El miércoles, la Casa Blanca publicó un video que muestra ataques militares a Irán y que imita deliberadamente el estilo de los videos destacados del popular Call of Duty. El video comienza con lo que parece ser imágenes de juego de Call of Duty: Modern Warfare III, mostrando específicamente a un jugador activando una recompensa de racha de bajas que desencadena una animación de ataque nuclear. Esto es seguido por imágenes reales de misiles y municiones impactando objetivos en Irán, obtenidas de clips previamente compartidos por la administración Trump y el Comando Central de EE.UU.

Un patrón de propaganda con temática de videojuegos

Este no es un incidente aislado. La administración actual ha utilizado repetidamente la cultura y las imágenes de los videojuegos para enmarcar sus mensajes en redes sociales sobre seguridad nacional y aplicación de inmigración. Este enfoque plantea preguntas sobre el uso estratégico de los medios de entretenimiento para moldear la percepción pública de eventos geopolíticos serios.

En septiembre, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) compartió un montaje de redadas de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) con la canción temática del programa de televisión original de Pokémon, usando el subtítulo "Gotta Catch 'Em All". Otra publicación del DHS dirigida a reclutar agentes de ICE presentó una imagen de la franquicia Halo con el texto "DESTROY THE FLOOD", tomando prestada directamente la facción antagonista del juego como metáfora.

Las implicaciones prácticas

Desde una perspectiva de producción y mensajería, esta estrategia es eficiente. Aprovecha referencias de la cultura pop instantáneamente reconocibles para captar la atención en un panorama digital saturado. El uso de imágenes de Call of Duty, en particular, conecta la acción militar con el lenguaje cinematográfico y rápido con el que millones de jugadores ya están familiarizados.

Sin embargo, la compensación es significativa. Difuminar las líneas entre el combate simulado en un videojuego de $70 y las operaciones militares reales y letales corre el riesgo de trivializar las consecuencias del mundo real. Empaqueta conflictos internacionales complejos en el formato digerible y orientado a recompensas de un video destacado de juego.

Hasta el momento de escribir esto, ni Activision (el editor de Call of Duty) ni Xbox (su empresa matriz) han emitido un comentario público sobre el uso de su propiedad intelectual en esta comunicación oficial del gobierno. La falta de respuesta inmediata resalta el territorio inexplorado donde la propiedad intelectual del entretenimiento se cruza con la propaganda estatal.

El último video de la Casa Blanca es un claro ejemplo de la estrategia moderna de comunicación política que toma prestado directamente del manual del entretenimiento. Es una elección estructurada y deliberada usar el lenguaje visual de los videojuegos para enmarcar eventos del mundo real, continuando una tendencia que no muestra señales de desaceleración.