Carlson mueve ficha con un documental incómodo
Tucker Carlson ha comprado los derechos de The Bibi Files, el documental dirigido por Alexis Bloom y producido por Alex Gibney que ha terminado convertido en pieza de consumo rápido para internet y en una molestia seria para Benjamin Netanyahu. La película, que utiliza más de mil horas de grabaciones filtradas realizadas entre 2016 y 2018, ya puede verse en TCN, la plataforma de Tucker Carlson Network.
Carlson, antiguo rostro de Fox y figura muy cercana al ecosistema MAGA, lleva tiempo enfrentado al gobierno israelí y también al intervencionismo militar de Donald Trump. Su mensaje al promocionar la cinta fue bastante directo, por si alguien pensaba que iba a venderla como un mero ejercicio de cine documental. Según él, mientras Estados Unidos se ve arrastrado hacia otra guerra exterior, conviene saber quién ha empujado en esa dirección. El blanco, claro, es Netanyahu.
Un filme prohibido en Israel
La película está vetada en Israel por restricciones legales que impiden difundir filmaciones de interrogatorios policiales sin autorización judicial. Y precisamente ahí está buena parte del material más explosivo: aparecen los interrogatorios de Netanyahu, de su esposa Sara y de su hijo Yair.
Entre las voces más destacadas del documental figuran Raviv Drucker, periodista de investigación y uno de los productores, y Uzi Beller, amigo de la infancia de Netanyahu que acabó colocándose en el lado contrario. No es exactamente el tipo de reparto que uno esperaría para una biografía política favorable.
En sus mensajes en X, Carlson aseguró que el filme revela años de historias que, según él, el entorno de Netanyahu querría mantener ocultas. Habló de acusaciones de corrupción sobredimensionadas, de pactos turbios, de maniobras geopolíticas contra los intereses estadounidenses y de un poder al que la ciudadanía, en teoría, no debía asomarse.
Los casos de corrupción en el centro
La película gira alrededor de los conocidos casos 1000, 2000 y 4000, es decir, las acusaciones de fraude, corrupción y abuso de confianza que persiguen al primer ministro israelí. El documental sugiere que sus problemas judiciales no son un asunto separado de su actuación política, sino una pieza más del mismo engranaje.
La tesis es clara: las decisiones políticas y militares de Netanyahu habrían servido también para desviar la atención de sus procesos. El relato coloca esa estrategia en el contexto de una tensión regional que, según el propio Carlson, hace aún más urgente entender quién mueve los hilos.
La relación con Hamas y la guerra en Gaza
Uno de los ejes del documental es la política seguida durante años respecto a Hamas. The Bibi Files recoge testimonios y análisis que apuntan a que Netanyahu habría favorecido indirectamente el flujo de dinero hacia el grupo islamista que gobierna Gaza, en gran parte a través de fondos procedentes de Qatar. El New York Times ha hablado de miles de millones de dólares a lo largo de una década.
Oficialmente, esos fondos se presentaban como ayuda con fines humanitarios. La crítica recogida en la película es otra: que ese dinero sirvió para comprar calma, afianzar militarmente a Hamas y mantener dividido al bloque palestino. La idea, según esta lectura, era debilitar a Fatah, considerado un interlocutor político más sólido y creíble fuera de Israel, y hacer inviable la solución de dos Estados.
Drucker también retrata cómo el conflicto permanente habría funcionado como coartada para aplazar sus propios problemas judiciales. Desde esa perspectiva, la presencia de Hamas no solo era una amenaza, también era útil para sostener el relato de seguridad en torno al primer ministro. Una lógica tan arriesgada como previsible, que el 7 de octubre convirtió en desastre.
Los Adelson, Milchan y la red de favores
Otra parte muy visible del metraje filtrado se centra en los vínculos de Netanyahu con grandes fortunas y con el mundo mediático. Entre ellos aparece Arnon Milchan, productor de Hollywood, a quien la acusación atribuye regalos por valor de cientos de miles de dólares a los Netanyahu. También hay foco sobre la pareja formada por Miriam y Sheldon Adelson, una de las dinastías empresariales más influyentes del universo proisraelí en Estados Unidos.
Sheldon Adelson, fallecido en 2021, fue magnate de hoteles y casinos. Miriam Adelson, nacida en Tel Aviv, criada en Haifa y naturalizada estadounidense, sigue teniendo un peso enorme en la órbita política de Trump. De hecho, el texto la describe como la gran presión en favor de un acuerdo para liberar a los rehenes israelíes secuestrados por Hamas tras el 7 de octubre.
Ella es además una de las principales donantes de causas proisraelíes y propietaria de Israel Hayom, el diario de mayor difusión del país después de Haaretz. El documental apunta a que la familia Netanyahu exigía un trato favorable en ese periódico. Y, por si faltaba tensión doméstica en la ecuación, Sheldon deja en uno de los interrogatorios un juicio bastante severo sobre Sara Netanyahu, a quien considera una presencia demasiado intrusiva.
Las imágenes también muestran supuestas exigencias de regalos de lujo, desde puros de cien dólares la unidad hasta joyas de Tiffany, además de llamadas airadas de la primera dama por fotos que no le gustaban en prensa. La lógica del poder, ya se sabe, a veces cabe en una caja de puros y un titular enfadado.
Una petición de clemencia todavía en discusión
En noviembre de 2025, Netanyahu presentó oficialmente al presidente Herzog una solicitud de indulto. El movimiento sigue generando una pelea política y jurídica de fondo, y no precisamente pequeña. Trump, por cierto, ya había pedido en su momento a Herzog que concediera esa gracia.
La película sostiene que todo ese sistema de favores, presiones y concesiones de lujo puso en riesgo la seguridad de Israel. Pero más allá de la causa judicial, lo que muestran las imágenes es otra cosa: una red de relaciones entre dinero, medios e instituciones que ayuda a explicar cómo Netanyahu, el primer ministro más longevo de la historia de Israel, ha levantado y sostenido su poder durante años.