Gustavo Petro viajó a Viena para hablar ante la Comisión de Estupefacientes de la ONU y aprovechó para lanzar una advertencia que suena a ultimátum: la actual política global contra las drogas no funciona y, además, el modelo económico que la sostiene está empujando al planeta hacia un riesgo existencial.
Por qué vino a Viena y qué dijo sobre la guerra contra las drogas
Petro repitió su diagnóstico conocido: la criminalización centrada en reprimir el consumo y la producción no prioriza la salud pública ni la transformación social, y lleva medio siglo demostrando su fracaso. Recordó que la política moderna empezó con la administración de Nixon y se exportó globalmente sin atender las realidades locales.
En cifras contundentes, afirmó que la violencia ligada al narcotráfico ha causado cerca de un millón de muertes en América Latina durante décadas, y que en Colombia esa cifra ronda los 300.000. Añadió que el conflicto armado colombiano en su conjunto ha dejado aproximadamente 450.000 muertos, y que en conjunto la cocaína ha financiado grupos armados, paramilitares y organizaciones criminales.
Los cárteles ya no son lo que eran
Petro describió a los grupos de tráfico actuales como empresas multinacionales del crimen. Ya no son solo bandas colombianas de los años 80: hoy operan en múltiples continentes, controlan rutas en África, Asia y Oceanía, y sus líderes pueden ser de distintas nacionalidades. Además, no se limitan a la cocaína: también participan en trata de personas, tráfico de órganos, armas y otros delitos.
Un mercado que se diversifica y expande
- La expansión de la demanda por cocaína en Europa, Australia y otras regiones ha extendido las rutas de violencia.
- En Estados Unidos la problemática más grave hoy es el fentanyl, que provoca entre 70.000 y 80.000 muertes anuales según las cifras recientes citadas por Petro.
- Si no se controla el consumo de fentanyl, advirtió, en una década EE. UU. podría registrar más muertes por esta droga que las que dejó la cocaína en América Latina en los últimos 50 años.
Fentanyl y la llamada "cultura de extinción"
Petro trazó un vínculo entre los tipos de drogas predominantes y las condiciones sociales de las sociedades que las consumen. Dijo que el consumo de sustancias ha cambiado su función social: la cocaína se vinculó a entornos de mayor ingreso, con usos laborales y ejecutivos, mientras que el fentanyl aparece en un contexto de aislamiento, desesperanza y declive económico.
Según su análisis, el capitalismo contemporáneo está mostrando límites indicadores de un declive no pacífico: conflictos, violencia y, sobre todo, la crisis climática. Esa combinación ha generado lo que él llama una "cultura de extinción": decisiones de no tener hijos, aislamiento individual y vulnerabilidad ante drogas extremadamente adictivas y letales. Por eso calificó al fentanyl como la "droga de la extinción humana".
Petro señaló que, por ahora, el mayor impacto del fentanyl está concentrado en Estados Unidos y que su expansión a otras regiones sería una señal aún más alarmante.
Por qué no participó en la reunión del "Southern Shield"
Petro explicó que Colombia no asistió al encuentro regional porque no fue invitada al evento central. Además, había otro compromiso personal: fue invitado al funeral de Jesse Jackson.
Más allá de la etiqueta diplomática, criticó el planteamiento político del encuentro. Dijo que la retórica que defiende una supuesta civilización occidental, blanca y cristiana es anacrónica y solo alimenta violencia. Propuso, en cambio, que las naciones de América construyan diálogo entre sus diversas sociedades.
La capacidad de Colombia en la lucha contra las drogas
Petro puso cifras sobre la mesa para defender la experiencia colombiana en combate al narcotráfico durante su administración:
- Intercepción de 3.300 toneladas de cocaína, la cifra más alta reportada.
- Entrega a la justicia de 800 narcotraficantes a Estados Unidos.
- Recuperación de 78.000 armas.
- Cooperación policial con 75 países mediante redes de inteligencia.
También relató una comparación operativa con una acción en la frontera: mientras un operativo internacional cercano detuvo a una persona con un rifle y se encontraron explosivos, en territorio colombiano resultaron incautaciones mayores en cocaína, armas y detenciones de miembros de organizaciones armadas.
Relaciones con Estados Unidos, sanciones y diálogo
Petro confirmó que figura en la lista de sanciones del Departamento del Tesoro de EE. UU. y defendió su trayectoria como líder político enfocado en la justicia social. Dijo que la respuesta regional a la presión externa debe ser diálogo y cooperación, no imposición.
Reiteró la propuesta de que Sudamérica y el Caribe se vean como socios y no como territorios a conquistar, y subrayó que el reconocimiento de la diversidad es una fortaleza para la región y para Estados Unidos.
Una propuesta energética concreta
Una de las ideas más llamativas que presentó Petro fue la de aprovechar la alta capacidad de generación de energía limpia en Sudamérica para ayudar a descarbonizar la matriz energética de Estados Unidos. Según su planteamiento:
- Sudamérica tendría capacidad para generar varias veces más energía limpia que la que actualmente produce Estados Unidos.
- Con una inversión estimada en 500.000 millones de dólares y tendidos eléctricos internacionales, sería posible suministrar energía renovable al norte y reducir drásticamente las emisiones globales.
Para Petro, esa cooperación requeriría voluntad política e implicaría repensar la geopolítica tradicional entre ambas regiones.
Sobre Cuba
Petro defendió la idea de abrir espacios de diálogo con Cuba en lugar de aislarla. Planteó que la isla debería avanzar hacia una matriz energética limpia al 100 por ciento y mejorar su infraestructura digital, lo que, según él, permitiría a Cuba contribuir en áreas como salud pública y cultura. Insistió en que cualquier cambio debe venir por la vía del diálogo y la inclusión, no por imposiciones externas.
Conclusión
En Viena, Petro mezcló diagnóstico duro con propuestas prácticas. Su mensaje central fue doble: la política global de drogas está obsoleta y peligrosa, y la crisis climática obliga a repensar prioridades y alianzas internacionales. Sus propuestas combinan medidas de seguridad, cooperación policial y una visión energética regional, todo envuelto en una crítica al modelo económico que, según él, alimenta violencia y aislamientos que terminan en tragedia humana.