Precios al alza para la gran final
La cuenta atrás para el Mundial de 2026 sigue avanzando. El torneo arrancará en Estados Unidos dentro de poco más de dos meses y, tras la última ronda de repescas, ya se conocen las 48 selecciones que participarán en la fase final.
Mientras tanto, FIFA ha reabierto este miércoles su portal de venta de entradas y lo ha hecho con una pequeña colección de problemas técnicos y una actualización de precios que no invita precisamente al entusiasmo.
La localidad más cara para la final del 19 de julio puede alcanzar los 10.990 dólares, frente a los 8.680 dólares que costaba en diciembre, cuando se celebró el sorteo de la fase de grupos.
Ese precio máximo corresponde a asientos en la grada baja, más cerca del césped. Pero incluso una entrada de categoría 2, algo más alejada, sube hasta 7.380 dólares. Hace apenas cuatro meses costaba 5.575 dólares.
Las entradas de categoría 3, situadas en la grada superior del MetLife Stadium, en Nueva York, pueden llegar a 5.785 dólares, frente a los 4.185 dólares de diciembre.
Para ponerlo en contexto, una entrada para la final del Mundial de Catar 2022 habría costado 1.600 dólares. Sí, el escalón es considerable.
Una web que tampoco ayudó demasiado
A los precios les acompañó una experiencia digital bastante poco brillante. En la web de FIFA, las entradas no aparecían claramente como disponibles, así que los aficionados tuvieron que buscar a mano los partidos que querían y cruzar los dedos para que entraran en la fase de venta correspondiente.
Además, quienes accedían al portal eran redirigidos automáticamente a una fase de venta para los seguidores de las últimas repescas, pensada solo para las seis selecciones que acababan de clasificarse. FIFA corrigió el desvío a mediodía del miércoles, aunque no explicó qué había provocado el fallo.
La organización ha señalado que se irán liberando más entradas para otros encuentros de forma escalonada de aquí al inicio del torneo.
Más opciones de asiento, pero también más polémica
FIFA ha incorporado solicitudes de asiento más concretas para que los aficionados puedan elegir localidad y no solo zona. Un avance práctico, aunque no especialmente redentor cuando los precios cambian con tanta facilidad.
La polémica sigue girando en torno a su estrategia de precio dinámico, que ha provocado fuertes variaciones en los importes durante los últimos meses y ha dejado a muchos seguidores con la sensación de que comprar una entrada se parece cada vez más a una subasta.