Un comienzo con expectativas que cuestan dinero
En sus primeros meses como alcalde, Mamdani ya tomó posiciones que complican sus futuras negociaciones salariales. Durante la campaña propuso subir el salario mínimo de la ciudad a 30 dólares la hora. Como alcalde, apoyó a las enfermeras en huelga que lograron un aumento superior al que suelen recibir los sindicatos municipales. También prometió reformar en profundidad la forma en que se prestan los servicios públicos. Si esas reformas implican concesiones de los sindicatos, tendrá que negociarlas.
Inflación, fuerza sindical y un presupuesto ajustado
Tras la pandemia, la inflación redujo el poder adquisitivo de los empleados municipales. Sumado a un año fuerte para el movimiento laboral, eso complica la agenda de un alcalde que prometió ampliar programas para hacer la vida más asequible, y que se encontró con que la ciudad venía gastando más de lo que ingresaba.
El problema práctico: cuándo empiezan las negociaciones
Las conversaciones formales arrancan este verano, antes de que caduque un contrato clave en noviembre. Esos acuerdos iniciales marcan patrón para cerca de 100 organizaciones sindicales que negocian por separado con la ciudad. La práctica de "pattern bargaining" aplica el aumento pactado con el primer gran sindicato al resto, con una vía distinta para las agencias uniformadas. Un sindicato grande en ese proceso es DC 37, que representa a unas 90.000 personas.
El presupuesto y la cuenta que no cabe aún
Por ley, el presupuesto debe aprobarse meses antes de que empiece el intercambio de concesiones. Eso significa que los costes reales de las nuevas rondas de contratos no pueden aparecer en el plan de gastos inicial. Se incorporarán a las cuentas municipales una vez que se establezca el patrón, probablemente en el siguiente año fiscal, salvo retrasos importantes.
- La ciudad ha reservado fondos para cubrir un aumento anual del 1,25%, pero se espera que los aumentos reales sean mayores.
- Históricamente las subidas han estado entre el 2% y el 3%.
- Cada punto porcentual suele sumar entre 500 y 600 millones de dólares al gasto, y ese monto se acumula año tras año.
Con una plantilla municipal de alrededor de 300.000 trabajadores, incluso aumentos moderados se traducen en cientos de millones adicionales. Eso deja el plan de gastos de Mamdani con un hueco significativo y lo expone a presión para ofrecer subidas más altas, especialmente después de sus gestos públicos de apoyo a otros trabajadores.
Apoyo a las enfermeras y el precedente del 4 por ciento
A comienzos de año las miembros de la asociación estatal de enfermeras hicieron huelga por más salario ante varios hospitales. Mamdani apoyó públicamente a las enfermeras y celebró luego el contrato que incluyó un 4% de aumento. Ese resultado sirve ahora como referencia para los sindicatos municipales cuando planteen sus demandas.
El salario mínimo propuesto y su efecto dominó
La propuesta de subir el salario mínimo de la ciudad a 30 dólares la hora para 2030 complica aún más las cosas. Muchos trabajadores municipales cobran poco por encima del salario mínimo. Subir el punto más bajo activa una cadena de aumentos para los puestos superiores. Además, dado que los empleados municipales no pagan primas por su seguro de salud, su compensación total es más elevada que lo que indican solo los sueldos.
Reservas, calificaciones crediticias y la presión fiscal
Mamdani ha reducido reservas para cerrar déficits heredados, una medida que llevó a que varias agencias de calificación rebajaran su perspectiva sobre la ciudad. Propuso subir el impuesto sobre la propiedad para evitar recortes de servicios, pero el Consejo lo descartó y el propio alcalde no parece decidido a presionar mucho esa opción. El resultado es una menor capacidad para absorber los costes de las negociaciones.
Desde la administración se afirma que trabajarán para cerrar el déficit heredado y que buscarán acuerdos que sean justos para empleados y contribuyentes, manteniendo transparencia sobre la situación fiscal.
Cómo negocian los sindicatos y dónde puede haber ahorros
Henry Garrido, líder de DC 37, describe las conversaciones como muy complejas. Subir el salario mínimo de los trabajadores peor pagados genera efectos en cascada y los costes totales deben tener en cuenta las prestaciones. DC 37 planea encuestar a sus afiliados para fijar prioridades antes de negociar.
Los sindicatos ya han planteado ideas para ahorrar dinero sin renunciar a aumentos, por ejemplo revisando la manera en que contratan servicios de salud. También hay espacio para repensar cómo se prestan servicios municipales, algo que no se ha revisado de forma integral en décadas.
Ana Champeny, de la Citizens Budget Commission, insiste en que cualquier aumento por encima de lo reservado debe financiarse con productividad. Pone como ejemplo reformas pasadas que redujeron el personal en camiones de recogida de basura y consiguieron ahorros significativos.
Un año favorable para el movimiento obrero
El entorno político también favorece a los sindicatos. La gobernadora ha mostrado afinidad con demandas sindicales y eso puede empujar concesiones a escala estatal que sirvan de referencia. Además, el sindicato de transporte aspira a hasta un 5% si otros acuerdos estatales obtienen subidas similares. Los líderes sindicales prefieren esperar a ver cómo quedan otros acuerdos antes de definir su estrategia final.
Resumen final
Mamdani heredó una ciudad con tensiones fiscales y ha hecho gestos que fortalecen la posición de los trabajadores. Entre el patrón de negociación salarial, el tamaño de la nómina municipal y las reservas reducidas, el nuevo alcalde encara negociaciones que podrían añadir cientos de millones al presupuesto. La alternativa pasa por combinar aumentos con medidas de eficiencia en la prestación de servicios para intentar cuadrar las cuentas.