La situación económica se ha vuelto más volátil y las señales de aviso ya eran visibles antes de que Irán cerrara el estrecho de Ormuz, lo que ha tensionado las cadenas de suministro globales. El riesgo a la baja está aumentando y nadie puede decir con seguridad qué ocurrirá a continuación.

Advertencias previas y el impacto del cierre del estrecho

Los datos muestran que la economía no estaba funcionando con total normalidad incluso antes del cierre del paso marítimo. Ese bloqueo ha disparado los precios del petróleo y del gas, lo que a su vez limita el gasto de los hogares justo cuando la Casa Blanca necesita vender los beneficios de su agenda económica a los votantes.

Percepción pública y coste político

La opinión pública no ha sido amable: las encuestas sitúan la valoración del presidente sobre la gestión de precios e inflación claramente por debajo del aprobado. Una encuesta combinada encontró una diferencia negativa de 32 puntos en la percepción del manejo de la inflación. Además, la mayoría de la población mantiene una visión negativa sobre el conflicto con Irán.

“La clave de una economía fuerte es la constancia, el progreso y la confianza”, dijo un veterano estratega republicano, y resumió lo que muchas personas parecen preguntarse: ¿qué está haciendo la Casa Blanca?

Wall Street y gestores globales: menos optimismo

  • Una encuesta de gestores globales de fondos mostró un aumento en las expectativas de inflación y una subida en la probabilidad de que los demócratas recuperen ambas cámaras del Congreso - ahora un 28 por ciento frente al 20 por ciento del mes anterior.
  • Antes del conflicto, muchos esperaban un año de crecimiento razonable; ahora el consenso apunta a una actividad más floja.
  • Goldman Sachs elevó la probabilidad de recesión en EE. UU. en el próximo año hasta el 25 por ciento.

Señales económicas recientes

  • El Departamento de Comercio redujo su estimación del PIB del cuarto trimestre debido a la desaceleración del gasto de los consumidores y de las exportaciones.
  • Los precios mayoristas subieron con fuerza en febrero, y una estimación adelantada de ventas minoristas ajustadas por inflación para el mismo mes fue negativa.
  • Aunque la tasa de desempleo sigue baja por estándares históricos, y los salarios reales han crecido, algunos indicadores muestran debilidad respecto a meses anteriores.

Respuesta y argumentos de la Casa Blanca

Desde la administración se insiste en que los fundamentos económicos son sólidos: las desregulaciones, las rebajas fiscales y la inversión industrial son presentadas como vientos a favor. Un portavoz destacó que los salarios reales crecen, la inflación general se ha moderado y que hay importantes inversiones en manufactura estadounidense.

Asesores económicos de la Casa Blanca han afirmado que, aunque la guerra puede generar efectos negativos sobre los consumidores, esperan que la perturbación sea limitada si el conflicto se prolonga.

Analistas y autoridades financieras: cautela

Economistas independientes y responsables de la política monetaria han adoptado un tono más prudente. El presidente de la Reserva Federal señaló que la inflación sigue por encima del objetivo y que la subida del petróleo ejercerá presión al alza sobre los precios y a la baja sobre el gasto y el empleo.

En sus palabras: nadie puede afirmar con convicción qué magnitud tendrán esos efectos. Pueden ser mayores, menores o modestos; la incertidumbre es real.

Si el estrecho permanece cerrado

Cuanto más dure el cierre del estrecho de Ormuz, más gravosas se volverán las consecuencias. Las medidas disponibles -liberación de reservas, alivio de sanciones o seguros para el transporte marítimo- no compensan del todo la escala de la disrupción en las cadenas de suministro globales.

Eso plantea riesgos tanto para la inflación como para el crecimiento: combinando datos económicos ya débiles con un choque petrolero, los expertos describen un panorama claramente menos benigno que a comienzos de año.

En resumen

La economía estadounidense aún muestra indicadores sólidos en varios frentes, pero la mezcla de aumento de precios energéticos, señales de enfriamiento del gasto y la creciente preocupación de los inversores complica la narrativa. Con elecciones en el horizonte, la pregunta política y económica sigue siendo la misma: ¿podrá la administración contener los efectos a corto plazo y recuperar confianza en el medio plazo?