Tesla provocó una nueva ola de enfado entre sus clientes este mes por un cambio en las reglas sobre la transferencia del Full Self-Driving, conocido como FSD. Lo que empezó como una promesa comercial terminó en mucha gente sintiéndose engañada y varios rostros públicos del ecosistema Tesla rompiendo con la comunidad.

Qué ocurrió con la transferencia del FSD

Antes, el FSD se podía comprar como una licencia de por vida por cantidades que llegaron a alcanzar 15.000 dólares. Luego la empresa pasó a un modelo de suscripción. Tesla anunció que permitiría transferir esa compra “de por vida” al adquirir un nuevo vehículo antes del 31 de marzo. La oferta parecía especialmente apetecible junto al modelo base del Cybertruck, que se lanzó temporalmente por 59.990 dólares.

Pero la letra cambió sin mucho ruido. Tesla reformuló el acuerdo y dijo que, además de comprar antes del 31 de marzo, el cliente tenía que recibir el coche antes de esa fecha para poder transferir el FSD. Con retrasos de producción, eso dejó a muchos en limbo: tenían reserva hecha, pero el vehículo llegaría demasiado tarde. Tesla ofreció cancelar la entrega y reembolsar la señal de 250 dólares.

Además conviene recordar la montaña rusa de precios: el Cybertruck empezó en 60.990 dólares a finales de 2023, la oferta de 59.990 fue breve y para inicios de 2026 el modelo base ya se vendía por 79.990 dólares.

La reacción en X y el impacto en la comunidad

En X, la red social de Musk donde la comunidad Tesla suele organizarse, el enfado fue visible y ruidoso. Algunos usuarios llamaron a la jugada “bait and switch” y se desató una discusión intensa entre defensores de la marca y quienes la criticaban.

En ese ecosistema, la lealtad al fabricante y a Musk se toma muy en serio. Las críticas públicas pueden acabar en bloqueos y peleas entre seguidores; a la vez, hay quienes deciden apartarse y hablar claro sobre los problemas que han visto.

Influencers que cambiaron de bando

Varios rostros conocidos dentro de la comunidad Tesla pasaron de la defensa entusiasta a la denuncia pública de problemas técnicos y de la gestión de la empresa. Tres ejemplos claros:

Earl Banning

Psicólogo de Anchorage que se acercó a la comunidad tras comprar su primer Tesla en 2018. Al principio disfrutaba del ambiente: publicó vídeos virales, organizó iniciativas como “Frunk Puppy Friday” y se hizo famoso entre los seguidores.

Con el tiempo empezó a ver fallos prácticos y graves en el FSD. Describe incidentes como que el coche se lanzó hacia un hidrante y otra vez giró hacia la acera. Además, las declaraciones públicas de Musk durante la pandemia y su falta de corrección le hicieron perder la confianza. En diciembre de 2022, tras hablar con Musk en un evento y explicarle que los comentarios del CEO habían alejado a su hijo, que es trans, Banning sintió que su planteamiento no se escuchó y cortó con la Teslarati.

Aunque sigue apreciando su Model X y participa menos como antes, ahora critica públicamente lo que considera promesas incumplidas y una cultura de adoración a la persona en vez de a los hechos.

Jilianne

Una conductora de Los Ángeles que pidió que solo se use su nombre de pila por seguridad. Durante mucho tiempo hizo streaming del FSD en funcionamiento: acumuló más de 170 horas en directo frente a una audiencia de alrededor de 16.000 seguidores, mostrando fallos y riesgos del software.

Compró un Model S Plaid en 2022 por unos 119.000 dólares. Aunque ama el coche, terminó frustrada por la diferencia entre lo vendido y la realidad. Perder seguidores y recibir bloqueos fue la norma cuando publicó problemas reales en sus transmisiones.

Sus críticas le costaron amistades en la comunidad. Incluso provocó a algunos con una imagen de un adhesivo fingido que decía “I Bought This Car Before Elon Went Crazy”. También probó un Ford Bronco en lugar del Cybertruck y eso enfadó mucho a los fieles. Aun así, conserva cariño por sus vehículos mientras cuestiona la publicidad del FSD.

Dan O’Dowd

Fundador y CEO de Green Hills Software, fue cliente y defensor de Tesla. Con el tiempo se convirtió en uno de sus críticos más activos en materia de seguridad del software. Tras ver repetidas promesas incumplidas sobre autonomía total y productos que nunca llegaron, creó en 2021 la Dawn Project, una organización que busca frenar la implementación de lo que considera software inseguro en sistemas críticos.

La Dawn Project pagó anuncios en periódicos y spots en el Super Bowl mostrando fallos del FSD. Para los seguidores más leales de Tesla esos materiales son sospechosos y a O’Dowd se le ha acusado de tener motivos ocultos. Él sigue publicando clips de fallos y repasando las predicciones no cumplidas de Musk, y mantiene que muchos defensores empiezan a cuestionar lo que antes alababan.

A pesar de todo, admite que le sigue gustando su Model S y que su familia lo usa.

¿Qué significa todo esto?

  • La comunidad Tesla ya no es homogénea. Hay usuarios que siguen creyendo en la promesa y otros que han decidido exigir responsabilidad.
  • El FSD sigue en el centro del debate: para algunos es una beta prometedora, para otros es un producto que se vende con expectativas exageradas y riesgos reales.
  • Las redes amplifican tanto la adoración como la denuncia. Para influencers dejar de ser parte del círculo a veces es alivio y otras veces una obligación ética.

Al final, este episodio muestra que la mezcla entre promesas técnicas, intereses financieros y la personalidad del liderazgo puede crear una comunidad muy unida pero frágil. Cuando las expectativas chocan con la realidad, algunos influencers optan por hablar claro, aunque eso signifique perder seguidores y ganarse enemigos dentro del grupo.