‘Avatar’ juega en otra liga, según Worthington
Sam Worthington ha defendido que la saga Avatar trabaja con una libertad poco habitual en Hollywood, precisamente porque no está sometida a la misma vigilancia que otros gigantes comerciales como el universo cinematográfico de Marvel. En declaraciones a The Independent, el actor explicó que el proceso creativo con James Cameron se parece más al de una película independiente que al de una maquinaria de estudio con el reloj encima.
La franquicia lleva tres películas y ya acumula 6.700 millones de dólares en la taquilla mundial. La cinta original, estrenada en 2009, sigue siendo la más taquillera de la historia, mientras que Avatar: El sentido del agua ocupa el tercer puesto de ese mismo listado. Nada mal para una saga que, según su protagonista, no vive pendiente de aprobar el examen de cada semana.
Sin presión de estudio, sin prisa artificial
Worthington insistió en que el equipo no siente la clase de presión externa que suele acompañar a las grandes franquicias. Ni el estudio, ni la prensa, ni la comunidad de seguidores condicionan, dijo, lo que hacen durante el rodaje.
"Somos distintos a las películas de Marvel, en el sentido de que... cuando la hacemos, se siente como una película independiente. No tenemos presiones externas ni expectativas de la prensa, del estudio o de la comunidad. No afecta a lo que hacemos. Y por eso podemos asumir más riesgos."
También quiso frenar la imagen de Cameron como un director tiránico en el set. Según él, no existe esa dinámica de máquina perfecta e inflexible que algunos imaginan.
"No es como si tuviéramos que terminar escenas hoy o el estudio se fuera a enfadar. Simplemente jugamos y creamos. La gente no entiende eso. Creen que es esta gran máquina sólida en la que Jim es el director didáctico. Y no lo es. Es un pintor."
Cameron, entre la continuidad y la cautela
La película más reciente de la saga, Fire & Ash, se estrenó el pasado diciembre y recaudó 1.400 millones de dólares en todo el mundo. Aunque la cifra sigue siendo enorme para cualquier blockbuster, representa una bajada notable respecto a la entrega anterior. Y claro, en Hollywood todo lo que no rompe récords parece empezar a oler a problema.
Esa recaudación llevó a algunos a preguntarse si Cameron podrá rodar las dos últimas películas de la franquicia. Avatar 4 y Avatar 5 tienen fecha en el calendario de Disney, el 21 de diciembre de 2029 y el 19 de diciembre de 2031, respectivamente. Pero el director ha dejado claro que solo seguirá adelante si la saga mantiene su músculo financiero.
Antes del estreno de Fire & Ash, Cameron ya admitía que no sabía si la historia iría más allá de ese punto, aunque esperaba que sí.
"No sé si la saga seguirá más allá de este punto. Espero que sí. Pero, ya sabes, demostramos ese caso de negocio cada vez que salimos... Si no llegamos a hacer la 4 y la 5, por la razón que sea, convocaré una rueda de prensa y os diré lo que íbamos a hacer. ¿Qué te parece?"
El cineasta también dejó abierta otra posibilidad: convertir los guiones de Avatar 4 y Avatar 5 en novelas. Según explicó, hay mucho material de fondo ya trabajado.
"Hay muchísima cultura, historia de fondo y detalle lateral en estos personajes que ya está desarrollado. Me encantaría hacer algo que tuviera ese nivel de detalle minucioso."
La cuenta de resultados manda, como casi siempre
En una entrevista con Variety realizada por esas mismas fechas, Cameron reconoció que hablar de Avatar 4 podía ser ir demasiado deprisa. Su prioridad inmediata, recordó, es que la saga siga siendo rentable.
"Nos estamos adelantando. Tenemos que ganar dinero con esta. Cada vez que salimos, tenemos que demostrar otra vez este caso de negocio tan disparatado. El mundo ha cambiado. Todos conocemos las cifras del cine en salas. Ha sido un año malo. Está empezando a remontar un poco con algunos estrenos recientes: ‘Wicked: For Good’ lo ha hecho bien, y ‘Zootopia 2’ también está funcionando. Así que ya veremos."
En resumen: Avatar sigue siendo una de las franquicias más poderosas del cine, pero incluso James Cameron tiene que seguir presentando números. La creatividad, al parecer, sigue existiendo. Solo que ahora viene con auditoría.