Qué ha pasado
El Gobierno británico ha multado con 390.000 libras a una filial de Apple por incumplir las sanciones impuestas contra Moscú. El motivo fue una serie de pagos realizados a una plataforma rusa de vídeo en streaming, Okko, a través de una cuenta bancaria en Reino Unido.
La empresa sancionada es Apple Distribution International (ADI), con sede en la República de Irlanda, que se encarga de la venta de productos de Apple en Europa y Oriente Medio, incluida la tienda de aplicaciones de la compañía.
Los pagos que desencadenaron la sanción
Según las autoridades británicas, ADI indicó a un banco con sede en Reino Unido que efectuara dos pagos a una compañía vinculada a una entidad rusa sancionada. En total, las transferencias superaron las 635.000 libras.
Los pagos se realizaron en junio y julio de 2022 desde una cuenta bancaria de ADI en Gran Bretaña. La multa fue impuesta por la Office of Financial Sanctions Implementation (OFSI), el organismo del Tesoro británico encargado de supervisar el cumplimiento de las sanciones.
La OFSI explicó que sancionó a ADI porque concluyó, “sobre la base de la probabilidad”, que la compañía había infringido la legislación en materia de sanciones financieras.
El contexto de Okko y Sberbank
Okko había sido adquirida por Sberbank, el mayor banco de Rusia, en 2018. Después de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, la plataforma fue vendida a JSC New Opportunities, una empresa que el Gobierno británico sancionó en junio de 2022.
Sberbank fue, además, una de las primeras grandes compañías rusas en entrar en la lista de sancionados del Reino Unido tras el inicio de la invasión a gran escala.
El grupo de reflexión estadounidense Foundation for Defense of Democracies señaló que la venta de Okko por parte de Sberbank a una compañía “oscura” probablemente fue un intento de proteger esos activos frente a las sanciones occidentales. JSC New Opportunities había sido creada en marzo de 2022. Qué timing, desde luego.
Lo que dice el regulador británico
La OFSI indicó que ADI reveló voluntariamente los pagos y que la sanción se impuso después de conversaciones para alcanzar un acuerdo. También añadió que la empresa no tenía motivos para sospechar que esas transferencias pudieran vulnerar las sanciones.
El organismo añadió que, aunque había artículos de prensa disponibles públicamente que señalaban que Okko pertenecía en su totalidad a una persona designada, no hay pruebas de que ADI conociera esos textos en el momento relevante ni de que sus proveedores externos de diligencia debida dispusieran de esa información.
La OFSI aprovechó el caso para subrayar dos cosas bastante incómodas para las empresas internacionales:
- Que una compañía no británica puede infringir sanciones si usa instituciones financieras del Reino Unido para tramitar pagos.
- Que las empresas deberían contar con sistemas sólidos de diligencia debida para vigilar a clientes y contrapartes.
También advirtió de que confiar en firmas externas para el control de sanciones, como hizo la tecnológicas, implica riesgos.
La respuesta de Apple
Un portavoz de Apple afirmó que la compañía cumple la legislación de los países en los que opera y que se toma el cumplimiento de sanciones “extremadamente en serio”.
Añadió que, tras detectar dos pagos a un desarrollador que días antes había pasado a estar vinculado con una entidad sancionada, la empresa informó de forma “rápida y proactiva” al Gobierno británico. Apple también aseguró que sigue trabajando para reforzar sus protocolos de cumplimiento, que dice mantener en línea con los estándares del sector.