Si pensabas que las biografías de influencers de salud se escriben en Pilates y batidos verdes, agárrate: los archivos liberados relacionados con Jeffrey Epstein muestran que Peter Attia, conocido por su enfoque en la longevidad, mantuvo una relación más amplia con el financiero condenado de lo que había reconocido públicamente.

Primeros contactos y presentaciones

Los registros indican que Attia conoció a Epstein en 2015 por mediación de Eva Andersson-Dubin, una modelo convertida en médica y filántropa. A partir de esa introducción, Epstein presentó a Attia a científicos, líderes y otros médicos. En los correos, Attia agradece la conexión y atiende algunas peticiones médicas informales.

¿Qué ofrecía Attia?

  • Asesoramiento médico no formal: Attia contestaba preguntas generales y proponía pruebas o cambios de estilo de vida.
  • Conexiones: ofreció presentar a Epstein a otros contactos, y en ocasiones propició encuentros en su círculo.
  • Búsqueda de pacientes: en 2015 pidió a Epstein referencias para su consulta de tipo “boutique”, según los archivos.

El episodio del apartamento y las visitas

En 2016 Attia solicitó quedarse unos días en una de las propiedades de Epstein mientras cerraba un alquiler. Más tarde, su equipo dijo que esa estancia no implicó un tratamiento formal ni pago. La comunicación entre ambos se extendió durante varios años y, según el portavoz de Attia, las reuniones entre ambos sumaron 11 en cuatro años; Attia había dicho previamente que eran unas siete o ocho.

La candidata para trabajar en la clínica

En 2017, Epstein presentó a Attia a una modelo extranjera que buscaba empleo. Attia le escribió a Epstein que tenía "tres candidatas" y que su mayor preocupación era la autorización de trabajo de la mujer. La modelo fue invitada a una reunión en el hotel Baccarat con Attia y otros aspirantes. En los correos, Epstein comenta que cree que ella será "leal"; la abogada de la mujer declaró que ella es víctima de los abusos de Epstein y declinó hacer más comentarios.

Comentarios, pruebas y tono de las conversaciones

Los intercambios también incluyen bromas y comentarios subidos de tono por parte de Attia, algunas de las cuales circularon ampliamente y dañaron su imagen pública. En los mensajes aparecieron referencias a medicamentos como la metformina y a propuestas de pruebas de salud. Attia ha dicho que era "ingenuo" en esos momentos y que nunca presenció conducta ilegal ni vio a menores en presencia de Epstein.

Consecuencias profesionales

El efecto en la carrera de Attia fue rápido. Se apartó de su puesto en un proyecto de medios y varias empresas terminaron sus relaciones comerciales con él. Su práctica, conocida como Early Medical, y la nueva empresa Biograph, que ofrece pruebas extensas para quien pague, pasaron a estar bajo escrutinio. Al menos una empresa confirmó haber finalizado su vínculo con Attia tras las revelaciones.

Las dudas éticas y la respuesta del entorno médico

Los archivos que el Departamento de Justicia publicó han reavivado un debate sobre la responsabilidad de profesionales de la salud que se relacionaron con Epstein después de su condena en 2008. Expertos en salud pública han señalado que los médicos tienen estándares de conducta elevados y que las asociaciones con personas acusadas de delitos graves pueden dañar la confianza pública en la profesión.

Jocalyn Clark, experta en salud global, ha subrayado que la cercanía de destacados médicos con Epstein ayudó a legitimar su figura y facilitó que siguiera abusando de mujeres. Los documentos han motivado llamados a investigar a quienes prestaron servicios o mantuvieron conexiones con el círculo de Epstein.

Defensa y matices

El portavoz de Attia ha defendido que la interacción con Epstein no resultó en pacientes referidos, inversiones ni apoyo para construir su práctica. También sostuvo que muchas de las interpretaciones que se hacen de los correos son erróneas y que la visita donde estuvo la modelo no fue el propósito principal del viaje a la casa de Epstein.

Attia ha afirmado que no fue el médico personal de Epstein, que sus respuestas fueron consultas generales y que no tuvo participación en actividades criminales. No obstante, los correos introducen detalles —estancias en inmuebles de Epstein, pedidos de referencias y recomendaciones— que amplían la imagen pública de su relación.

Qué queda en el aire

El caso añade otra capa a la discusión sobre la influencia y las redes que rodean a figuras públicas en la medicina y el bienestar. Queda pendiente aclarar qué tipo de límites profesionales se cruzaron y quién debe rendir cuentas cuando esas asociaciones erosionan la confianza en la profesión médica.

En resumen: los archivos muestran que la relación entre Attia y Epstein fue más que una serie de encuentros académicos; incluyó presentaciones, ofertas de alojamiento y conversaciones sobre candidatos, pacientes y pruebas médicas. Eso ha provocado un ajuste de cuentas en la vida pública y profesional de Attia, y plantea preguntas más amplias sobre la responsabilidad de quienes ejercen la medicina en espacios de poder.