfuncionarios señalan que reducir los mecanismos para identificar y mitigar daños a civiles puede tener consecuencias prácticas. Como resumió un antiguo alto cargo que sirvió en administraciones de ambos partidos, cuando se protege mejor a civiles, las operaciones tienden a concentrarse más en objetivos enemigos y se evitan errores costosos en tiempo y recursos.

Muertes y despliegues

  • En el conflicto se han producido pérdidas entre personal estadounidense. Se informó de la muerte de seis militares tras la colisión de un avión de reabastecimiento con otra aeronave en el oeste de Irak.
  • En total, al menos 13 tropas estadounidenses han muerto en la guerra. Según el representante de Irán ante Naciones Unidas, hubo más de mil fallecidos iraníes.
  • El Pentágono está reforzando su presencia en Oriente Medio y trasladará marines y buques desde el Pacífico en los próximos días.

Fricciones internas y futuro incierto

Los recortes dejaron oficinas que antes analizaban daños civiles con muy poco personal o sin capacidad operativa. Esa situación genera fricciones internas que probablemente persistan mientras continúa el conflicto. Algunos dentro del Pentágono siguen defendiendo la necesidad de unidades especializadas para mitigar y responder a daños a la población civil.

El debate revela una tensión más amplia entre los responsables políticos civiles y los mandos militares sobre las reglas de enfrentamiento y la supervisión legal de las operaciones. Con los recortes ya ejecutados, la discusión ahora se centra en si la reorganización mantendrá o reducirá la atención práctica que se presta a proteger a civiles en zonas de combate.