“Estamos en una situación difícil, señoras y señores,” dijo Jim Mattis. “No puedo identificar muchas opciones.” Esa fue la síntesis dura que ofreció el exsecretario de Defensa sobre el conflicto con Irán durante una intervención en CERAWeek.
Lo básico: pausa y precios del petróleo
Tras el anuncio de un alto temporal de cinco días en los ataques contra Irán para intentar negociar, el precio del petróleo cayó hasta alrededor de 90 dólares por barril. Desde que Estados Unidos e Israel iniciaron los ataques el 28 de febrero, los precios han fluctuado entre casi 120 y menos de 90 dólares.
¿La pausa es un acuerdo a largo plazo?
Mattis mostró dudas. Dijo que, aunque Estados Unidos ha usado misiles contra objetivos militares iraníes, esos golpes no han asegurado los intereses estratégicos estadounidenses en la región. Según él, ninguna de las dos partes tiene hoy la capacidad de obligar a la otra a cambiar de postura.
En sus palabras: “Nunca en la historia la potencia aérea por sí sola ha cambiado un régimen.”
La perspectiva de la industria petrolera
Ejecutivos del sector petrolero presentes en la conferencia buscaban claridad sobre cuánto tiempo duraría la campaña militar. Varios de ellos habían empezado a contemplar la posibilidad de una presencia permanente estadounidense en el estrecho de Ormuz para impedir que Irán atacara a los petroleros.
Un directivo, que habló bajo condición de anonimato, resumió el asombro en la sala: “La industria la semana pasada pensaba en buscar una solución permanente. La idea era establecer una presencia en el estrecho de Ormuz para quitar ese gran elemento de negociación a Irán. Escuchar ahora lo que suena a un alto el fuego es un cambio de rumbo notable.”
Lo que dicen los expertos
Suzanne Maloney, directora de política exterior en el Brookings Institution, también fue franca desde el escenario. Dijo que la pausa no parece que vaya a producir una paz duradera porque los objetivos entre Irán y Estados Unidos están demasiado distantes.
- Irán probablemente pediría reparaciones.
- También buscaría el fin de la presencia militar estadounidense y de su apoyo en la región.
- Esos puntos resultan inaceptables para Washington y para varios países del Golfo Pérsico.
Maloney concluyó que no es optimista sobre la posibilidad de negociaciones exitosas dadas las circunstancias actuales.
Qué queda en el aire
En resumen: hay una pausa, no una solución. Mientras algunos en la industria soñaban con una presencia permanente que neutralizara la influencia iraní en Ormuz, la administración lanzó la puerta a conversaciones, lo que sorprendió a actores económicos y políticos. Los expertos advierten que las demandas de Irán y las prioridades de Estados Unidos y sus aliados difícilmente encajan ahora mismo.
Resultado: incertidumbre estratégica y riesgo de nuevas oscilaciones en el mercado del petróleo, mientras la diplomacia y la fuerza militar siguen sin ofrecer una salida clara.