Asus, por fin, parece haber aprendido la lección
Durante años, la idea de que una gran marca pudiera hacer un teclado mecánico realmente bueno sonaba casi a broma. Lo habitual eran interruptores malos, chasis ruidosos, software desastroso y teclas de plástico de los que levantaban sospechas con solo mirarlas. Vamos, el catálogo clásico de la industria cuando decide que el usuario ya se apañará.
Eso ha ido cambiando poco a poco. Parte de la mejora viene de que las grandes empresas han empezado a tomarse esto en serio, y parte de que los fabricantes pequeños les han enseñado, con bastante elegancia, cómo se hacen las cosas mejor y más baratas. Sigue habiendo bastante cacharro caro e inútil, por supuesto, pero Asus es una de las marcas que mejor ha entendido el cambio.
Dentro de Republic of Gamers, la firma ya tenía opciones interesantes como la ROG Azoth, más premium, o la ROG Strix Scope II, algo más asequible. Ahora llega la ROG Strix Morph 96 Wireless, la opción más barata de la familia hasta la fecha. No vamos a venderla como el teclado definitivo, porque no lo es. Pero sí como uno de esos modelos que recomendaríamos sin demasiadas reservas, con algunas salvedades bien claras.
Hardware: mucho acierto y un par de peajes
La ROG Strix Morph 96 Wireless es un teclado 96%, así que recorta espacio frente a uno de tamaño completo, pero sin renunciar al bloque numérico. La contrapartida es la de siempre: algunas teclas quedan algo apretadas y otras aparecen en lugares poco intuitivos. Esto importa más de lo que parece. Para algunas personas, un TKL sin teclado numérico resulta menos incómodo que un 96% que coloca Delete en una posición rara, acorta el Right Shift y obliga a usar Fn para tareas tan básicas como hacer una captura de pantalla.
Si eso no te supone un problema, o si estás dispuesto a aprender la nueva distribución, aquí hay una base muy buena.
Asus monta sus nuevos interruptores ROG NX Snow V2 y Storm V2, en versiones lineal y clicky. Como redactor, sigo siendo más de un táctil tipo Brown, pero probando los Snow V2 lineales no he tenido ninguna queja seria. De hecho, me han parecido muy agradables.
Los interruptores vienen lubricados de fábrica, así que se acabaron los tiempos del tacto áspero y el chirrido que había que corregir a mano. No ofrecen exactamente ese sonido tan buscado por los aficionados al teclado, pero suenan muy bien de serie.
La estructura también ayuda. El teclado usa una junta de silicona que amortigua bastante el sonido. Además, aunque la parte exterior se anuncia con aluminio cepillado, el cuerpo principal es mayoritariamente de plástico. La buena noticia es que no da sensación barata: es denso, sólido y no presenta crujidos, chirridos ni flexión apreciable. Milagros de la ingeniería cuando alguien decide hacerlo bien.
El punto más flojo está en las teclas. Son ABS doubleshot sin iluminación pasante, con la leyenda impresa arriba. No son un desastre, pero sí transmiten una sensación algo pobre, especialmente si las comparas con unas PBT. Es muy probable que Asus haya recortado aquí para mantener el precio a raya, y sinceramente, en este caso se lo puedo comprar.
Si quieres cambiarlas, hacerlo es sencillo. El teclado incluye un extractor combinado para teclas e interruptores, y además los switches son hot-swappable, así que no estás atado a la soldadura de fábrica. Eso sí, conviene recordar que las teclas originales llevan mucha información útil impresa: funciones Fn, perfiles y accesos Bluetooth. Si piensas sustituirlas, mejor anota antes qué hace cada cosa.
Como detalle estético, Asus añade tres teclas translúcidas para ambos Enter y para Escape. Sobre el papel suena bien, en la práctica son muy brillantes y se sienten bastante distintas del acabado mate y texturizado del resto del conjunto. Yo no las usaría, salvo quizá la de Escape.
Conectividad y batería
La ROG Strix Morph 96 Wireless ofrece tres modos: cable, Bluetooth y 2,4 GHz mediante el dongle incluido, que además puede conectarse también a un ratón.
Su frecuencia de sondeo es de 1000 Hz, así que ambos modos inalámbricos cumplen sin problema. Y sí, es una buena noticia que no apueste por el muy de moda y muy poco útil 8000 Hz. A ese nivel, para la mayoría de usuarios, el beneficio real es casi invisible incluso en juegos competitivos. Al menos aquí no se paga más por algo que apenas aporta nada.
Por cable, si el teclado no está completamente cargado, el LED verde del lateral izquierdo parpadea constantemente. No parece que haya forma de desactivarlo, aunque apagues el RGB. Es molesto, desde luego, pero solo actúa como indicador de carga y desaparece al llegar al 100%, así que tampoco merece un drama.
En uso normal, el comportamiento es bueno en cualquiera de los modos. La elección depende más de cómo vayas a usarlo que del teclado en sí. En inalámbrico, Asus promete hasta 590 horas con la iluminación apagada y 100 horas con todo el RGB encendido. No son cifras especialmente espectaculares frente a las 1500 horas de la ROG Strix Scope II 96 Wireless o las 2000 horas de la ROG Azoth, pero hay un extra útil: puede apagar el RGB cuando no está en uso sin desconectar el teclado por completo, lo que ayuda a estirar un poco más la autonomía.
El dial: útil, sí. Firme, no tanto
Una de las funciones más destacadas de este modelo es el dial multifunción situado en el lado izquierdo, en una posición muy cómoda. Por defecto controla el volumen, y al pulsarlo silencia el audio.
Encima del dial hay un botón dedicado para cambiar de perfil con facilidad. Según el modo, el dial puede pasar a controlar multimedia, brillo del RGB o incluso hacer de rueda de desplazamiento con clic.
La ubicación es excelente. Está a un alcance corto y natural, en lugar de esconderlo en la esquina superior derecha como hacen algunos teclados de Keychron o Corsair. La experiencia de uso gana bastante con eso.
El problema es la ejecución física. El dial se nota flojo, con holgura y bastante barato. Tiene demasiado juego antes de que el giro se registre. No deja de ser útil, pero en un teclado de 140 dólares uno esperaría algo más convincente.
Escritura: mejor de lo que esperaba
Escribir con la ROG Strix Morph 96 Wireless ha sido una sorpresa agradable. No lo digo por quedar bien: simplemente, como alguien que trabaja con texto, suelo preferir interruptores táctiles antes que lineales. Aun así, estos lineales de Asus, que me recuerdan bastante a unos Gateron Yellow, son lo bastante ligeros como para no cansarme ni obligarme a pelearme con cada pulsación.
Las teclas, pese a ser de ABS, tienen perfil Cherry y una altura baja que hace que los dedos se deslicen con facilidad.
La única pega clara es la ausencia de iluminación pasante. Si no sueles escribir sin mirar el teclado, en una habitación poco iluminada puedes tener problemas para distinguir bien algunas teclas. Eso sí, si acabas cambiando a unas PBT mejores, lo normal es que tampoco tengan iluminación pasante, así que tampoco hay una solución mágica esperando en la estantería.
Juego: aquí es donde quiere vivir este teclado
Este teclado está hecho, básicamente, para jugar. Y lo hace bien.
Los interruptores lineales encajan especialmente bien en este uso, y en las pruebas con Marvel Rivals, League of Legends, Cyberpunk 2077, Crimson Desert, Resident Evil: Requiem y Metal Eden, el rendimiento fue muy sólido.
Buena parte de la ventaja teórica de este tipo de interruptores tiene que ver con el tiempo de actuación y la velocidad de entrada. Mi prueba totalmente poco científica en Marvel Rivals y League of Legends confirmó otra verdad menos glamourosa: en mi caso, la edad ya pesa más que la electrónica.
Aun así, la ROG Strix Morph 96 Wireless también incorpora la función SOCD, conocida con nombres como Rapid Trigger o Snap Tap según la marca. La idea es simple: cuando pulsas dos teclas direccionales a la vez, la última entrada sustituye a la anterior. En la práctica, si alternas A y D rápidamente, el personaje deja de frenarse entre cambios y se mueve con mucha más fluidez. Para algunos es una ventaja injusta; para otros, una mejora más del control. Varios juegos, como Counter-Strike, han llegado a prohibirlo por cuestiones de competitividad.
Como ocurre siempre con el marketing de estas funciones, no conviene esperar milagros. No te convierte en un prodigio de la noche a la mañana. También puede chocar con la memoria muscular y hacer que al principio sientas que el teclado discute contigo. Ahora bien, cuando te adaptas, la ventaja aparece.
Por suerte, si quieres jugar a CS2 con este teclado, la función se puede desactivar fácilmente.
Software: adiós a Armoury Crate, por fin
Asus ha dejado atrás Armoury Crate y ha optado por Gear Link, una solución basada en navegador. Si no has sufrido Armoury Crate, imagina un programa que consume recursos, falla a medias y además tiene la elegancia de un ladrillo mojado.
Gear Link funciona en el navegador, siempre que uses Chromium. Sí, los usuarios de Firefox tendrán que mirar desde la grada. La ventaja es que incluso permite conectarse a través del dongle de 2,4 GHz, sin necesidad de andar enchufando cables para hacer ajustes básicos.
No es la aplicación más completa del mercado, pero sí cubre lo que de verdad se necesita al configurar un teclado:
- control del RGB
- reasignación de teclas
- perfiles
- personalización del dial
- macros
- indicadores de energía
- modos de reposo
Lo primero que hice fue cambiar la tecla dedicada a Copilot por el viejo y fiable Right Control. Una decisión profesional, o al menos una decisión que evita pulsaciones accidentales.
Las opciones de Gear Link cambian según el periférico conectado, y en algunos apartados sigue siendo algo limitada, pero aun así es mejor que Armoury Crate. Y eso ya dice bastante.
Veredicto
La ROG Strix Morph 96 Wireless es la propuesta más barata de Asus en este segmento, y eso no significa que no existan alternativas más económicas. Las hay. Pero el conjunto que ofrece aquí, con un dial muy útil, función SOCD, un sonido de serie sorprendentemente bueno y bastante margen de personalización, hace que 140 dólares parezcan un precio razonable.
No es perfecta, ni falta que hace. Ningún teclado lo es. De hecho, también puede servir como base para un montaje más personal: la estructura y la amortiguación son muy buenas, el peso está bien equilibrado y el teclado se asienta con firmeza sobre la mesa gracias a sus tres niveles de ajuste de altura. Si quieres cambiar switches y teclas para montarte algo a medida, aquí tienes un punto de partida bastante serio.
Lo que no puedes cambiar es lo que realmente define la experiencia: la distribución 96%, la colocación de las teclas, la calidad del dial, el tacto del chasis y la autonomía. Si todo eso te encaja, hay muchas posibilidades de que este teclado te convenga.
Nota: 8,5/10
Pros
- Sonido muy bueno de serie.
- La distribución 96% conserva toda la funcionalidad.
- El dial es muy útil.
- Interruptores de fábrica muy buenos y lubricados.
- Autonomía decente.
- Buena calidad de construcción pese al predominio del plástico.
- Software Gear Link.
Contras
- Las teclas ABS no convencen demasiado.
- La distribución 96% exige adaptación.
- El dial se siente flojo y algo barato.
Unidad de prueba cedida por Asus.