El olor lo delató: ladrillo húmedo, agua estancada, moho y lejía. Bajo unas escaleras de madera en el sótano de un dúplex de los años veinte en el este de Detroit, Cornell Dorris mostró el charco negro que se extendía por el suelo. Dorris vive allí desde hace casi una década. Tiene dos hijas que vienen los fines de semana y trabaja cocinando y ahumando carne para eventos.

La promesa: invertir en casa por casa con criptomonedas

Hace unos años una empresa llamada RealToken, conocida como RealT, propuso convertir cada casa en miles de tokens cripto. La idea era simple y seductora: comprar una fracción de una propiedad por un importe pequeño (en torno a 50 dólares), cobrar parte del alquiler y, si la casa subía de valor, ganar también por la revalorización. En la teoría, los retornos anuales podían alcanzar cifras atractivas, hasta un 12 por ciento.

La respuesta del mercado fue rápida. RealT llegó a comprar cerca de 500 edificios en Detroit y unas 200 propiedades más repartidas por más de 40 ciudades de América. El valor combinado del portfolio se calculó en torno a 150 millones de dólares. Por razones regulatorias, los residentes de Estados Unidos no podían invertir, pero alrededor de 16.000 personas de 150 países adquirieron tokens de RealT.

Del mundo cripto al problema real

En la práctica, la idea chocó con la realidad de los edificios y las personas que viven en ellos. Inspecciones municipales detectaron múltiples fallos: detectores de humo ausentes, bañeras sin agua caliente, filtraciones importantes, plagas y en algunos casos viviendas declaradas no aptas para habitar.

El ayuntamiento de Detroit presentó una demanda civil contra RealT, sus fundadores y 165 sociedades relacionadas, alegando cientos de violaciones por abandono y falta de cumplimiento de normativa. Entre las acusaciones figuraba que 408 propiedades carecían del certificado de conformidad que las considera seguras para viviendas.

Historias desde dentro

  • Cornell Dorris: vive con filtraciones, ratas en el sótano y sin agua caliente en la bañera.
  • Maya: evita entrar en su casa por miedo; el techo tiene un agujero y la aislación colgando.
  • Monica: vive con sus nietos; ventanas rotas, calefacción estropeada y miedo a intrusos.

Cómo empezó todo: dos hermanos y una idea

La empresa la fundaron dos hermanos canadienses, Rémy y Jean-Marc Jacobson. Procedían del sector inmobiliario y, tras descubrir bitcoin, empezaron a crear negocios relacionados con cripto. En abril de 2019 tokenizaron su primera casa en Detroit, 9943 Marlowe, repartiendo 1.000 tokens y cobrando comisiones por la venta y por la gestión de ingresos.

El arranque fue lento: vendieron apenas unas pocas fichas al principio. Pero con el tiempo la demanda creció, sobre todo desde inversores extranjeros. En 2020 el ritmo se aceleró y RealT tokenizó decenas de propiedades en Detroit.

Errores de gestión y aliados problemáticos

A medida que el número de inmuebles aumentó, también crecieron los problemas de administración. Los Jacobsons trabajaron con diversos profesionales locales para identificar y, a veces, renovar propiedades. Uno de esos colaboradores fue Shawn Reed, que según documentos judiciales tenía antecedentes por fraude hipotecario y en algunos medios fue calificado como “slumlord”.

Con el tiempo salieron a la luz conflictos con Reed; RealT le demandó por supuestas facturas por trabajos no realizados y Reed presentó una contrademanda afirmando que la compañía intentaba convertirlo en chivo expiatorio. El caso continúa en los tribunales.

Investigación local y la reacción del ayuntamiento

En 2024 un periodista local, Aaron Mondry, empezó a rastrear registros de propiedades y comprobó que un gran número de inmuebles estaban a nombre de sociedades vinculadas a RealT. Tras visitar barrios de Detroit detectó un patrón preocupante: muchas casas en mal estado, unidades vacías que aparecían listadas como alquiladas y pagos de impuestos impagados.

En marzo de 2025 se registró un incendio en un edificio tokenizado por RealT en Cadieux. Desde entonces el inmueble permaneció vacío y tapiado. El ayuntamiento intensificó las inspecciones y terminó por demandar a la empresa por cientos de violaciones, multas impagadas y falta de certificados de seguridad.

La defensa de los Jacobsons y la respuesta operativa

Los fundadores niegan que el abandono estuviera en su modelo. Dicen que siempre reservaron fondos para mantenimiento y que la rentabilidad depende de mantener las propiedades ocupadas y en buen estado. También aseguran que parte del problema vino de empresas de gestión contratadas que no cumplieron. RealT ha demandado a varias de esas empresas.

En respuesta a la crisis los hermanos crearon New Detroit Property Management y nombraron a Salvatore Palazzolo como vicepresidente, encargado de supervisar renovaciones. Palazzolo mostró casas arregladas y aseguró que su equipo había puesto al día decenas de viviendas; según documentos judiciales, obtuvieron certificados de conformidad para 28 de las propiedades señaladas por la ciudad.

Inversores, desconfianza y decisiones polémicas

La comunidad de inversores de RealT está dividida. Muchos compraron tokens para conseguir exposición al mercado inmobiliario sin bancos ni grandes sumas. Pero las noticias sobre falta de mantenimiento, propiedades vacías que siguen generando ingresos y movimientos financieros dudosos provocaron alarma.

Un episodio llamativo: los Jacobsons anunciaron la venta de una casa a una entidad llamada East Coast Servicing LLC. Los documentos mostraban la misma dirección que usan ellos y la firma de Rémy en nombre del comprador. Más tarde dijeron que el comprador se retiró y que la entidad se usa como vehículo para gestionar ventas a compradores extranjeros.

En febrero de 2026 RealT comunicó a los inversores que planeaba vender un número importante de propiedades para “optimizar retornos”. Para preparar esos inmuebles, suspendió la distribución de rentas a los propietarios-token, lo que enfureció a algunos inversores que vieron la medida como una expropiación temporal de ingresos.

Qué sigue y por qué importa

El juicio de la ciudad de Detroit estaba previsto para empezar en mayo. Mientras tanto, RealT continúa lanzando nuevos productos: ahora vende tokens para proyectos de preconstrucción en Colombia y Panamá, aunque miles de esos tokens siguen sin venderse.

El caso plantea preguntas sobre lo que ocurre cuando la financiación fraccionada y la tecnología cripto se enfrentan a la logística —y la responsabilidad— de gestionar hogares reales con vecinos de carne y hueso. Para miles de pequeños inversores la idea de democratizar la inversión inmobiliaria resultó atractiva. Para los inquilinos que viven en viviendas en mal estado, la innovación se ha traducido en problemas muy concretos y urgentes.

Datos clave

  • Aproximadamente 500 edificios comprados por RealT en Detroit y otras 200 propiedades en 40+ ciudades.
  • Portfolio estimado en unos 150 millones de dólares.
  • Alrededor de 16.000 compradores de tokens desde 150 países; residentes de EE. UU. no pueden invertir por regulaciones.
  • Primera tokenización importante en abril de 2019: 9943 Marlowe, que acabó en manos de 107 inversores.
  • Demanda municipal por cientos de infracciones y al menos 408 propiedades sin certificado de conformidad.

Nota: este texto resume hechos reportados públicamente y entrevistas con residentes, inversores y responsables municipales.