Un aviso temprano

LeBron James ya había visto suficiente muy pronto. Cuando aún intentaba arrancar una jugada hacia el aro, le robaron el balón. Ese momento encajó perfectamente con el resto de la noche: Oklahoma City Thunder se impuso con una contundente victoria por 139-96 ante Los Angeles Lakers.

El partido quedó prácticamente resuelto en el primer cuarto. Oklahoma City llegó a mandar por hasta 46 puntos y terminó marcando el ritmo de principio a fin, con una secuencia constante de robos, contragolpes y canastas fáciles. En varios tramos, los Lakers llegaron a tener más pérdidas que tiros anotados. Nada demasiado alentador, por decirlo con suavidad.

Una lección de nivel

La exhibición de los Thunder recordó que no todas las candidaturas al anillo se parecen. Los Lakers llegaban en un buen momento, con un balance de 17-5 desde el parón del All-Star, una racha que prácticamente les ha asegurado el tercer puesto del Oeste. Pero entre ellos y los dos equipos que tienen por delante en la clasificación sigue existiendo una distancia considerable, y anoche quedó a simple vista.

La escena fue muy parecida a la del enfrentamiento de noviembre entre ambos equipos. Oklahoma City impuso su físico, su velocidad y su capacidad para castigar cada error. El resultado fue un primer cuarto de 44 puntos para los Thunder, una cifra que suele ser bastante útil para cerrar debates antes de que empiecen.

LeBron no se anduvo con rodeos al resumir lo ocurrido:

"Saben de lo que son capaces. Nos dieron una paliza esta noche, claramente, desde el principio. Cuando lleguemos a ese punto, lo abordaremos. Pero todavía tenemos otro partido en este viaje."

La lesión de Doncic complica aún más el panorama

Como si la noche no fuera ya bastante mala, Luka Doncic sufrió una lesión en el isquiotibial en el tercer cuarto. Necesitó un tiempo muerto para poder salir de la pista y después se marchó cojeando hacia el vestuario. Nada ideal. Porque, claro, a los Lakers les faltaba exactamente lo que menos pueden permitirse perder.

Su posible baja tendría consecuencias enormes para el tramo decisivo de la temporada. Doncic ha estado jugando a nivel de candidato al MVP, y su ausencia podría no solo dinamitar cualquier aspiración seria de playoffs, sino también afectar a su elegibilidad para los premios de la NBA.

Por si hacía falta una conclusión sencilla: los Lakers necesitan a Doncic para aspirar a algo importante. Este partido dejó otra evidencia incómoda, además de la obvia superioridad de Oklahoma City. También recordó por qué, en la conversación sobre los mejores jugadores de los últimos años, Shai Gilgeous-Alexander ha terminado por adelantarle con paso firme.