Celebramos a Liza Minnelli con una colección de recuerdos que van desde trucos de cartas hasta derrames de vino épicos. Aquí tienen a un puñado de famosos contando cómo era estar cerca de esa fuerza de la naturaleza: extravagante, cariñosa y absolutamente inolvidable.

Ron Howard: «Me enseñó trucos de cartas cuando tenía siete años»

Ron recuerda haber conocido a Liza en 1963 durante el rodaje de una película dirigida por su padre. Él tenía siete años y ella era una adolescente que, en vez de mirar con fastidio al niño, le enseñó a barajar y a jugar al solitario. Años después volvieron a cruzarse cuando Liza apareció en Arrested Development como Lucille 2. Ron quedó maravillado por su energía cómica y su carácter intrépido en el set. Según él, Liza nunca jugó a lo seguro; siempre lo dio todo en el escenario.

Bruce Roberts: «Entró y derramó vino tinto en mi alfombra blanca»

Bruce cuenta que Liza fue su vecina en Los Ángeles y que, en la primera visita al estudio de grabación, la estrella saludó con un encantador "Hola, cariño" y acto seguido volcó una copa de vino sobre la alfombra nueva y blanca. Sin dramas: se sentó en el sofá y cantó 25 canciones. Esas sesiones derivaron en el álbum Confessions, publicado en 2010, y en fiestas legendarias en las que se reunía medio Hollywood alrededor de un piano gigantesco.

Emma Rice: «Una bomba de glamour con humildad»

La directora teatral cuenta que Liza fue discreta y generosa cada vez que se encontraron. Incluso se quedó una vez en el bungalow prefabricado que Emma tenía en Cornwall, fue al pub local sin revelar su identidad y charló con la gente del pueblo como si no fuera la estrella que todos conocemos. Para Emma fue un gesto de simpatía pura y memorable: Liza, aparentemente, disfrutaba mezclarse y escuchar.

Neil Tennant: «La llevé a un club acid house con Matt Goss»

Neil recuerda el encuentro en un hotel de Mayfair antes de que Liza saliera de gira con Frank Sinatra y Sammy Davis Jr. Los Pet Shop Boys trabajaron con ella en el disco Results en 1989, y Liza se lanzó con entusiasmo a la experiencia: aceptaba direcciones pero llevaba siempre su propio sello. Neil incluso la acompañó una noche a The Land of Oz, un mítico club en el que coincidieron con Matt Goss. En las sesiones, Liza leyó un soneto de Shakespeare para la canción If There Was Love y lo clavó en la primera toma. También la recuerda inventando una versión electro-pop de sí misma en shows televisivos, con una actitud a medio camino entre la sinceridad absoluta y el glamour total.

Audra McDonald: «Dijo ‘Audra, baby’ y me derritió»

Audra fue fan desde que vio a Liza en la película Arthur y creció escuchando grabaciones en las que Liza y su madre compartían escenario. Más adelante tuvieron la oportunidad de actuar juntas en Carnegie Hall, y Audra aún recuerda con emoción el abrazo y la voz afectuosa de Liza. Para ella, la estrella es tan frenética como humana: talento enorme, vulnerabilidad y una energía que te deja sin aliento.

Michael Feinstein: «Temía no llegar a los 47; ahora celebra los 80»

Michael, amigo de Liza durante décadas, recuerda el miedo que ella tuvo durante mucho tiempo a no superar la edad en la que murió su madre. Llegar a los 80 le parece a él un triunfo personal de Liza: la ve juvenil, sabio y con la misma obsesión por la alegría que la ha definido siempre. La describe casi como una maestra zen de la vitalidad.

Gene Simmons: «Regia, grandiosa y fabulosa»

Gene conoció a Liza en las reuniones en casa del diseñador Halston y quedó impresionado por su forma de aliviar cualquier ambiente con una canción. Tiempo después asumió la gestión de su carrera musical por un periodo y se encargó de presentarla a ejecutivos discográficos. Para Gene, Liza es una clase aparte: imponente en el escenario y dueña de un magnetismo que no admite comparación.

Robert De Niro: «Feliz cumpleaños, hace tiempo que no nos vemos»

El veterano actor le dedicó un saludo cálido y directo por su cumpleaños, un recordatorio de la red de amistades de Liza en el cine y de cuánto la estiman sus compañeros. Punto final a una frase sencilla y afectuosa.

Si todo esto fuera una función, sería un gran número final con lentejuelas, piano, un poco de vino derramado y más de una ovación. Liza no ha sido solo una estrella: ha sido un fenómeno que dejó huella en escenarios, estudios y bares de pueblo por igual.