La rabieta dominical de Donald Trump no fue pequeña. En sus publicaciones en Truth Social atacó a la Corte Suprema, calificándola de "organización política arma tizada e injusta" y acusándola de perjudicar al país. El tono fue duro, sobre todo si se considera que ese mismo tribunal ha rescatado varias piezas clave de su agenda en los últimos años.
¿La Corte lo ayudó hasta ahora? Sí, pero eso ya es historia
Antes de la decisión sobre aranceles del 20 de febrero, la administración Trump había celebrado una racha de victorias en el máximo tribunal. Esos fallos:
- Permitieron recortar protecciones legales para cientos de miles de personas que viven en Estados Unidos.
- Respaldaron la capacidad del presidente para controlar agencias que antes eran más independientes.
- Aprobaban, en la práctica, recortes unilaterales de partidas aprobadas por el Congreso.
Además, la Corte frenó intentos de que varios estados impidieran a Trump estar en la boleta de 2024 y adoptó una interpretación amplia de la inmunidad presidencial que debilitó el caso penal más serio que enfrentaba ante un fiscal especial.
Entonces, ¿por qué ahora el ataque?
La gota que colmó el vaso fue la anulación de su capacidad para imponer aranceles sin límites. Desde esa decisión, Trump ha vuelto al tema una y otra vez. Es evidente que le molesta perder controles que él esperaba tener.
Su frustración no se limita a la Corte. El domingo también arremetió contra los medios, celebró la advertencia del presidente de la FCC, Brendan Carr, sobre retirar licencias a emisoras que informen negativamente sobre la guerra en Irán, y se quejó de que la Reserva Federal sea independiente y fije sus propias tasas de interés.
Aclaraciones importantes
- En sus publicaciones mezcló hechos y errores. Por ejemplo, no es cierto que la Corte aprobó su esquema alternativo para reemitir aranceles.
- Tampoco es correcto afirmar, en relación con la elección de 2020, que la Corte dijo que carecía de legitimidad para impugnar los resultados en aquel momento.
El propio Trump admitió que criticar a la Corte podría traerle problemas futuros, pero dijo que sentía la obligación de decir la verdad.
Una administración que a veces parece desbordada
Los últimos meses han mostrado momentos en los que Trump parece incapaz de controlar las consecuencias de sus decisiones. La guerra en Irán ha afectado los mercados, ha subido el precio de la gasolina y ha provocado la muerte de varios militares estadounidenses, lo que ha encendido las dudas públicas sobre una escalada prolongada.
También ha levantado polémica su intento de minimizar el interés público sobre la red de tráfico sexual vinculada a Jeffrey Epstein. Esa maniobra fue ignorada en gran medida y provocó una investigación amplia del Congreso, un hecho inusual de reprimenda por parte de la Cámara dirigida por el propio partido de Trump.
Fugas en la coalición y revés en el frente político
- La coalición MAGA muestra grietas por la guerra en Irán. Algunos aliados visibles se han distanciado de Trump, lo que le llevó a exclamar en sus redes que "ELLOS NO SON MAGA, YO LO SOY".
- Sus esfuerzos para cambiar las reglas electorales y para redibujar distritos con el fin de mejorar las opciones republicanas en las legislativas están perdiendo impulso.
- Las encuestas reflejan descontento con la economía y rechazo a sus políticas de deportación masiva.
Fracasos judiciales y otra derrota reciente
El Departamento de Justicia de su administración registró una serie de fracasos en procesos iniciados contra figuras como el exdirector del FBI James Comey, la fiscal general de Nueva York Letitia James y seis legisladores demócratas que grabaron un video dirigido a militares. La racha negativa se acentuó cuando un juez federal, James Boasberg, anuló una citación de gran jurado dirigida al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell.
Boasberg criticó la investigación como un intento de hostigar y castigar a Powell por no ceder a la demanda de Trump de bajar las tasas de interés más rápido.
Un conflicto personal con un juez
La animosidad de Trump hacia Boasberg viene de atrás. En 2023 el juez autorizó acciones del fiscal especial que no agradaron a Trump y luego intervino para detener la deportación abrupta de 137 hombres venezolanos a quienes la administración acusó de ser pandilleros. Tras esas decisiones, Trump lanzó una serie de insultos contra el magistrado, lo acusó de sufrir el mayor nivel de "trastorno por desvarío antitrump" y pidió sanciones disciplinarias.
En resumen, entre decisiones judiciales, reacciones públicas y divisiones internas, la imagen de fuerza que la Casa Blanca intentó proyectar se ha ido erosionando. La respuesta inmediata de Trump fue la denuncia pública y la guerra de tuits, un recurso habitual cuando las cosas no salen como esperaba.