China ha dado un paso grande y un poco sorprendente: ha aprobado el primer chip cerebral disponible comercialmente para tratar una discapacidad. El dispositivo se llama NEO y lo ha desarrollado la empresa Neuracle Medical Technology. Su objetivo es sencillo y potente: traducir los pensamientos de una persona con parálisis en movimientos de una mano asistida por un sistema robótico.
Qué es NEO y cómo funciona
NEO es un implante que se coloca en el cráneo y, en conjunto, tiene un tamaño aproximado al de una moneda. Desde el chip salen ocho electrodos que se sitúan sobre la zona del cerebro encargada de procesar el movimiento corporal. Cuando la persona imagina mover la mano, el chip capta esa actividad, la envía a un ordenador y ese sistema traduce la señal en acciones concretas ejecutadas por una prótesis o un guante mecánico.
En la práctica, NEO permite realizar tareas básicas como coger objetos, manipular cubiertos o mover artículos de higiene. Tras 18 meses de ensayos centrados en la seguridad, la autoridad reguladora china autorizó su uso en personas de 19 a 60 años con parálisis causada por lesiones en el cuello o la médula espinal que les impidan mover las extremidades. Según los informes, 32 personas ya han probado el dispositivo sin que se hayan reportado efectos secundarios adversos.
El panorama global de los BCI
Aunque existen varias empresas trabajando en implantes cerebrales y otras interfaces cerebro-ordenador (BCI), hasta ahora ninguna había logrado la autorización comercial como tratamiento. Proyectos avanzados en otros países han chocado con problemas y efectos secundarios que han frenado las aprobaciones regulatorias.
La estrategia china para liderar
La llegada de NEO coincide con una estrategia estatal más amplia. El gobierno chino ha publicado un documento de política con 17 medidas destinadas a crear, en un plazo de cinco años, una industria nacional de BCI competitiva a nivel global. El mensaje oficial es claro: apoyar tecnologías disruptivas y llevar las BCI del nivel conceptual al producto comercial.
- Producción masiva: la política impulsa la fabricación a escala de dispositivos no invasivos y no implantables en distintas formas.
- Tipos previstos: aparatos montados en la frente, en la cabeza o en el oído, semejantes a audífonos, visores o gafas.
- Ámbitos de prueba: se proponen ensayos en sectores de alto riesgo, como manipulación de materiales peligrosos, energía nuclear, minería y generación eléctrica.
¿Por qué importa esto?
El objetivo inmediato de los implantes como NEO es claro: devolver autonomía a personas con discapacidad. En paralelo, hay dispositivos experimentales que permiten comunicarse mediante el pensamiento, manejar un ordenador sin mover un músculo e incluso proyectos iniciales que buscan recuperar parte de la visión. La autorización comercial de NEO coloca a la industria en una nueva etapa: ya no es solo laboratorio, también es producto en el mercado.
Al mismo tiempo, quedan preguntas abiertas sobre eficacia a largo plazo, seguridad con el uso extendido y el marco regulatorio fuera de China. Este avance abre una fase rápida de desarrollo y competencia global en neurotecnología.