Respuesta firme en Bruselas: no hay prisa por mandar fragatas al Golfo.

Los ministros de exteriores de la Unión Europea se reunieron en Bruselas para tratar el impacto del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán sobre los precios del petróleo. En esa conferencia quedó claro que la idea de participar en una operación naval para abrir el estrecho de Hormuz no cuenta con el apoyo mayoritario de los países europeos.

Rechazo directo a la petición de Estados Unidos

El presidente de Estados Unidos pidió a sus aliados que ayudaran a garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Hormuz. Esa vía marítima es crítica: por ella pasa cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Pero la reacción europea fue de prudencia y rechazo a implicarse en operaciones militares directas.

Posiciones nacionales destacadas

  • Alemania: El ministro de Exteriores Johann Wadephul aseguró que Berlín no tiene intención de participar en operaciones militares relacionadas con este conflicto.
  • Grecia: El portavoz del gobierno indicó que el país no participará en misiones en el estrecho.
  • Italia: El ministro de Exteriores dijo que Italia no está implicada en misiones navales que se puedan ampliar a esa zona.
  • Dinamarca: Lars Løkke Rasmussen recomendó mantener una mente abierta sobre medidas para garantizar la navegación, aunque no respalden la decisión de ir a la guerra.
  • Reino Unido: Trabaja en un plan colectivo para intentar reabrir el estrecho y restaurar la libertad de navegación, aunque reconocen que no será sencillo.

La posición de la UE y la presión de Washington

Kaja Kallas, la alta representante para la política exterior de la UE, declaró que los Estados miembros deben decidir qué están dispuestos a hacer en el estrecho. Subrayó además que la actual situación, con el estrecho prácticamente cerrado desde finales de febrero, ha empujado el precio del petróleo por encima de 100 dólares el barril.

Kallas también advirtió que el cierre beneficia a Rusia, que obtiene ingresos por energía que sostienen parte de su esfuerzo armado en Ucrania.

Desde Bruselas se admite que existe presión por parte de la Casa Blanca para que Europa aporte fuerzas, pero en general hay poca predisposición a sumarse a la guerra, en parte porque muchos líderes sienten que se les ha mantenido al margen de las decisiones iniciales.

Propuestas y escepticismo

Francia ha propuesto ampliar la misión Aspides, una operación naval pequeña creada en 2024 para proteger la navegación en el Mar Rojo frente a ataques. Actualmente esa misión tiene bajo su mando directo embarcaciones italianas y griegas, y podría reforzarse con unidades francesas e italianas.

Sin embargo, varios países muestran escepticismo. El ministro de Defensa alemán Boris Pistorius preguntó retóricamente qué podrían aportar unas pocas fragatas europeas que no pueda aportar la potente Marina de Estados Unidos. Afirmó que esto no es una guerra iniciada por Europa y señaló que no espera que la alianza atlántica se fracture por este asunto.

Contexto militar y económico

  • Desde el 28 de febrero, el conflicto ha incluido ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán y represalias iraníes con misiles y drones en la región.
  • Ese intercambio ha perturbado los mercados energéticos y contribuido a la subida del precio del petróleo.
  • El estrecho de Hormuz es una ruta esencial para el comercio energético mundial, lo que explica la preocupación por su cierre.

En resumen, la Unión Europea busca fórmulas para contribuir a la seguridad marítima y a la estabilidad del suministro energético, pero evita por ahora involucrarse en operaciones militares directas en el estrecho de Hormuz. Los debates continuarán mientras suben los precios y la presión diplomática permanece.