La victoria contra Golden State dejó el marcador en 110-107 y algo de alivio en el marcador. Pero Mike Brown no estaba para celebraciones. Y con razón: lo que más le preocupa no es el resultado, sino cómo arrancan los partidos.

El agujero de los primeros cuartos

Los números son claros y feos. Desde el 6 de marzo los Knicks tienen la segunda peor valoración neta en el primer cuarto de la NBA, solo por delante de Brooklyn. Si ampliamos la muestra desde el 24 de febrero, el equipo ocupa la posición 27, con los rivales superándoles por 14 puntos por cada 100 posesiones en los comienzos.

El domingo ese problema se vio de nuevo. Con un Quinteto inicial de los Warriors compuesto por Brandin Podziemski, Quinten Post, Gui Santos, Malevy Leons y Will Richard, Golden State se fue 36-21 al término del primer cuarto y llegó a dominar 46-25 con 9:07 por jugarse en el segundo. Solo después de ese momento apareció la versión de los Knicks que conocíamos: más intensidad, urgencia y la remontada hasta el triunfo.

Lo que dice Mike Brown

Brown fue directo: no le gustó el inicio del partido y asumió la responsabilidad. “Empieza conmigo como entrenador”, dijo, explicando que no quiere que su equipo dependa de remontadas salvadoras porque no salen bien siempre. Recalcó la necesidad de más foco y más físico desde el primer minuto.

La rotación titular y sus números

La preocupación cae con más fuerza sobre el quinteto titular: Jalen Brunson, Karl-Anthony Towns, OG Anunoby, Mikal Bridges y Josh Hart. Ese grupo ha acumulado unas 300 minutos más que cualquier otra combinación del equipo esta temporada, y a pesar de tener dos All-Stars y dos aleros de élite, su rendimiento neto global es solo de +3,7 puntos por 100 posesiones.

Y la racha reciente es peor. Desde el partido del 24 de febrero los titulares han sido superados por 12,4 puntos por 100 posesiones en 122 minutos. Además, las alineaciones que juntan a Brunson y Towns han dejado un saldo negativo aproximado de ocho puntos por 100 en los últimos diez partidos.

Brown admitió que no descarta mover la primera unidad si lo considera necesario, pero por ahora no siente que haya que cambiarla.

Jordan Clarkson, la inyección de urgencia

Para despertar al equipo, Brown ha recurrido más a Jordan Clarkson. Sus minutos han subido: 26 en Utah, 19 en Indiana y 22 contra Golden State. En cuanto a anotación, firmó 27 puntos ante los Jazz, 8 contra los Pacers y 14 frente a los Warriors. Es una pieza a la que se aferran para aportar chispa cuando la primera unidad no arranca.

Qué dicen los jugadores

  • Karl-Anthony Towns: apuntó a la mentalidad. Dijo que cuando van por detrás suelen jugar con más agresividad y física, lo que les permite remontar. Reconoció que depender de eso no es la receta ideal a largo plazo.
  • Jalen Brunson: coincidió en que deben centrarse en lo básico: estudiar al rival, cuidar los detalles y ejecutar desde el principio para no tener que jugar a recuperar.
  • Jordan Clarkson: pidió encender el modo agresivo desde el inicio y consideró que altibajos son esperables en esta fase de la temporada, pero que hay que controlar cuando toca.

El riesgo real

En los últimos seis partidos los Knicks han permitido 27,9 puntos por 100 posesiones en el primer cuarto y, aun así, han salido 4-2. Esa capacidad de sobrevivir a malos arranques puede esconder el problema. Un triunfo gracias a una remontada frente a un rival mermado sirve para dejar el marcador bonito, pero no soluciona la vulnerabilidad estructural.

Brown lo dejó claro: aunque el equipo haya sido la mejor defensa desde principios de año en algún tramo, él y la plantilla esperan más y saben que hay que arreglar los inicios si quieren llegar con opciones reales a mayo y junio.

Conclusión

Los Knicks tienen talento para competir hasta el final, pero deben aprender a arrancar los partidos con la misma intensidad con la que rematan las remontadas. De lo contrario, seguirán ganando noches por mérito propio y perdiendo la tranquilidad que da empezar con ventaja.