La paralización del Estrecho de Ormuz por parte de Irán ha provocado un caos serio en el suministro mundial de petróleo y gas. Desde que, según informes, comenzó el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán el 28 de febrero, Teherán ha impedido el paso de buques que transportan cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado que sale del Golfo hacia el resto del mundo.

Por qué importa y qué ha pasado

El Estrecho de Ormuz es la única salida al océano abierto para muchos productores del Golfo. El precio del crudo Brent subió por encima de 100 dólares por barril, frente a los aproximadamente 65 dólares previos al conflicto. Ante esto han ocurrido varias cosas:

  • La administración de Estados Unidos pidió a países occidentales que enviaran buques de guerra para escoltar el tráfico marítimo, petición que no obtuvo apoyos suficientes.
  • El presidente Trump dio a Irán 48 horas para reabrir el paso o enfrentaría ataques a plantas eléctricas, lo que Irán respondió amenazando atacar infraestructuras eléctricas en Israel y en la región, y advirtiendo que cerraría completamente el estrecho si se atacaban sus instalaciones energéticas.
  • Países productores como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Irak y Kuwait redujeron su producción tras los ataques a infraestructuras energéticas en las últimas semanas.
  • El 11 de marzo, los 32 países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) acordaron liberar 400 millones de barriles desde sus reservas de emergencia, la mayor descarga en la historia de la agencia.

Qué es una reserva estratégica de petróleo

Una reserva estratégica o reserva estratégica de petróleo es un stock de crudo almacenado por un gobierno para emergencias, como guerras o crisis económicas. Normalmente se compra a empresas privadas mediante acuerdos y se guarda en instalaciones oficiales para poder sacarlo cuando haga falta.

Según la AIE, sus miembros mantienen más de 1.200 millones de barriles en reservas públicas de emergencia y alrededor de 600 millones de barriles en existencias industriales bajo mandato gubernamental, listas para complementar las necesidades públicas. Además, hay reservas importantes fuera de la AIE, como las que mantiene China.

Quiénes tienen reservas importantes y cuánto pueden aportar

China

China no es miembro de la AIE, pero tiene la reserva estratégica más grande del mundo. La estrategia comenzó en 2004 para protegerse frente a riesgos de suministro y la volatilidad de precios. Las instalaciones principales están en la costa este y sur del país, en zonas como Shandong, Zhejiang y Hainan.

El gobierno chino no publica cifras completas, pero analistas estimaron que a finales de 2025 las existencias onshore alcanzaron un récord cercano a 1.130 millones de barriles. En 2025, además, China compró más del 80% del petróleo que Irán exportó. Con la escalada del conflicto, algunas compañías chinas han pedido autorización para usar parte de las reservas.

Estados Unidos

Entre los miembros de la AIE, Estados Unidos tiene una de las mayores reservas, con unos 415 millones de barriles gestionados por el Departamento de Energía. Este año el país confirmó que liberará 172 millones de barriles como parte del esfuerzo coordinado con la AIE. Además, ya ha prestado 45,2 millones de barriles a compañías petroleras.

La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos se creó en 1975 tras el embargo petrolero que disparó los precios. Las instalaciones están cerca de grandes centros de refino y petroquímica y pueden enviar hasta 4,4 millones de barriles por día al mercado mundial. En términos prácticos, la reserva cubre alrededor de 200 días de importaciones netas, según cálculos publicados.

Japón

Japón, miembro de la AIE, dispone de una de las mayores reservas. A finales de 2025 tenía cerca de 470 millones de barriles en existencias de emergencia, equivalentes a unas 254 jornadas de consumo doméstico. De ese total, 146 días pertenecen al gobierno, 101 a empresas privadas y el resto está en almacenamiento conjunto.

El sistema nacional de reservas se creó en 1978 tras la crisis de 1973. Las instalaciones principales están distribuidas en bases costeras, con grandes almacenes en Shibushi, prefectura de Kagoshima. El 16 de marzo Japón anunció la liberación unilateral de 80 millones de barriles ante la crisis.

Reino Unido

Según datos del 26 de febrero, el Reino Unido mantiene aproximadamente 38 millones de barriles de crudo y 30 millones de barriles de productos refinados como reservas estratégicas. Esas existencias podrían durar alrededor de 90 días. Las reservas británicas se establecieron en 1974 para cumplir también con las obligaciones frente a la AIE y muchas están gestionadas por empresas privadas bajo regulación estatal. Lugares clave de almacenamiento son Milford Haven y Humber.

El Reino Unido participa en la liberación coordinada y aportará 13,5 millones de barriles.

Un vistazo a la Unión Europea

Varios países de la UE con membresía en la AIE mantienen reservas significativas:

  • Alemania guarda alrededor de 110 millones de barriles de crudo y 67 millones de barriles de productos finales, listos para liberarse en pocos días según su ministerio de economía.
  • Francia tenía a finales de 2024 cerca de 120 millones de barriles combinando crudo y productos. Unos 97 millones de barriles están gestionados por la entidad estatal SAGESS, con una mezcla de crudo, gasóleos, gasolinas, queroseno y carburantes de calefacción; el resto está en manos de operadores privados.
  • España aprobó la liberación de unos 11,5 millones de barriles a distribuir en 90 días como contribución a la acción colectiva. En total cuenta con aproximadamente 150 millones de barriles en reservas.
  • Italia tenía por ley unos 76 millones de barriles en reservas, equivalentes en 2024 a 90 días de sus importaciones netas promedio.

En resumen, varios países cuentan con colchones importantes para manejar choques temporales en el suministro, pero el cierre prolongado del Estrecho de Ormuz y las reducciones de producción en la región añaden presión al mercado. La acción coordinada de la AIE pretende mitigar efectos a corto plazo, mientras que la situación política y militar sigue siendo la clave para la estabilidad a medio plazo.