Beirut. El ambiente político en Líbano está al rojo vivo. El primer ministro Nawaf Salam aseguró en televisión que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), la rama militar iraní que responde al líder supremo, está dirigiendo las operaciones de Hezbolá contra Israel y que incluso habría participado en el lanzamiento de drones desde territorio libanés hacia Chipre.

Acusaciones y contexto inmediato

Salam hizo las declaraciones en una entrevista con la cadena al-Hadath. Señaló, además, que funcionarios vinculados al CGRI habrían entrado en Líbano con pasaportes falsos. Son acusaciones graves que aumentan la tensión entre el gobierno libanés y el poderoso grupo chií.

Desde principios de marzo, los ataques israelíes en Líbano han causado más de 1.000 muertos y desplazado al menos a 1,2 millones de personas, más del 20% de la población. Investigadores de Human Rights Watch han advertido que el desplazamiento masivo por sí solo podría constituir un posible crimen de guerra.

El papel del CGRI según analistas

Aunque es difícil probar de forma definitiva todas las acusaciones, varios analistas y reportes indican que el CGRI ha tenido un papel importante en la preparación de Hezbolá para reingresar al conflicto que azota a Líbano desde 2023.

Tras el alto el fuego de noviembre de 2024 entre Hezbolá e Israel, Irán envió oficiales del CGRI a Líbano para auditar y reestructurar al grupo, según informaciones periodísticas. Esa reestructuración habría transformado la cadena de mando tradicional en celdas más pequeñas con mayor autonomía decisoria, una táctica también asociada al CGRI y conocida como defensa tipo “mosaico”.

El analista Nicholas Blanford, del Atlantic Council, indicó que fuentes dentro de Hezbolá y el gobierno libanés sugirieron que el ataque inicial del 2 de marzo, cuando se lanzaron seis cohetes, pudo haberse ejecutado por la rama militar de Hezbolá en coordinación directa con la Fuerza Quds del CGRI. Según esas fuentes, la cúpula política de Hezbolá podría no haber estado al tanto del plan.

Blanford resumió la impresión de varias fuentes con una frase clara: “Creo que el CGRI está marcando las pautas. Están trabajando juntos”.

Reacción y limitaciones del gobierno libanés

El gobierno libanés ha tratado de tomar distancia. Prohibió las actividades militares de Hezbolá y pidió la salida de ciertos iraníes señalados de tener vínculos con el CGRI. El martes, el ministro de Exteriores Youssef Rajji declaró persona non grata al embajador iraní y le dio una semana para abandonar el país.

Sin embargo, esas medidas han tenido poco efecto en el terreno. Hezbolá sigue combatiendo al ejército israelí, sobre todo en el sur del país, y mantiene operaciones que el gobierno intenta controlar.

Analistas resaltan que las posibilidades reales de desarmar a Hezbolá son limitadas mientras continúen los ataques. Durante el periodo de tregua desde noviembre de 2024 hasta principios de este mes, Líbano intentó avanzar en la desmovilización, pero las violaciones del alto el fuego por parte de Israel, que según cascos azules superaron las 10.000 incidencias, complicaron todo esfuerzo.

El politólogo Ziad Majed dijo que la desmovilización debería haber sido gradual y consensuada, pero que no es viable mientras persistan los bombardeos.

Presiones externas y posibles acuerdos

En el plano internacional, hubo informes de conversaciones entre enviados estadounidenses y funcionarios iraníes sobre un posible fin del conflicto, declaraciones que Irán negó posteriormente. En Líbano existe la impresión generalizada de que cualquier acuerdo entre Irán, Estados Unidos e Israel podría no abordar directamente la campaña israelí en su territorio.

En paralelo, el ministro de Defensa israelí anunció la intención de crear una “zona de seguridad” en el sur de Líbano hasta el río Litani, unos 30 km al norte de la frontera, una medida que muchos analistas consideran una ocupación de facto.

Hezbolá responde y las amenazas internas

La prohibición de las actividades militares de Hezbolá y las presiones contra Irán han provocado reacciones duras desde el grupo.

Mahmoud Qamati, subdirector del consejo político de Hezbolá, comparó al gobierno libanés con el gobierno colaboracionista de la Francia de Segunda Guerra Mundial, comentario que fue muy criticado y que él luego afirmó que fue malinterpretado.

Más directo fue Wafiq Safa, exjefe de la Unidad de Enlace y Coordinación de Hezbolá, que advirtió al gobierno que “forzarán” la retirada de la prohibición sobre las actividades militares del partido después de la guerra, “independientemente del método”.

Resumen en puntos

  • El primer ministro Nawaf Salam acusa al CGRI de dirigir operaciones de Hezbolá y de ataques con drones.
  • Los ataques en Líbano han causado más de 1.000 muertos y 1,2 millones de desplazados.
  • Analistas señalan que Irán, a través del CGRI y la Fuerza Quds, ha influido en la reestructuración y estrategia militar de Hezbolá.
  • El gobierno libanés ha impuesto medidas diplomáticas y prohibiciones, pero con escaso impacto en el terreno.
  • Hezbolá ha respondido con advertencias de que revertirá las decisiones del gobierno tras el conflicto.

La situación es tensa y, por ahora, con pocas señales claras de desescalada. Líbano se encuentra entre presiones internas y movimientos regionales que complican cualquier solución rápida.