La pregunta que nadie quería hacerse pero que todo el mundo murmura: ¿veremos algún día botas estadounidenses en suelo iraní? Doce días después del inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, esa posibilidad ya no suena a rumor de bar, sino a discusión seria en pasillos del poder.

Políticos inquietos y pocas respuestas

Tras asistir a una sesión clasificada para el Comité de Servicios Armados, el senador demócrata Richard Blumenthal salió visiblemente molesto y con más dudas que certezas sobre los objetivos estadounidenses. Expresó preocupación por el riesgo para la vida de soldados y dejó claro que teme que la dinámica actual lleve a un despliegue sobre el terreno en Irán.

Otro senador demócrata presente en la sesión señaló que, aunque al principio se dijo que el objetivo era neutralizar capacidades militares iraníes, no hubo un plan operativo a largo plazo claramente definido. En Washington, los demócratas reprochan a la administración no haber justificado con detalle por qué comenzó y por qué debería continuar este conflicto, mientras intentos legislativos para limitar los poderes del Ejecutivo han tropezado con la oposición republicana.

Lo que dicen (y no dicen) los mandos

  • Ni confirmado ni descartado. El gobierno estadounidense no ha dicho explícitamente que enviará tropas a Irán, pero tampoco ha cerrado esa puerta.
  • Mensajes contradictorios. Un alto cargo de Defensa afirmó que Estados Unidos está dispuesto a ir tan lejos como haga falta para impedir que Irán alcance capacidades nucleares, mientras que la Casa Blanca ha señalado que las operaciones terrestres no forman parte del plan por ahora, sin excluir opciones futuras.
  • ¿Quién tendría que ir? Un senador afirmó que en algún momento habría que “ir a por” material nuclear si se necesita asegurarlo físicamente, sin precisar quién lo haría. También han aparecido informes sobre contactos con grupos kurdos iraníes en la frontera iraquí, lo que abre la puerta a la idea de usar fuerzas proxy locales.

¿Qué piensa la gente?

Las encuestas muestran que la mayoría de estadounidenses se opone al despliegue de tropas en Irán. Un sondeo indicó que alrededor del 74 por ciento estaba en contra, y otras mediciones realizadas justo al inicio del conflicto mostraron que más gente desaprobaba o se mostraba indecisa que quienes apoyaban los ataques.

Contexto: invasiones recientes

Para ponerlo en perspectiva, Estados Unidos ha protagonizado intervenciones de gran calado en las últimas décadas. El despliegue en Afganistán comenzó en 2001 y se convirtió en una guerra larga de dos décadas; la invasión de Irak en 2003 desató un conflicto que dejó un coste humano y material muy elevado. Más recientemente se han reportado operaciones limitadas y controversias sobre acciones especiales en distintos países.

Cómo podría ser una operación sobre el terreno en Irán

Irán es grande y su geografía es dura: montañas, túneles, instalaciones fortificadas. Por eso, expertos creen que, si llega a ordenarse una misión terrestre, es más probable que sea limitada y muy precisa en sus objetivos, no una invasión masiva al estilo de 2003.

  • Objetivo: localizar y neutralizar material nuclear sensible, por ejemplo uranio enriquecido.
  • Blocs de actuación: operaciones especializadas de unidades pequeñas para tareas puntuales, apoyadas por fuerzas de despliegue rápido para asegurar puntos de entrada y exfiltración.
  • Unidades: fuerzas aerotransportadas para aperturas rápidas y fuerzas de operaciones especiales para incursiones de alta sensibilidad.
  • Fases: conseguir superioridad aérea, suprimir defensas, infiltrar equipos especializados, asegurar material, y salir con rapidez.

Las instalaciones que probablemente figurarían en cualquier lista de objetivos incluyen los complejos nucleares de Natanz, Fordow e Isfahán. También se ha mencionado la posibilidad de afectar infraestructuras económicas clave como la isla de Kharg.

Cómo podría reaccionar Irán

Desde el inicio del conflicto Irán ha respondido con ataques a objetivos israelíes y estadounidenses en la región, y se han reportado daños en infraestructuras en varios países del Golfo y Oriente Medio. Analistas advierten que incluso una operación limitada podría provocar una escalada significativa: más misiles, ataques de grupos proxy como Hezbolá o los hutíes, y una campaña prolongada contra intereses regionales.

Un responsable de un think tank advirtió que estas operaciones serían de alto riesgo, complejas y realizadas en un entorno muy hostil con fuerzas de seguridad locales aún operativas y con capacidad de respuesta.

¿No se han atacado ya sitios nucleares iraníes?

Sí. En una operación previa se registraron ataques contra instalaciones nucleares importantes en Irán mediante bombarderos y misiles de crucero, con el objetivo declarado de dañar capacidades de enriquecimiento. Las autoridades estadounidenses dijeron que se alcanzaron objetivos clave, mientras que las autoridades iraníes afirmaron que algunas instalaciones habían sido evacuadas con antelación y que ciertas infraestructuras permanecían en pie. La Agencia Internacional de la Energía Atómica advirtió en su momento que Irán podría reanudar el enriquecimiento en unos meses, dado que existían reservas de uranio en niveles altos de enriquecimiento.

Entonces, ¿veremos tropas en Irán?

No hay una respuesta clara hoy. La opción existe sobre la mesa, pero implica riesgos estratégicos, militares y políticos enormes. Si ocurre, los expertos esperan operaciones quirúrgicas, no una ocupación a gran escala, y también esperan que cualquier acción en suelo iraní intensifique la guerra en la región.

En resumen: la posibilidad está flotando, las señales son contradictorias y el coste, humano y geopolítico, podría ser muy alto. Mantenga la cafetera a mano y siga atento, porque esto aún puede cambiar rápido.